Intervienen la Sede Fiscal Descentralizada Rafaela y la Procuraduría de Narcocriminalidad

Rafaela: imputan y dictan prisión preventiva a cuatro personas por el tráfico de más de 450 kilos de cocaína

Los acusados fueron vinculados con la logística y el transporte de un cargamento secuestrado en febrero y quedaron imputados como coautores del delito de tráfico ilícito de estupefacientes, en la modalidad de transporte, agravado por la intervención de tres o más personas. Ya son siete los imputados en el caso. En los operativos se secuestraron paquetes de cocaína con el mismo envoltorio distintivo con la imagen de un cebú.

La Sede Fiscal Descentralizada Rafaela y la Procuraduría de Narcocriminalidad formalizaron hoy la investigación respecto de cuatro hombres que fueron acusados de intervenir en una maniobra de tráfico de más de 450 kilos de cocaína, secuestrados el 28 de febrero pasado en una camioneta que circulaba por una ruta provincial de Santa Fe, en inmediaciones de la localidad de Elisa.

Tras la audiencia de formalización, el juez federal de Garantías de Rafaela, Santiago Saux, dispuso la prisión preventiva de W.F.L., W.D.F., R.G. y J.P.E. por el término de 164 días —hasta el 8 de marzo de 2027— y el mismo plazo para la continuidad de la investigación, en línea con lo solicitado por el fiscal federal coadyuvante de Rafaela, Federico Grimm, y el fiscal coadyuvante Martín Uriona de la PROCUNAR.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal consideraron que los hechos atribuidos a los cuatro implicados encuadran en el delito de tráfico ilícito de estupefacientes, en la modalidad de transporte, agravado por la intervención de tres o más personas, en calidad de coautores.

En su exposición, los fiscales sostuvieron que los cuatro imputados integraron “el eslabón logístico de la maniobra” junto con otros tres acusados que ya habían sido imputados en audiencias previas. Se trata de N.L.G., quien permanece bajo prisión preventiva, y G.A.L. y N.D.C., quienes se encuentran sujetos a la prohibición de salida del país.

La hipótesis fiscal sostiene que la utilización coordinada de al menos tres camionetas y la distribución de funciones entre los siete integrantes de la organización permitieron concretar, hace siete meses, el traslado de aquella casi media tonelada de droga.

El inicio de la investigación

Los fiscales explicaron que la investigación se inició durante la madrugada del 28 de febrero pasado, cuando personal de Gendarmería Nacional realizaba un control vial sobre la ruta provincial 4, en el cruce con la ruta provincial 61, en inmediaciones de Elisa, Santa Fe.

En ese lugar, los agentes observaron una camioneta Volkswagen Amarok gris cuyo conductor, al advertir el control, emprendió la fuga. Luego de una persecución de unos 30 kilómetros, el vehículo fue encontrado abandonado a la vera de la ruta provincial 4, a unos 15 kilómetros del acceso a San Cristóbal.

Con autorización judicial, los efectivos requisaron la camioneta y encontraron en la caja 456 kilos de cocaína, distribuidos en 418 paquetes rectangulares con una misma identificación distintiva en su envoltorio: la imagen de un cebú raza Guzerat, un bobino originario de India. El vehículo estaba registrado a nombre de N.D.C. y también había sido utilizado previamente por N.L.G., dos de los primeros imputados.

El envoltorio de los paquetes de la casi media tonelada de cocaína incautada, tenían un cebú como imagen distintiva. Foto: Gendarmería Nacional

Las tareas posteriores permitieron establecer que el transporte del cargamento habría comenzado el día anterior. Esa reconstrucción se apoyó, entre otros elementos, en el seguimiento de otra Volkswagen Amarok, de color negro, que N.L.G. conducía el 27 de febrero y que escapó de un control policial en Santa Fe. Según la fiscalía, ese vehículo habría circulado inicialmente con el cargamento y luego la droga habría sido trasladada a la camioneta gris que finalmente fue abandonada y secuestrada.

Las medidas de investigación posteriores permitieron identificar a los cuatro nuevos imputados y solicitar sus detenciones, ordenadas por el juez Saux.

