24 de septiembre de 2020
24 de septiembre de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Se realizó una entrega vigilada tras interceptar un envío de cocaína
Desbaratan una red de narcotráfico dirigida por el ex jefe de la barrabrava de Godoy Cruz
De acuerdo a la investigación, el recién condenado a 12 años de prisión Daniel Aguilera lideraba una operación desde su celda en el Complejo Penitenciario Federal de Mendoza. También fue detenida su ex pareja. El caso es llevado adelante por el Área de Investigación de Casos Complejos de Salta.

Cuatro días antes del veredicto que lo condenó por distribución de drogas en Mendoza, Daniel “Rengo” Aguilera llevaba adelante el monitoreo de una carga de casi cinco kilos y medio de cocaína, que había salido de Tartagal tras el despacho de un cómplice, quien ya se habría fugado a Bolivia. Así se desprende de una investigación encabezada por el Área de Investigación de Casos Complejos de Salta.

Ese cargamento, pese a los recaudos tomados por los integrantes de la organización, fue descubierta gracia al olfato del oficial “Tango”, un can antinarcótico que personal de la Sección Seguridad Vial, del Escuadro Núcleo 45 de Gendarmería Nacional, tenía en el puesto de control en Cabeza de Buey, en la ruta 34.

Al controlar un transporte de carga, “Tango” marcó un paquete y así puso en marcha una investigación que luego, bajo la dirección del Área de Investigación de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, derivó en la detención del principal acusado y otras dos cómplices, una de ellas ex pareja de Aguilera.

Al tomar intervención en el hecho, el fiscal federal Ricardo Toranzos -titular del área-, con autorización del juez federal de Garantías Nº 2 Miguel Medina, puso en marcha una “entrega vigilada”. Fue la segunda realizada bajo el sistema acusatorio, vigente en Salta y Jujuy desde el 10 de junio del año pasado.

Con intervención de personal de  las unidades de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales, Criminalística y Estudios Forenses y la Sección de Investigaciones Antidrogas, todas dependientes de la Agrupación VII, se remplazó por harina los 5.4 kilos de cocaína que iban ocultos en la encomienda, tras lo cual el paquete siguió viaje a Mendoza bajo una estricta vigilancia.

Detenciones

Tras el arribo de la encomienda a Mendoza, la fiscalía, con intervención del juez federal de Garantías 1 de Salta Julio Bavio, llevó adelante otros procedimientos;  entre ellos la detención de una mujer, quien ayer al mediodía se presentó en la empresa de transporte para retirar la encomienda.

La mujer, según distintas cámaras que filmaron los momentos previos en los alrededores de la firma, ubicada en la calle Juan Bautista Alberdi al 400, había llegado en un vehículo junto a otros implicados, quienes ahora son buscados intensamente.

Tras recibir el paquete fue detenida por personal de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales Mendoza, de Gendarmería Nacional. La mujer manifestó que había retirado la droga a pedido de su ex marido, Daniel Orlando Aguilera, conocido como el “Rengo”, jefe de la barrabrava del “Tomba”, denominación con la que se conoce al club Godoy Cruz.

A partir de estos dichos, en la jornada de hoy a primera hora, se pudo llegar a una segunda integrante de la organización, quien fue detenida en un domicilio del departamento de Godoy Cruz, cuya función era la de recibir los estupefacientes y ocultarlos hasta que se concrete su comercialización, que estaba pactada con un comprador de Brasil.

Asimismo, se realizó el allanamiento de otro domicilio en la misma zona, donde se secuestraron teléfonos celulares y otros elementos de prueba. De esa manera se estableció la participación en el hecho de otras cinco personas, quienes se encuentran prófugas.

En la cárcel

La tarea investigativa, coordinada por el Área de Casos Complejos, culminó con otro procedimiento realizado en el Complejo Penitenciario Federal de Mendoza, donde se llevó a cabo una requisa en la celda 33, ocupada por Aguilera, quien el miércoles pasado fue condenado a 12 años de prisión por el Tribunal Oral Federal  Nº 2 de Mendoza.

Aguilera fue hallado culpable de dirigir una organización dedicada a la distribución de drogas en esa provincia, aunque esta no fue la única condena, pues en 2013 y 2017 recibió otras sentencias condenatorias por delitos contra las personas y por violencia de género.

De acuerdo a la investigación, esas circunstancias no le impidieron seguir con sus negocios vinculados, esta vez al narcotráfico. Como prueba de ello, en su celda, personal del Servicio Penitenciario Federal encontró un teléfono celular y varias anotaciones, mientras que desde una mesa, en un compartimento que fabricó, tenía oculto otros dispositivos de telefonía celular.

Según la pesquisa, Aguilera llevó adelante la operación ahora desbaratada  mientras era juzgado por dirigir la venta de estupefacientes desde la cárcel, donde logró poner en marcha una red de operadores que cumplían sus instrucciones.