07 de diciembre de 2022
07 de diciembre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Intervienen el fiscal general Miguel Palazzani, el fiscal ad hoc José Nebbia y los auxiliares fiscales Paula Molini y Pablo Fermento
El Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca recibe declaraciones testimoniales de víctimas sobrevivientes en el debate de la mega causa Zona 5
Los testimonios de víctimas que estuvieron secuestradas en el Batallón de Comunicaciones 181 comenzaron a principios de abril. De acuerdo con la acusación, en ese lugar funcionaban los grupos y secciones Antiguerrilla que realizaron los procedimientos de violación de domicilios y de secuestro de personas en esa ciudad y en distintas localidades de la región.

El Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca comenzó el 7 de abril pasado a recibir las declaraciones testimoniales en el juicio sobre las responsabilidades de 38 imputados -exmilitares, expolicías federales y provinciales y un director de unidad penitenciaria- por los delitos de lesa humanidad cometidos contra 334 víctimas durante la época del terrorismo de Estado. En el debate intervienen el fiscal general Miguel Ángel Palazzani, el fiscal ad hoc José Alberto Nebbia, la auxiliar fiscal Paula Daniela Molini y el auxiliar fiscal Pablo Vicente Fermento.

Las audiencias de ese juicio se llevan a cabo los jueves y pueden seguirse en vivo por los canales de Youtube de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires y del Poder Judicial de la Nación. Desde el 7 de abril, el tribunal recibió testimonios de algunas de las víctimas que pasaron por el Batallón de Comunicaciones 181. Según la hipótesis fiscal, allí funcionaban los grupos y secciones Antiguerrilla que realizaron los procedimientos de violación de domicilios y secuestro de numerosas víctimas en la ciudad de Bahía Blanca y en distintas localidades de la región.

Según lo que expusieron los testigos, las dependencias de esa unidad funcionaron como centro clandestino de detención. Hablaron de un un espacio amplio, en el primer piso de uno de los edificios de la sede, donde fueron mantenidos aislados e incomunicados del exterior, bajo la custodia de personal militar armado. Asimismo, relataron que fueron sometidos a interrogatorios en otra dependencia de esa unidad militar.

La denominada mega causa Zona 5 aborda el entramado criminal que, encabezado desde la jefatura del V Cuerpo del Ejército con sede en Bahía Blanca, operó durante la época del terrorismo de Estado en su jurisdicción, que abarcaba el sur de la provincia de Buenos Aires -partidos de Adolfo Alsina, Guaminí, Coronel Suárez, Saavedra, Puan, Tornquist, Coronel Pringles, González Chávez, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Villarino, Bahía Blanca y Patagones-, y las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Un testigo contó que durante su cautiverio en la cárcel fue fotografiado junto atros detenidos y que esas imágenes luego fueron publicadas por La Nueva Provincia “con los calificativos que nos adjudicaban los diarios de la época: terroristas, subversivos, mete bombas".

Testimonios

El jueves pasado declaró por videoconferencia Alberto Oscar Coste, quien militaba –al momento de su secuestro– en la UOCRA de Bahía Blanca. Relató que, días después del golpe de Estado, fue secuestrado por militares en la sede gremial junto a otros compañeros y llevado al V Cuerpo del Ejército, donde permaneció en cautiverio y fue sometido a interrogatorios junto a numerosas personas, entre ellos, profesores de la universidad y militantes del ámbito sindical.

Explicó que, días más tarde, fue trasladado a la cárcel de Bahía Blanca y posteriormente a la de La Plata y Devoto, y que recuperó su libertad recién en democracia. “El dolor es tan grande que no quería hablar nada; me cortaron la vida, como que hubiese estado muerto por tantos años. Lo significativo es que hay jóvenes que se interesan por saber qué fue lo que pasó. Me arruinaron la vida y no quiero recordar nada. Dentro de mi corazón quedaron cosas muy jodidas. Dios quiera que en Argentina nunca más pase esto”, expresó.

En la misma jornada los jueces escucharon a Jorge Tassara, militante de la Juventud Peronista, quien describió su secuestro por personal militar en Viedma en abril de 1976. La víctima narró que fue llevada a la comisaría primera de esa ciudad, en donde le dijeron: “Se acabó la joda, basta de ir a los barrios, acá cada uno se tiene que arreglar como pueda”. Contó que días después lo trasladaron en avión a Bahía Blanca y lo alojaron en una “cuadra de soldados” en dependencias del V Cuerpo.

