01 de octubre de 2022
01 de octubre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Las audiencias son transmitidas en el canal de YouTube de la Universidad Nacional del Sur
Bahía Blanca: abordando “la consigna del 5x1” y los crímenes de militantes políticos y sindicales, avanza el juicio sobre la actuación de la Triple A 
Crónica de las declaraciones testimoniales recibidas en las últimas dos semanas de debate, que giraron en torno a los homicidios de Luis “Negrito” García, Víctor Oliva Troncoso, Carlos Alberto Davit y Manuel Santiago García. Las próximas audiencias serán el viernes y el 19 y 20 de este mes.

El juicio oral y público por la actuación de la Triple A en Bahía Blanca se retomará el viernes y continuará luego el 19 y 20 de este mes, con la declaración de los testigos correspondientes a los casos que tuvieron como víctimas a Carlos Alberto Davit, Fernando Antonio Alduvino y Luis Jesús “Negrito” García.

En las últimas dos semanas el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca recibió testimonios de allegados a las víctimas y de testigos que dieron cuenta de los hechos en particular y del contexto de persecución política en la etapa previa al Golpe de Estado de 1976, de acuerdo con lo informado por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de esa ciudad.

El debate, que puede seguirse en vivo por el canal de YouTube de la Universidad Nacional del Sur (UNS), tiene como imputados a Juan Carlos Curzio, Osvaldo Omar Pallero, Héctor Ángel Forcelli y Raúl Roberto Aceituno, a quienes se acusa de haber pertenecido a la organización criminal y, en el caso de Aceituno, de ser uno de los autores del asesinato del estudiante y militante estudiantil David Hover “Watu” Cilleruelo.

En la causa intervienen el fiscal general Miguel Ángel Palazzani, el fiscal ad hoc José Alberto Nebbia y el auxiliar fiscal Pablo Vicente Fermento. Como partes querellantes actúan Hijos Bahía Blanca, la familia de García y la UNS.

La consigna del 5 x 1

El viernes 23 se recibió el testimonio de un estudiante de la carrera de Contador Público de la Universidad bahiense e integrante de Cristianos por el Socialismo, grupo que respondía al Frente Antiperialista por el Socialismo (FAS). Relató que intentaron secuestrarlo la noche del 20 de marzo de 1975: “Fueron a buscarme a donde vivía, una patota que no sé exactamente las personas que iban, pero sí sé que entre ellos el que comandaba era Pablo Argibay”, expresó. El episodio ocurrió en el lugar donde por entonces vivía, pero en ese momento estaba en Viedma y por ello no pudieron encontrarlo.

El testigo detalló que “esa noche mataron a Fernando Alduvino que era un estudiante de la UNS y creo que trabajaba como no docente, a Marisa Mendivil que era la mujer de Ponte y al padre (Carlos) Dorñak que era un sacerdote que estaba en el Juan XXIII. Tengo entendido que esa noche mataron a 5 personas. Era un poco la consigna del 5 x 1 porque el día 20 de marzo habían matado al Comisario Ramos (…)  Creo que tenían una lista con 5 titulares y 5 suplentes, yo desgraciadamente era un titular pero me salvé y algún suplente murió. Y por ejemplo en el caso del padre Dorñak aparentemente el titular era el padre Santecchia que era el que todos los organismos de derecha, todos los grupos de derecha, incluso cierta prensa bahiense de derecha, señalaba como el principal ideólogo del Juan XXIII. Al no poder matarlo a él, mataron al padre Dorñak”.

En relación a la patota que fue a buscarlo a su domicilio para secuestrarlo detalló: “Se denominaban la patota de Ponce, pero ahí estaba mezclada la Universidad del Sur con el Rector, que era Remus Tetu y este señor Argibay que era su escolta o guardaespalda o su chofer o su todo, y a él lo acompañaban siempre alguno de ese grupo, que yo no sé exactamente si eran de Ponce o de la Universidad, pero estaba todo mezclado ahí”. Posteriormente, afirmó que él identifica a la patota de Rodolfo Ponce -quien era diputado nacional, secretario de la CGT Bahía Blanca y líder de la organización criminal, para la acusación- con la Triple A en la ciudad.

