24 de septiembre de 2021
24 de septiembre de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Una investigación del fiscal Luis Benítez con la asistencia de la Procunar y la Procelac
Formosa: procesaron con prisión preventiva al ex jefe de Drogas Peligrosas
Los procesados son ocho en total, entre ellos otro oficial de policía, y todos permanecen detenidos. La jueza Niremperger los consideró responsables de tenencia de estupefacientes para su comercialización. Los dos uniformados están acusados de brindar impunidad a la organización.

La jueza federal subrogante de Formosa, Zunilda Niremperger, dictó el procesamiento con prisión preventiva del ex jefe de la Dirección General de Drogas Peligrosas de esa provincia, comisario inspector Orlando Medina; del ex oficial de la misma repartición, Augusto Andino Romero, y de otros seis hombres por tenencia de estupefacientes para su comercialización, agravada por la cantidad de personas intervinientes y, en el caso de los policías, por su condición de miembros de fuerzas de seguridad. Medina y Romero, además, están acusados de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La decisión de Niremperger, titular del Juzgado Federal de Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, se dio en el marco de una causa instruida por el fiscal federal de Formosa, Luis Benítez, y luego de que en octubre pasado se lograra desarticular la banda que -se sospecha- ingresaba la droga por la frontera con Paraguay a través de pasos no habilitados.

Benítez, que para la investigación contó con la asistencia de las procuradurías de Narcocriminalidad (Procunar) y de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), logró detectar que el comisario Medina -quien en principio radicó la denuncia que dio origen a la pesquisa- mantenía un estrecho vínculo con quien es considerado jefe de la organización, Héctor Inocencio Gallego.

Ese vínculo y el del resto de los integrantes de la organización entre sí fue establecido a través de las escuchas telefónicas ordenadas judicialmente a pedido de la Fiscalía.

Además de los policías Medina y Romero, y de Gallego, la jueza Niremperger ordenó los procesamientos de Cristian Rubén Gallego, hermano del principal acusado; de Miguel Recalde, alias "Cuca"; de Rubén Burgos; de Diego Miguel Andrada, y de Raúl Alberto Rodrigo Florentín.

"Llegó el jabón de koko"

La jueza consideró que Héctor Inocencio Gallego tenía "el dominio de las operaciones vinculadas a la comercialización de sustancia estupefaciente (marihuana y cocaína)", según se desprende de "las conversaciones y mensajes de texto cursados con sus consortes de causa y con otras personas aún no identificadas".

En tanto, Niremperger indicó que no tiene elementos para sostener que el hermano del principal acusado, Cristian Gallego, "sea parte de una organización delictiva" como "tampoco que sea la persona que supervise el ingreso de la sustancia estupefaciente desde el exterior de esta ciudad", aunque precisó que "sí puede sostenerse que se halla incurso en el delito de tenencia de estupefaciente con fines de comercialización y en la agravante del número de intervinientes, puesto que la línea que él empleaba permitió detectar conversaciones en las que se advierte que negocia a través de su hermano Héctor Inocencio Gallego".

Por otro lado, la magistrada chaqueña señaló que las intervenciones de las lineas también permitieron establecer que Recalde y Burgos "operarían de manera conjunta para abastecerse de sustancia estupefaciente, empleando vocablos como 'terneros', 'mochila' o bien 'repuestos'", y que ambos se dedicaban "a la compra venta". Niremperger remarcó que en el domicilio de Recalde fue secuestrada droga y que desde allí se la comercializaba "bajo la modalidad de 'delivery', en forma periódica y en diferentes horarios".

"En la mayoría de los casos los usuarios de distintas líneas telefónicas le solicitan droga empleando diferentes términos, por ejemplo, 'rescatá flores si podés', 'ta la onda verde', 'llegó el jabón de koko', 'tenés yerba', 'si pintaba un 200 de fa', 'che, fiame una bolsa de 150', 'tengo un 100', 'un caramelo de 10 gramo', 'tengo dos de tu repuesto', 'tus klien fuman capullo', 'la tisa', entre otros", reseñó la jueza, y destacó que en las conversaciones "Recalde responde siempre coordinando la manera de entrega".

Según la resolución, Andrada y Florentín participaron en la compra de los tres kilos de marihuana secuestrados en el operativo que dio inicio, en Florencio Varela, a la desarticulación de la organización a principios de octubre pasado, en el marco de una "entrega vigilada". Niremperger reseñó que Florentín se encargó de realizar el pago de los estupefacientes a través de un giro bancario de 3300 pesos, mientras que Andrada estuvo a cargo de la recepción de la droga, que llegó como encomienda a la terminal de ómnibus de aquella localidad del sur del conurbano bonaerense.

"Favorazo"

Al evaluar la responsabilidad de los policías, la jueza también se refirió a las escuchas telefónicas. Respecto del oficial Romero señaló que en una de las conversaciones detectadas este le pidió un "favorazo" a Gallego, que consistía en que le proporcionara "pan que a vos no te sirve" para "cargarle a un desleal de acá, a un policía". Para Niremperger, "la única finalidad era que Gallego lo provea de sustancia estupefaciente para atribuirle algún delito a su compañero".

"Es evidente la participación de Romero -prosiguió la magistrada- en toda la estructura delictiva liderada por Gallego, por la alerta y/o protección que le aportaba en forma permanente a este, sea por personas que podrían ponerlo al descubierto, o por la intervención de la línea telefónica que en ese momento utilizaba, lo que pudo verificarse, ya que efectivamente gracias a la advertencia de Romero reemplazó su línea alternando el uso" con otro abonado.

Sobre Medina, Niremperger aseguró que aunque la pesquisa tuvo origen en una denuncia que hizo él, "sin embargo, surgió de las conversaciones que mantuvo con el investigado, que de manera simultánea a la investigación en curso, se habría contactado con este pidiéndole favores y ofreciendo reciprocidad".

El comisario, concluyó la jueza, "habría colaborado con la actividad delictiva de tráfico de estupefacientes a partir de la protección o impunidad que le brindaba a Gallego respecto a las contingencias de la investigación que se encontraba en curso en su contra, lo que benefició a este a través de la protección para continuar con la comercialización de estupefacientes".