09 de agosto de 2020
09 de agosto de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Fue coordinada por su titular, Mariela Labozzetta
UFEM organizó una jornada especial sobre “Debates actuales sobre salidas alternativas en casos de violencia de género”
Del encuentro participaron las fiscales especializadas Genoveva Cardinali, Carolina Mauri, Laura Zyseskind y Carla Cerliani, de la CABA, Neuquén, San Isidro y Rosario, respectivamente.

La fiscal a cargo de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) Mariela Labozzetta participó ayer de una jornada especial donde se debatió sobre las salidas alternativas en casos de violencia de género. En el panel estuvieron también Genoveva Cardinali, fiscal especializada en violencia de género de la Ciudad de Buenos Aires; la fiscal Carolina Mauri, a cargo de la Unidad Fiscal de Violencia de Género de la Ciudad de Neuquén; Laura Zyseskind, agente fiscal de la Fiscalía de Violencia de Género de San Isidro; y Carla Cerliani, fiscal de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual de la ciudad de Rosario.

Al comienzo de la actividad, Labozzetta explicó que se discutiría sobre la posibilidad de aplicar ciertos institutos, como la suspensión de juicio a prueba, en procesos que involucran violencia de género. Señaló que es enriquecedor debatir estos temas desde una perspectiva de género y abordar su desarrollo desde la teoría jurídica feminista.

La fiscal Cardinali habló en primer lugar: hizo hincapié en que se debe considerar a la violencia de género como una problemática de política pública y de derechos humanos. “Mantener la cuestión como un problema privado es lo que posibilitó que estuviera vigente tantos años”, indicó. Recordó que recién en 2011 la Ciudad tuvo una fiscalía especializada en género y que en 2017 se lograron 12 fiscalías especializadas. Rememoró que hasta hace algunos años, los jueces enviaban a mediación algunas causas de violencia de género, por más de que esto significara el archivo inmediato de las acciones. Con respecto a la suspensión del juicio a prueba, sostuvo que se podría generar un protocolo interno para que los y las fiscales estén preparados para ir a juicio, pero que se tenga en cuenta la opinión de la víctima. También, habló de que debe realizarse una revisión profunda de este instituto ya que no fue pensado para este tipo de conflictos y que se deberían implementar reglas de conductas específicas.

“Mantener la cuestión como un problema privado es lo que posibilitó que estuviera vigente tantos años”, indicó Cardinali

Luego expuso la fiscal Mauri, que contó que desde 2014 hay sistema acusatorio en la provincia de Neuquén. Indicó que las salidas alternativas en casos de violencia de género requieren trabajar con las mujeres que denuncian: “les explicamos qué es el proceso penal y les preguntamos qué es lo que esperan de ese proceso”. “En este tipo de casos, el delito es la punta del iceberg que se enmarca dentro de una cultura patriarcal con condiciones estructurales en contra de la mujer”, remarcó, y agregó: “tenemos que gestionar esta conflictividad con las herramientas que surjan y tenemos que investigar”.

"El delito es la punta del iceberg que se enmarca dentro de una cultura patriarcal con condiciones estructurales en contra de la mujer”, remarcó Mauri.

Después fue el turno de la fiscal Zyseskind, quien consideró que cada caso de violencia de género tiene sus particularidades: “las víctimas nos cuentan un momento de su vida, de un conflicto que viene dándose en el tiempo”. A eso le agregó que tomar decisiones sin una perspectiva de género “es de enorme riesgo” y que, en su experiencia, las salidas alternativas no pueden darse únicamente porque el sistema judicial no puede dar otra respuesta. Para la fiscal de San Isidro, es factible conceder este tipo de medidas, pero que siempre deben tomarse con perspectiva de género y centrándose en la víctima.

Para Zyseskind es factible conceder salidas alternativas, pero las decisiones siempre deben tomarse con perspectiva de género y centrándose en la víctima.

Carla Cerliani se explayó también sobre el rol de la víctima: “ninguna decisión que se tome en el marco penal debe hacerse sin tener en cuenta la decisión de la víctima”, apuntó al respecto. Agregó que, como Neuquén, en Rosario tienen un sistema acusatorio. Después analizó los alcances del fallo “Góngora” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde se restringe la posibilidad de otorgar salidas alternativas o cualquier tipo de medida ajena al juicio oral y público. “Las salidas alternativas en casos de género no deben pensarse para alivianar la carga de trabajo, sino para gestionar la conflictividad”, marcó.

Detalló que debe realizarse un trabajo particularizado e interdisciplinario en casos de violencia contra mujeres, niños, niñas, adolescentes y personas del colectivo LGBTIQ+. “El Código Penal no fue pensado para casos de violencia de género: establecer reglas de conducta en casos de probations es una tarea que nos debemos desde las fiscalías”, remarcó y agregó: “también debemos sistematizar en qué caso podemos apartarnos de la voluntad de la víctima, por ejemplo, si desea una suspensión de juicio a prueba y el caso es grave; y sistematizar e identificar los riesgos”.

Cerliani remarcó que el acceso a la justicia no es únicamente acceder a un debate oral y público, sino que significa poder garantizar una respuesta.

Consideró además que el acceso a la justicia no es únicamente acceder a un debate oral y público, sino que significa poder garantizar una respuesta. “Juicio oral no es igual a condena: a veces es absolución, a veces es esperar cinco o seis años por un caso de amenazas o directamente a veces es igual a una prescripción”, explicó. Por último, destacó la importancia de desarrollar talleres donde los hombres violentos puedan trabajar y que estos sean incluidos como reglas de conducta dentro de los requisitos de las suspensiones de juicio a prueba.

Enfoques con perspectiva de género

Antes del cierre y de las preguntas de los asistentes a la jornada, la fiscal Labozzetta hizo hincapié en varios puntos a trabajar desde un enfoque con perspectiva de género. “Arrastramos en el sistema penal malas prácticas y malas respuestas que derivan en un proceso tortuoso para la víctima”, sostuvo, y agregó que se vive muchas veces “un calvario” para que una causa llegue a juicio oral. “Hay que seguir trabajando en los procesos de justicia para que sean reparatorios en sí mismos”, reflexionó.

“Hay que escuchar la palabra de la víctima y asegurarse que esa palabra sea libre, en condiciones amplias, que se tenga en cuenta el riesgo, la vulnerabilidad, el círculo de la violencia”, ejemplificó Labozzetta

Además, llamó a estar a alertas a no volver a la etapa anterior donde las salidas alternativas eran la única solución porque los casos de violencia de género eran tratados como “asuntos privados o casos sin importancia”. Además, agregó que hay que trabajar para que las salidas alternativas sean aplicadas con perspectiva de género.

“Hay que mejorar las investigaciones de casos graves; de femicidios; de reiterancia de la violencia; de abuso sexuales agravados”, añadió, y  remarcó que hay que sistematizar los criterios para garantizar que las salidas alternativas sean lo indicado para cada proceso en particular. “Hay que escuchar la palabra de la víctima y asegurarse que esa palabra sea libre en condiciones amplias, que se tenga en cuenta el riesgo, la vulnerabilidad, el círculo de la violencia”, ejemplificó.

Sostuvo, para finalizar, que se debe garantizar que las salidas alternativas tengan una naturaleza reparatoria y que sirvan como una herramienta de cierre para las víctimas. “Hay que pensar y repensar la tareas de las fiscales durante el proceso”, manifestó.