05 de diciembre de 2022
05 de diciembre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
Continúa la etapa de recepción de declaraciones testimoniales
Bahía Blanca: solicitaron la inspección ocular sobre las instalaciones del Batallón de Comunicaciones 181 en el juicio de la mega causa Zona 5
La fiscalía basó el pedido en las referencias realizadas por numerosas víctimas y un ex conscripto. Asimismo, siguieron las declaraciones de otros testigos en el juicio en el que se juzgan las responsabilidades de 38 imputados por los delitos de lesa humanidad cometidos contra 334 víctimas durante la época del terrorismo de Estado.

La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca solicitó la inspección ocular sobre las instalaciones del Batallón de Comunicaciones 181, en el marco del debate que se lleva adelante ante el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca, en el que se juzgan las responsabilidades de 38 imputados (ex militares, ex policías federales y provinciales y un director de unidad penitenciaria) por los delitos de lesa humanidad cometidos contra 334 víctimas durante la época del terrorismo de Estado.

El pedido fue realizado en virtud de las referencias efectuadas por numerosas víctimas y ex conscriptos respecto de espacios concretos, tales como los calabozos y el gimnasio, que llevarón a la fiscalía -integrada por el fiscal general Miguel Ángel Palazzani, el fiscal ad hoc José Alberto Nebbia y los auxiliares fiscales Paula Daniela Molini y Pablo Vicente Fermento- a requerir la medida de prueba.

En las últimas audiencias del juicio, que se desarrolla todos los jueves desde las 9.00, el tribunal recibió testimonios que dieron cuenta de los operativos realizados en Tres Arroyos, Coronel Dorrego y Médanos.

Los testigos detallaron que se realizó un cercado periférico de los pueblos, rastrillajes y requisas de domicilios, y que se llevaron a cabo los secuestros de decenas de vecinos, algunos de los cuales fueron sometidos a cautiverio en el Batallón de Comunicaciones 181 y otros fueron llevados al centro clandestino de detención (CCD) “La Escuelita” de Bahía Blanca.

En el juicio se está analizando el rol desempeñado por el Batallón de Comunicaciones 181 –como jefatura del Área militar 511–, en el marco de los operativos efectuados en Bahía Blanca y en otras localidades del sur de la provincia de Buenos Aires.

Testimonios

En la audiencia del jueves pasado declararon los hijos de Carlos Alberto Massolo -víctima en este jucio-, abogado reconocido en la ciudad de Bahía Blanca, que representaba a personas detenidas por causas políticas. Indicaron que su padre fue secuestrado y primero llevado a instalaciones del V Cuerpo del Ejército y posteriormente a la cárcel de Villa Floresta, donde pudieron verlo. Uno de los testigos detalló que en ese lugar los familiares eran sometidos a fuertes requisas, y “toqueteos”. “Había una intención de humillar a quienes realizaban visitas”, señaló.

En el juicio se está analizando el rol desempeñado por el Batallón de Comunicaciones 181 –como jefatura del Área militar 511–, en el marco de los operativos efectuados en Bahía Blanca y en otras localidades del sur de la provincia de Buenos Aires.

En esa jornada, también prestó testimonio Gabriel Alberto Claverie, quien al momento de los hechos —en septiembre de 1976— militaba en el Frente de Izquierda Popular y ejercía actividad agropecuaria en Coronel Dorrego. Durante su declaración, detalló las circunstancias en las que fue secuestrado de su casa en el campo. Relató que personas encapuchadas se lo llevaron vendado, y que en el traslado logró bajarse la venda y vio que había otras dos personas, también oriundas de su pueblo, Pablo Santillán, quien era militante del Partido Comunista, y Cristina Prado, que tenía 22 años y militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores. Indicó que una vez que llegaron a Bahía Blanca los tres fueron confinados en el CCD “La Escuelita”, donde fueron interrogados y que, después de una semana, fue liberado junto a Santillán.

Luego fue el turno de un testigo que pidió que su testimonio no fuera transmitido por los canales habituales de difusión. Narró que, en ese entonces, en 1976, era esposo de una mujer con la cual convivía en la localidad de Huanguelén. Detalló que ella estuvo tres meses secuestrada, que sufrió un intento de violación, que volvió muy deprimida, y que inclusive hoy permanece en tratamiento.

Los casos de vecinos y vecinas de Huanguelén, secuestrados en esa localidad y trasladados posteriormente al Batallón de Comunicaciones 181 entre octubre y noviembre de 1976, forman parte del objeto procesal del juicio. De acuerdo con la investigación, los operativos de secuestro estuvieron a cargo del Batallón de Arsenales 181 de Pigüé –cabeza del Área 512– que, junto con fuerzas policiales de la zona, procedió al rastrillaje de la población y al secuestro de numerosas personas del ámbito local.