El testigo relató que tres días después del golpe, el 27 de marzo de 1976, fue secuestrado y torturado en Viedma y luego llevado a la cárcel de Villa Floresta. Allí compartió celda con Sañudo, integrante de la patota, creyendo que lo pusieron ahí como informante para saber qué decía y qué opinaba. También menciona que con Sañudo estaba Mansilla, que era “como su secretario, su perro fiel, su subalterno”. Estuvo en la cárcel de Villa Floresta hasta noviembre de 1976, cuando fue llevado a la Unidad 9 de La Plata. Permaneció preso allí hasta septiembre de 1978: le concedieron “la opción” de exiliarse en España, donde vive actualmente.

El último testimonio de la audiencia estuvo relacionado directamente con ese hecho, ya que declaró su compañero de habitación, quien sí estuvo presente en la madrugada en que fueron a buscarlo a su domicilio. Gracias a él pudo reconstruir lo sucedido aquella noche. Incluso es quien identificó a Argibay -quien comandó la patota en ese episodio- porque, según sus dichos, lo veía armado en la Universidad.

El testigo refirió que entre las tres y las cuatro de la mañana sonó el timbre de la casa insistentemente. Abrió la puerta y allí se encontró con Argibay, quien le preguntó si estaba su compañero de habitación. Luego le manifestó que era un allanamiento e ingresó con otras dos personas con armas y encapuchados: “Me asusté cuando vi que estaban armados, era una operación lo que estaban haciendo, ahí me asusté, y ellos se fueron”.  “Vivíamos con el miedo. Ya por ser estudiantes éramos sospechosos ideológicamente”, graficó.

“Va a ser lo mismo aquí o allá, mi camino está elegido”

Esa jornada también declaró, desde Chile, uno de los hermanos de Víctor Eduardo Oliva Troncoso, quien fue secuestrado y asesinado el 2 de julio de 1975. El declarante comenzó contando que “casualmente hoy hace 37 años mi hermano cruzó la frontera hacia territorio argentino, hoy, un 23 de octubre de 1973, tratando de salvar su vida”.

Refirió que estuvieron presos en Chile y que Víctor fue nuevamente detenido después. Luego, al enterarse que en dicha oportunidad la orden era asesinarlo, su familia lo convenció para que saliera del país y así llegó a la Argentina. El testigo recordó las últimas palabras de su hermano al despedirlo: “Va a ser lo mismo aquí o allá, mi camino está elegido. Agregó que en la Argentina su hermano “siguió militando, a pesar de los riesgos y de todo lo que vivió en Chile, él eligió su camino y su camino era su compromiso social, su compromiso político que lo llevó hasta el final”.

También contó que pudo reconstruir el secuestro gracias a la hija de la familia Rebolledo, testigo presencial del hecho que también declaró en este juicio. Narró que a Víctor lo interceptaron en la esquina de Soler y Alsina y que luego fue introducido por la fuerza en una camioneta. Más tarde su cuerpo apareció con 33 impactos de balas de armas de fuego en el paraje el Pibe de Oro de Bahía Blanca.

Secuestro y asesinato de “Negrito” García

El jueves 29 de octubre declararon tres testigos en relación al secuestro y asesinato de Luis Jesús “Negrito” García, trabajador y delegado de la construcción, militante del PRT y del FAS, secuestrado en su domicilio del barrio Noroeste en la madrugada del 22 de septiembre de 1974, en presencia de su familia.