Los procedimientos se realizaron durante la noche del 22 de septiembre y permitieron concretar las detenciones de W.F.L., W.D.F. y R.G.; mientras que J.P.E. quedó detenido en forma conjunta con el Juzgado Federal N°2 de Morón, porque ya había sido aprehendido en agosto pasado en el marco de otra causa por narcotráfico instruida en esa jurisdicción bonaerense.

La organización de la logística

De acuerdo con la hipótesis presentada hoy por Uriona y Grimm, W.F.L. y W.D.F. tuvieron a su cargo la coordinación de la logística necesaria para concretar el traslado del cargamento. Ambos fueron vinculados con dos teléfonos celulares que habían quedado dentro de la camioneta en la que se secuestró la cocaína y que estaban asociados a líneas de su titularidad.

La extracción forense de esos dispositivos permitió reconstruir comunicaciones mantenidas con N.L.G., además de intercambios vinculados con los movimientos de los vehículos y con la revisión técnica de la camioneta Volkswagen Amarok gris en la que finalmente fue encontrado el estupefaciente.

En el caso de R.G., la fiscalía le atribuyó haber intervenido en la circulación y posterior ocultamiento de la camioneta Amarok gris utilizada para transportar la droga. Según la acusación, recibió el vehículo de N.D.C. y luego se lo entregó a W.D.F. Además, habría intentado ocultar esa circulación mediante la confección de documentación correspondiente a una supuesta compraventa del rodado que no reflejaba su verdadero destino.

La hipótesis fiscal sostiene que la utilización coordinada de al menos tres camionetas y la distribución de funciones entre los siete integrantes de la organización permitieron concretar en febrero pasado el traslado de aquella casi media tonelada de droga.

Por su parte, J.P.E. fue señalado como la persona que habría estado detrás de la adquisición de la otra camioneta Volkswagen Amarok, de color negro, utilizada previamente en la maniobra.

Las comunicaciones y el peritaje sobre la droga

Entre los elementos centrales expuestos durante la audiencia se encuentran las actuaciones de Gendarmería Nacional, los peritajes sobre los teléfonos celulares secuestrados en la camioneta y los registros de comunicaciones. También fueron incorporados análisis de geolocalización, filmaciones, documentación de los vehículos y registros de distintas empresas vinculados con las líneas telefónicas y movimientos de dinero.

Según los fiscales coadyuvantes, el peritaje realizado por Gendarmería estableció que los 456,231 kilogramos de cocaína hallados en la caja de la camioneta tenían una concentración del 84,86%, equivalente, según el informe, a 3.542.916,8 dosis umbrales.

Los fiscales explicaron que la droga estaba distribuida en 418 paquetes rectangulares cuyos envoltorios tenían la imagen del cebú y el sello en bajo relieve de las letras “ST”. Además, en el interior de la camioneta fueron secuestrados tres teléfonos celulares y una antena de Starlink.

Otros secuestros de cocaína vinculados a la pesquisa

Los representantes del MPF también mencionaron que la investigación permitió además vincular a los acusados con otros procedimientos en los que fueron secuestrados estupefacientes con características coincidentes.

El 21 de abril último, N.L.G. fue detenido en Villa Ángela, Chaco. Durante ese procedimiento se secuestraron seis paquetes rectangulares que contenían 2,530 kilos de cocaína, con la misma identificación externa del cebú a la de los paquetes incautados el 28 de febrero. En virtud de ello, tres días más tarde se formalizó la investigación a su respecto, fecha en que además se dictó su prisión preventiva.

Asimismo, el 4 de agosto de 2026, J.P.E. —uno de los nuevos imputados— fue detenido en el marco de otra investigación por transporte de estupefacientes llevada a delante por el Juzgado Federal N°2 de Morón. En ese procedimiento se secuestraron 20 ladrillos de cocaína, con un peso total de casi 22 kilos, que presentaban envoltorios de nailon negro y el mismo sello de relieve “ST” que el material secuestrado al comienzo de esta pesquisa. Este elemento fue incorporado por la fiscalía como parte de la evidencia que vincula a J.P.E. con la actividad investigada.