Por último, en la audiencia del jueves pasado declaró Rubén Pollacchi, quien fue secuestrado el 16 de septiembre de 1976 en Tres Arroyos. Relató que varios militares rodearon su casa, portando armas largas y señaló que “fue un grupo comando en operativo cerrojo”. Asimismo, afirmó que sus captores eran del Ejército y detalló que le ataron las manos con alambre y lo vendaron. Narró que luego fue trasladado a la comisaría primera de esa ciudad. Contó que allí estuvo con otros vecinos del pueblo, tales como Jorge Ricardo Villalba, Enzo San Giuliano, Horacio Ale y Norberto Omar Peñalva.

Un trabajador de la morgue del hospital contó que le llegó el cuerpo de un hombre a quien había visto días antes secuestrado junto a él en el Batallón de Comunicaciones 181.

En su relato señaló que el traslado a Bahía Blanca fue en un camión Dodge, en el que fueron conducidos al Batallón de Comunicaciones 181, y alojados en el gimnasio.  Describió que este “era un lugar grande, amplio, había mesas, sillas, camas no tipo militar sino turcas, las habrían puesto, y tenían bastante elementos para hacer gimnasia”.

En cuanto a las condiciones de cautiverio detalló que estuvo “quince días con la misma ropa, llena de gasoil porque era mecánico. Día por medio me llevaban a un cuarto donde me interrogaban, me preguntaban por mi hermano, se cansaron de interrogarme”. También expresó que por la noche se sentían gritos desgarradores y señaló que “una vez le pregunté a un conscripto, que gritaba y me contestó: ‘Esa es la Escuelita, ahí es donde les enseñan a hablar”.

En tanto, en la audiencia del 2 de junio, se recibió declaración a Jorge Omar Riquelme y Boris Alfredo Hernández, quienes trabajaban en el hospital municipal de Bahía Blanca. Allí fueron secuestrados junto a Eliseo Vazquez y María Luisa Barroso, a mediados del mes de septiembre de 1976. Por otra parte, Ramona Magaz —quien también formaba parte del personal del hospital— fue secuestrada en su domicilio el mismo día que sus compañeros. De acuerdo con los testigos, el operativo fue realizado por personal del Ejército a plena luz del día y las cinco víctimas fueron trasladadas al Batallón de Comunicaciones 181, donde continuaron cautivas hasta ser liberadas.

Hernández, quien colaboraba con las necropsias en la morgue judicial, que funcionaba en ese hospital, atribuyó sus secuestros a que sus nombres aparecieron en la puerta de un baño público del nosocomio, donde los acusaban de subversivos. Detalló situaciones que lo conmovieron en su trabajo y señaló que “siempre chicos y chicas muy jóvenes, adolescentes, y siempre decían que eran enfrentamientos con la subversión”. Especificó que cuando estaban en el lugar de cautiverio había una persona muy nerviosa e inquieta, debido a que le habían comunicado que salía en libertad. Relató que a los pocos días de volver a prestar servicios en la morgue llegó un cuerpo para hacerle la autopsia. “Era el que había saludado que andaba inquieto en el regimiento, a quien le habían dicho que se iba libre. Quedé petrificado”, remarcó. Además, el testigo realizó un croquis del Batallón de Comunicaciones 181, lugar en el que estuvo secuestrado y que conocía previamente por haber realizado allí el servicio militar.

“Quince días con la misma ropa, llena de gasoil porque era mecánico. Día por medio me llevaban a un cuarto donde me interrogaban, me preguntaban por mi hermano, se cansaron de interrogarme”.

En la misma audiencia declararon los hijos de Luis Mauricio Denett, quien al momento de su secuestro era delegado municipal y militante peronista de Carmen de Patagones. En su intervención, detallaron que su padre, quien falleció, estuvo detenido en la Delegación de la Policía Federal de Viedma, y en una segunda privación de la libertad fue trasladado en avión al Comando del V Cuerpo de Ejército en la ciudad de Bahía Blanca junto a sus compañeros Héctor Manuel Fernández y Néstor Jorge Bari. Los testigos dieron cuenta de que su padre en la segunda oportunidad estuvo secuestrado en un gimnasio con varias personas más durante alrededor de 40 días. Señalaron que lo ocurrido cambió la vida de su familia.

A modo de conclusión, uno de ellos señaló: “Quiero agradecer a las personas que están haciendo lo posible para reivindicar mártires, militantes, padres, madres, hijos. Nunca pensé que iba a llegar este momento, si no hubiese sido por esas personas que ofrecieron su ayuda con amabilidad y responsabilidad para que estuviéramos acá con mi hermana para que se resuelva este tremendo hecho. Tuvimos la suerte de tener a nuestro papá vivo, y sabemos que otros no pasaron por lo mismo. Gracias por preservar la memoria, buscar la verdad y que se haga justicia”.

Las audiencias continuaban hoy y pueden seguirse en vivo por los canales de Youtube de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires y del Poder Judicial de la Nación.