El primer testimonio fue el de su madre, quien detalló que al momento de los hechos su hijo tenía solo 18 años de edad y que trabajaba en la empresa Interamericana en Ingeniero White. Se lo llevaron de su domicilio y, arrastrándolo y golpeándolo, lo subieron a un automóvil Dodge Polara color verde que era utilizado por la CGT de Bahía Blanca.

La mujer relató que luego de fue a todas las comisarías de Bahía Blanca preguntando por su hijo, pero no consiguió respuestas. Al respecto, resumió: “Todos fueron cómplices, 'algo habrá hecho' me decían”.

Asimismo, la testigo afirmó que posteriormente identificó a “Chacho” Pérez -integrante de la patota- como uno de los que ingresó esa noche a su casa. También aseguró haberlo visto en reuniones en la CGT local.

Del velorio de su hijo recordó que asistieron miles de personas y que la CGT envió coronas que ella misma rompió. “Yo no pude hablar porque quedé totalmente muda, no pude hablar ni despedir a mi hijo”, expresó. También detalló que luego del asesinato del Negrito siguió recibiendo amenazas, firmadas por la Triple A y que pese a denunciar cada una de ellas, nunca tuvo una respuesta judicial. Por ello tuvo que dejar la ciudad e irse al norte del país, para preservar su vida y la de sus hijas.

La segunda testigo de dicha jornada fue una de las hermanas, quien comenzó su declaración diciendo que “la Triple A fue la antesala del golpe” y contó que previo al asesinato su hermano ya había sido amenazado. También relató el episodio del secuestro, sobre el que dio algunos detalles específicos: entraron cuatro personas jóvenes a su casa, uno encapuchado, llevaban armas cortas y largas, y que por una ventana alcanzó a ver el auto en el que se llevaron a su hermano, que previamente había visto en la sede de la CGT y en la Universidad Tecnológica Nacional.

Por último declaró un compañero de militancia de Luis Jesús, quien como trabajador de la construcción relató las disputas gremiales de ese momento en torno a la UOCRA local. Asimismo, dijo que en una oportunidad, cuando se encontraba con el Negrito en la sede de la CGT, vieron un cartel que decía “muerte a los zurdos” y allí estaban pegadas las fotografías con sus rostros y de dos compañeros más.

Testimonios sobre los crímenes de Carlos Alberto Davit y Manuel Santiago García

En la audiencia del día viernes 30, a su vez, declaró una amiga y compañera de estudios de Carlos Alberto Davit, quien dio cuenta de la persecución sufrida por aquel antes de su asesinato. La testigo refirió que Davit le aseguró que desde la Triple A lo estaban siguiendo y que incluso ya les había prevenido a sus padres -quienes vivían en Guatraché- “que en cualquier momento lo iban a encontrar muerto por ahí”. También le dijo que se estaba mudando de la pensión donde vivía para no comprometer a la gente de allí, pero que lo hacía por etapas, ya que si observaba que “la fiambrera” -un Fiat 125- estaba en la puerta, no entraba. La testigo aseguró que hacía alusión al coche de Ponce.

Ese día también declaró la esposa de Manuel Santiago García, quien trabajaba en la construcción del complejo Petroquímica Bahía Blanca y tenía participación gremial en el sindicato. El 8 de agosto de 1975 su cuerpo fue hallado al costado de la ruta 3, en inmediaciones del paraje el Pibe de Oro, con 23 impactos de bala.

La mujer detalló que al momento de los hechos tenía tres hijos junto a la víctima y se encontraba embarazada de cinco meses: su marido salió a trabajar y nunca más regresó. La fueron a buscar para que vaya a la morgue a reconocer el cuerpo de su marido y allí  pudo observar que estaba desnudo y con muchos impactos de bala.

Por último, agregó que apenas le entregaron el cuerpo de su marido dejó la ciudad y se dirigió a la provincia de Mendoza, embarazada y con sus cinco hijos, sin empleo, sin recibir ningún beneficio por la muerte de su esposo ni reparación alguna por parte del Estado.