24 de enero de 2020
24 de enero de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Participaron el fiscal Juan Pablo Curi y los auxiliares fiscales María Eugenia Montero y Julio Darmandrail.
En el marco del megajuicio Subzona 15, por primera vez se inspeccionó la Comisaría de Miramar
Camilo Alves, una de las personas que estuvo allí detenida clandestinamente, reconoció las oficinas y los calabozos. Es la primera vez que en un debate oral por delitos de lesa humanidad llegan imputados representantes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires de esa ciudad balnearia y se recorre la dependencia.

En el marco de la Megacausa Subzona 15, que juzga el accionar de 42 miembros de las tres Fuerzas Armadas, la Prefectura Naval Argentina y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en perjuicio de 272 víctimas, se realizó este jueves una inspección ocular en la Comisaría de Miramar, que funcionó como lugar de detención clandestino de paso durante la última dictadura cívico militar.

Camilo Alves, periodista jubilado y ex trabajador de Luz y Fuerza volvió por primera vez a la comisaría de Miramar donde estuvo detenido en dos oportunidades: la primera fue en diciembre de 1975, y la segunda, la noche del Golpe. En la primera ocasión fue secuestrado por el Ejército en la vía pública y estuvo unas pocas horas en el lugar hasta que fue trasladado a la comisaría cuarta de Mar del Plata.

De la recorrida, que incluyó oficinas de la dependencia policial, el sector de calabozos hoy en desuso y la vivienda que se emplaza arriba del inmueble -que tiene doble escalera de acceso-, participaron abogados defensores, los jueces del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata Mario Portela y Roberto Falcone, y los representantes del Ministerio Público Fiscal Juan Pablo Curi, María Eugenia Montero y Julio Darmandrail.

Alves relató que cerca de las 22 horas del 23 de marzo de 1976 fueron a buscarlo a su casa. Luego de romper la puerta, tirar al piso a su madre y golpear a su padre, lo sacaron de su habitación con un pulóver en la cabeza. Los secuestradores habían llegado en camiones de la Armada, donde había más personas arrojadas en el piso, y fue golpeado con fusiles. Reconoció, entre lo que dejaba ver el tejido, que fue llevado hasta la comisaría de Miramar, situada sobre la calle 23. Allí le cambiaron el sweater por una capucha, y le pasaron una soga por el cuello, con la que también ataron sus manos por detrás. De acuerdo a los movimientos que sentía y las voces que escuchaba, entendió que durante esa noche fueron a buscar a más personas. Luego de algunas horas, los llevaron hasta alguna dependencia de la Armada situada sobre la playa, que pudo ser la Base Naval.

"Que sea de utilidad y no se repita"

Tras reconocer los calabozos, ubicados en la parte de atrás de la comisaría, Alves -quien estuvo acompañado por profesionales del Programa Verdad y Justicia - mencionó: “Espero que les sea de utilidad, y que esto no se repita”.

Luego, la comitiva de jueces, fiscales y abogados defensores subió a la vivienda que se emplaza en el primer piso de la dependencia, que al momento de los hechos era habitada por el comisario Juan Alberto Rincón, quien se encuentra acusado en este juicio por diez hechos de privación ilegítima de la libertad y tormentos. Estas diez víctimas tuvieron algún tramo de su detención –cuando recién eran secuestrados o antes de ser puestos a disposición del Poder Ejecutivo- en la comisaría.

De acuerdo a lo acreditado en las sentencias de las causas denominadas Base Naval 2 y 3, la Marina tomó el control de Miramar la misma noche del Golpe, y fue el contraalmirante retirado Roberto Luis Pertusio -condenado a prisión perpetua en dos oportunidades-, quien a partir de entonces fue intendente de facto. Esta fue la primera inspección ocular en la comisaría de Miramar que se realiza en el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad, y es la primera vez que policías de la Provincia de Buenos Aires de esa localidad llegan como imputados.