Intervienen el fiscal general Carlos Martín Amad y el fiscal ad hoc Juan Manuel Sivila

Salta: juzgan a un expolicía federal por un doble homicidio durante un allanamiento ilegal en 1975

Se trata del exinspector de la delegación salteña de la Policía Federal Argentina, Juan Carlos Alzugaray, condenado por otros crímenes de lesa humanidad. El 20 de abril de 1975 habría irrumpido en un procedimiento ilegal en una vivienda de la localidad de San Lorenzo. Las víctimas fueron ejecutadas con disparos en sus cabezas, mientras dormían.

El Tribunal Oral Federal N°2 de Salta comenzó a juzgar, el 10 de junio pasado, al exinspector de la Delegación Salta de la Policía Federal Juan Carlos Azulgaray, por el homicidio agravado por alevosía y el concurso premeditado de más de dos o más personas, en perjuicio de dos hombres, ocurrido durante un procedimiento irregular en la ciudad de San Lorenzo, el 20 de abril de 1975. En el debate interviene el fiscal general Carlos Martín Amad y el fiscal ad-hoc Juan Manuel Sivila, del Área de Derechos Humanos de la Unidad Fiscal Salta.

En la apertura del debate, que tramita bajo el sistema mixto ante los jueces Gabriela Catalano, Diego Matteucci y Abelardo Basbús, la fiscalía ratificó la acusación contra Alzugaray, quien ya fue condenado, en otras dos oportunidades, por crímenes de lesa humanidad. Su condena más reciente fue impuesta el 21 de agosto de 2024, en orden al delito de aplicación de tormentos.

El caso

De acuerdo al repaso efectuado por el fiscal ad hoc Sivila, el 20 de abril de 1975 un grupo de efectivos de la Policía Federal Argentina —entre los que estaba el imputado— y de la Policía de la Provincia de Salta realizaron un procedimiento en una vivienda de la calle Lugones, sin número, de la localidad salteña de San Lorenzo.

Los efectivos, que no contaban con una orden judicial, rodearon la vivienda e ingresaron por la fuerza. Allí, sorprendieron a dos hombres que dormían en el lugar, René Esteban Locascio Terán y de Ramón Antonio Díaz Romero, y sin que pudieran defenderse, los ejecutaron mediante disparos en la nuca o la parte posterior de la cabeza.

Por este doble homicidio ya fueron juzgados y condenados el exjefe de la Policía de Salta, Miguel Raúl Gentil, y el excomisario general Joaquín Guil, como autores mediatos.

En su exposición, Sivila sostuvo que Alzugaray fue identificado como uno de los policías que arribó a la casa de calle Lugones. Agregó que se trató de un procedimiento ilegal desarrollado en el marco del plan sistemático de represión ilegal imperante durante el terrorismo de Estado.

Explicó que el imputado fue ubicado en el lugar del hecho como uno de los integrantes del grupo policial mixto que intervino en el operativo de ejecución de las víctimas. Añadió que, para llevar adelante los homicidios de Locascio Terán y Díaz Romero, los implicados obraron mediante una división funcional de las actividades ejecutivas necesarias para la concreción del plan criminal.

También, la fiscalía se refirió a un acta circunstanciada del 20 de abril de 1975, de la que surgió que el comisario Ernesto Livy se trasladó al lugar “con personal de la delegación a su mando y fuerzas de la policía provincial”, entre los cuales se menciona expresamente a Alzugaray. Así, la presencia del imputado en el operativo está corroborada documentalmente.

Testigos

Tras oír la acusación, el tribunal inició la etapa de declaraciones testimoniales. La primera testigo fue Alicia Fernández Nowel, una exdetenida política que era la propietaria de la vivienda donde se cometió el crimen. La mujer fue arrestada junto a María Amarú Luque, el día anterior a los homicidios, cuando se encontraba en el Hotel Provincial de Salta, desde donde tenía previsto viajar con su hija de 3 años y su hijo de más de un año, que fueron abandonados por los efectivos en el hotel.

La testigo recordó que, tras su detención ilegal, la trasladaron a la sede de la Policía Federal, donde fue interrogada y sufrió maltratos, y que luego la llevaron a su casa en San Lorenzo, donde vivía con su marido Antonio Arrué, quien permanece desaparecido.

Sobre ese episodio, Fernández Nowel relató que le llamó la atención el aspecto del comedor, con las sillas en ronda, vasos y alguna bebida, como si hubieran estado reunidos alrededor de la mesa, tomando algo. En tanto, señaló que, en el suelo, vio a dos personas muertas.

“Me preguntaban a mí quiénes eran y si uno de ellos era mi marido. Yo no los conocía, no sabía quiénes eran. Levantaban el cuerpo muerto y me lo ponían pegado a mi cara”, recordó la testigo, quien fue víctima de golpes y otros graves tormentos.

Entre ellos, reveló que en un momento la llevaron a lo que había sido su dormitorio, la pusieron contra la pared y le empezaron “a tirar tiros todo alrededor”. Todo ello con la intención de que reconociera a los jóvenes asesinados, “si no, me iban a matar”, contó.

El debate se reanudará este jueves, cuando están previstos los alegatos de la fiscalía y la defensa, y la posible lectura del veredicto.