07 de diciembre de 2022
07 de diciembre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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En el marco del juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en la Subzona 15
Mar del Plata: declararon los hermanos de Carlos Waitz, el actor secuestrado en medio de una función
Sus hermanos y hermana recordaron la noche del 26 de enero de 1977, en la que un grupo de tareas fue a buscar al joven artista a su casa y luego al teatro La Botonera, en pleno centro marplatense. Sus restos fueron recuperados e identificados en 2010 por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

En el marco del juicio que se celebra en Mar del Plata y tiene a 43 personas acusadas por crímenes de lesa humanidad cometidos en la Subzona 15 contra 272 víctimas, se abordó en una nueva audiencia el caso del actor secuestrado, desaparecido y asesinado Carlos Waitz, cuyo caso llega por primera vez a ser juzgado. Por el hecho está imputado Jorge Luis Toccalino, ex subjefe del Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea (GADA 601). En representación del Ministerio Público Fiscal intervienen los fiscales federales Nicolás Czizik, Juan Pablo Curi y la fiscal ad-hoc María Eugenia Montero.

Del relato de los hermanos de la víctima, Gustavo y Fernando, y la hermana, María del Rosario, se reconstruyeron los hechos de la noche del 26 de enero de 1977. Cuando en la casa de la familia, ubicada en la zona de Playa Varese, estaba solo la hija menor, de 13 años, irrumpió el primer grupo de tareas, que se identificó como “Fuerzas conjuntas”. Golpearon puerta y ventanas, y a los gritos pedían que abran. Eran “siete u ocho personas”, armadas con Itakas y armas cortas, vestidas de civil y con gorras viseras azules. Preguntaban enérgicamente a la niña quiénes vivían allí y dónde estaban. Le dijeron que debía permanecer encerrada en un toillete y se fueron. Casi de inmediato llegó Gustavo, y minutos más tarde regresó el grupo armado, con las mismas amenazas y malos tratos. “Durante dos horas nos tuvieron bajo amenazas, sin contacto con el exterior”, relató el hombre ante los jueces Mario Portela, Roberto Falcone y Alfredo Ruiz Paz. Un rato después llegarían Fernando, y el padre y la madre desde la farmacia familiar que tenían, y las preguntas continuaron. Cuando mencionaron a Carlos y comentaron que estaba dando una función de la obra “Israel”, fueron a buscarlo al teatro La Botonera, situado en Rivadavia casi Independencia.

Un llamado desde la boletaría del teatro les avisó del secuestro. Y las gestiones para dar con él comenzaron esa misma noche, a través de vínculos del padre con un coronel y un marino retirado. Luego, fue la madre quien -de acuerdo al testimonio de sus hijos- era la que tenía “más cojones” y no mermó su lucha por saber de su hijo en ningún momento. Cuando en el 2010 se comunicaron desde el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para avisarles que restos encontrados en el Cementerio Municipal de Avellaneda coincidían en un 99,99% con el ADN de la familia, lograron darle cristiana sepultura, organizar una misa en su escuela -el Instituto Peralta Ramos- y llevar la urna al cementerio. Además de actor, Waitz -que al momento del secuestro tenía sólo 22 años- estudiaba abogacía y trabajaba en la farmacia de la familia.

El secuestro del tabernero

Hubo tres testimonios que hilvanaron los hechos sucedidos en el teatro. Desde la Embajada Argentina en Madrid declaró Silvina Roux, quien integraba con Waitz el Grupo de Actores Marplatenses y además eran amigos. Esa noche estaba en la boletería cuando vio bajar de un Ford Falcon a varias personas con armas largas. “Me quedé ahí dentro, en un estado de terror y pánico”, mencionó por videoconferencia. Vio cómo se lo llevaban a Carlos vestido con la ropa de la actuación y maquillado porque estaba a punto de subir al escenario.

Graciela Spinelli estaba a cargo de la puesta en escena de la obra, por lo que no vio el momento exacto del secuestro, pero casi en simultáneo le fueron a avisar que habían entrado al teatro personas armadas. Cuando salió hasta la vereda, el Falcon se había marchado pero se nutrió de los testimonios de quiénes habían visto la maniobra. Un compañero tomó el papel del tabernero que debía interpretar Waitz y finalizada la obra intentó hacer la denuncia en la comisaría primera. Se lo negaron, ella insistió y el oficial que la recibió le dijo que le estaba haciendo un favor.

En el lugar también había estado en la sala Héctor Varela, actual pareja de María del Rosario, quien narró ante el Tribunal que vio cómo dos o tres personas ingresaron a la sala durante la función, y notó la ausencia de Carlos Waitz en el tercer y último acto.

Además de la reconstrucción de los hechos, el debate visibilizó la persistencia del daño emotivo causado al núcleo familiar a pesar de los años transcurridos: los hermanos de la víctima contaron que sufrieron trastornos de ansiedad, ataques de pánico y fobias.