Tassara explicó que posteriormente fue conducido a la Unidad Penal Nº4 de Villa Floresta, en donde, en una oportunidad, fue fotografiado junto a otros detenidos. A los pocos días, esas imágenes se publicaron en el diario local La Nueva Provincia. El testigo recordó que esas fotografías fueron publicadas “con los calificativos que nos adjudicaban los diarios de la época: terroristas, subversivos, mete bombas”. Agregó que, luego de un período en cautiverio en la Unidad Penitenciaria N° 9 de La Plata, se fue del país en ejercicio de la opción de salida y que se radicó en Italia. “Fueron 46 años donde uno siempre tenía este peso encima. Quiero recordar a todos los compañeros, a los 30 mil y todo el ámbito del pueblo argentino que ha sufrido tanto. Levanto la bandera de esos compañeros cualquiera haya sido su camino, pelearon contra alguien que debía haber estado al servicio del pueblo y no en contra”, expresó.

“El dolor es tan grande que no quería hablar nada; me cortaron la vida, como que hubiese estado muerto por tantos años", dijo un sobreviviente.

En tanto, el 21 de abril prestó testimonio, vía Zoom, Gustavo Partnoy, quien al momento de su secuestro tenía 16 años y era estudiante secundario en la provincia de San Juan. La víctima relató que fue secuestrado cuando se encontraba de visita en el domicilio de su padre, José Partnoy, en la ciudad de Bahía Blanca, por un grupo de soldados que irrumpió en la vivienda, “revisaron y revolvieron todo”. Explicó que ambos fueron trasladados al Comando del V Cuerpo del Ejército, donde estuvieron cerca de una semana junto a otros secuestrados. Añadió que más tarde, fue llevado a una construcción de campo en la que permaneció con los ojos vendados, esposado y atado a una cama, y que fue sometido a interrogatorio, hasta que fue liberado junto a su padre en la periferia de la ciudad.

El 7 de abril declaró Carlos Entraigas, quien al momento de los hechos residía en la ciudad de Viedma. Militante en “Cristianos por el Socialismo”, expuso que estudió en la Universidad Nacional del Sur hasta marzo del año 1975, momento en que volvió a su ciudad porque, según relató, la Tripe A lo buscaba para matarlo. Declaró que el 27 de marzo de 1976 fue secuestrado por la Policía Federal Argentina.

Entre sus captores y torturadores, el testigo reconoció a Vicente Antonio Forchetti, entonce jefe de la Delegación Viedma de aquella fuerza de seguridad e imputado en esta causa. Agregó que, tras su paso por esa sede policial —donde fue interrogado y torturado—, lo trasladaron en avión a Bahía Blanca y lo condujeron a dependencias del V cuerpo del Ejército, en donde quedó secuestrado varios días. Luego, fue llevado a la Unidad Penitenciaria N° 4 de Bahía Blanca, donde fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo, y más tarde a la Unidad N° 9 de La Plata.

El testigo narró que en septiembre de 1978 abandonó el país en ejercicio de la opción de salida. Al finalizar su declaración, afirmó que “la tortura, sea física o psicológica, mucha o poca, es tortura al fin” y que el exilio “es otra pena, más suave pero otra pena, equiparable con el destierro. Era duro irse de la tierra de uno pero sabíamos que en el exterior no nos iban a torturar”.

El mismo día prestó testimonio Julio Berardi, que al momento de su secuestro era secretario general de Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (FATRE) y delegado de la subdelegación de la CGT de Médanos. Berardi relató que estuvo detenido en varias oportunidades, en una de ellas en el gimnasio del Batallón de Comunicaciones 181. Posteriormente, dijo, fue llevado a la Unidad Penal Nº4 de Villa Floresta hasta ser liberado.

Explicó que, antes de regresar a su pueblo, fue citado por el Coronel Páez en el Comando del V Cuerpo y contó que este le dijo: “Los que han tenido problemas con nosotros, preferimos que no sigan actuando. Si se manda una macana, lo voy a ir a buscar personalmente”. El dirigente sindical comentó que también hubo amenazas de algunos sectores empresariales para que no reclame. “Si protestás voy al Comando, me dijeron varios”, recordó. Afirmó además que su dimisión a la actividad sindical fue cuando el subcomisario Palmieri lo llamó y lo invitó a que redacte su renuncia al gremio “porque si no me iban a matar”. Finalizó su testimonio agradeciendo por permitirle declarar, ya que “hace 46 años que estábamos esperando”.

Por último, en la misma jornada del 7 de abril pasado declaró Rafael Miguel Silva, integrante de la FATRE junto a Berardi, quien fue secuestrado con él en la localidad de Mayor Buratovich por miembros de la Policía bonaerense. La víctima contó con detalles los maltratos y las torturas sufridas durante su cautiverio. Tras su paso por la comisaría del barrio de Villa Mitre, fueron conducidos, vendados, a la sede de la Policía Federal, en un traslado en el que sufrieron golpizas y amenazas. En esta última dependencia, todas las madrugadas le aplicaban picana, le levantaban las uñas y lo hacían parar desnudo sobre agua con electricidad. Relató que su liberación se produjo tras un simulacro de fusilamiento en el Camino de la Carrindanga. Añadió que, como resultado de lo vivido, estuvo seis meses sin poder salir de la casa de su madre.