02 de febrero de 2023
02 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Los crímenes fueron perpetrados en 1976
Paraná: juzgan a un ex policía federal por secuestros y torturas en Concepción del Uruguay
José Darío Mazzaferri llega acusado por privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos, allanamientos ilegales y asociación ilícita cometidos contra ocho víctimas sobrevivientes en el centro clandestino de detención que funcionó en la Delegación de la Policía Federal en Concepción del Uruguay. Interviene el fiscal general José Ignacio Candioti.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná juzgará desde este martes al ex policía federal José Darío Mazzaferri, quien durante la última dictadura cívico militar prestó servicios en la Delegación de esa fuerza en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay y que se encuentra acusado como autor de secuestros e imposición de tormentos a un grupo de ocho víctimas sobrevivientes que fueron confinadas en aquella sede policial. Por su intervención en aquellos hechos, el ex policía, retirado con el grado de comisario general, llega también acusado por asociación ilícita y allanamiento ilegal de domicilio.

El debate oral y público estará a cargo de la jueza Beatriz Caballero de Barabani y de los jueces Otmar O. Paulucci y Jorge Sebastian Gallino. En representación del Ministerio Público Fiscal actuará el fiscal general José Ignacio Candioti. De acuerdo con el cronograma establecido por el tribunal, el proceso comenzará mañana a las 10.30 y continuará el miércoles 7, el jueves 8, el viernes 9 y el martes 13 en el mismo horario.

Al momento de acusarlo y de calificar los crímenes como de lesa humanidad, la Fiscalía señaló que "debe destacarse especialmente que Mazzaferri pudo ejecutarlos actuando en numerosas ocasiones a plena luz del día, a cara descubierta, uniformado y conduciéndose en su vehículo particular, porque contaba con la impunidad que le proporcionaba el propio sistema, que estaba preparado para que sus distintos estamentos actuaran coordinadamente y para no dejar pruebas de su accionar".

Las víctimas -todas secuestradas entre julio y septiembre de 1976- declararon que en aquella sede policial fueron sometidas a diferentes torturas, como simulacros de fusilamiento, asfixia con y sin agua (el "submarino seco" y "mojado", con colgamientos), golpes y picana eléctrica. Y también a abusos sexuales, con la introducción en el ano de un palo o el caño de las armas.

Las víctimas denunciaron simulacros de fusilamiento, asfixia con y sin agua (el "submarino seco" y "mojado", con colgamientos), golpes, picana eléctrica y abusos sexuales.

En efecto, la Fiscalía valoró que "del confronte armónico de los relatos de todas las víctimas surge la responsabilidad de Mazzaferri en las detenciones ilegales, traslados hacia la Delegación Concepción del Uruguay de la Policía Federal Argentina, interrogatorios, torturas, apremios y maltratos que sufrieron en esa dependencia, en las oficinas de la planta alta donde el imputado desarrollaba sus tareas diarias".

De acuerdo con la investigación, cuando Mazzaferri -hoy de 65 años- participó de los crímenes tenía el grado de subinspector y estaba asignado al servicio en la delegación que la Policía Federal tiene en Concepción del Uruguay.

Casi la totalidad de las víctimas, ocho hombres sobrevivientes, individidualizaron al ex policía como quien los secuestró y torturó. Algunas de ellas eran, a la época de los hechos, estudiantes de quinto año de distintas escuelas secundarias de la ciudad.

Uno de los testigos contó que, durante un interrogatorio que versaba sobre la actividad en el centro de estudiantes de su escuela, el acusado le gatilló su arma reglamentaria -descargada- en la cabeza. Explicó que luego los represores fueron intensificando los golpes y lo llevaron al borde del desvanecimiento. Dijo que las patadas que recibió en los testículos le provocaron un desgarro, a raíz de lo cual tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. La operación devino en la extirpación de un testículo.

Ese trato, dijo el testigo, siguió durante dos jornadas más, al cabo de una de las cuales fue sacado en calzoncillos a un patio y dejado bajo la lluvia. Al día siguiente, lo hicieron subir escaleras hasta un lugar donde le sacaron la capucha y vio a un hombre desnudo, con los ojos vendados, mojado y atado con alambres al elástico metálico de una cama. Contó que Mazzaferri tomó un artefacto similar a un soldador eléctrico pequeño, lo aplicó sobre el cuerpo del hombre, quien se arqueó de dolor y gritó. Dijo que Mazzaferri le apuntó con ese artefacto y le dijo "empezá a cantar pendejo de mierda o después sigo con vos".

El hombre que estaba atado y que fue torturado, descripto por aquél testigo, también es una de las víctimas sobrevivientes cuyo caso se abordará en este debate.

Entre las víctimas que pasaron por el centro clandestino que funcionó en la Delegación de la Policía Federal de Concepción del Uruguay hubo también un joven secuestrado mientras realizaba el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento de Villaguay. Una noche fue sacado y trasladado a aquél lugar, previo trasbordo en la ruta desde la ambulancia militar en la que lo sacaron de la unidad militar y el Ford Falcon de los policías federales. Los agentes lo ataron "como un matambre", con alambre. Una vez arribado a la Delegación policial, fue torturado con golpes y con asfixia, dado que mientras lo golpeaban le cubrían el rostro con una manta.