01 de diciembre de 2021
01 de diciembre de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El lunes se conocerá el veredicto
Salta: el MPF pidió 20 y 25 años de prisión por el transporte de más de una tonelada de cocaína
Al concluir su alegato, el fiscal federal Carlos Amad hizo este pedido para cuatro individuos a quienes responsabilizó por los delitos de transporte de estupefacientes agravado y almacenamiento.

El pedido de penas se realizó en el marco del juicio seguido contra Valdemar Loza, Gabriel Ignacio Abdala, José Luis Paniagua y Alex Juan Frank, quienes llegaron a debate acusados como coautores del delito de transporte de estupefaciente agravado por el número de participantes. Respecto de Loza, responde también por el delito de almacenamiento de estupefacientes.

Los cuatro acusados fueron detenidos el 17 de diciembre de 2017 en un galpón ubicado en la calle Talcahuano al 1.200, en la provincia de Buenos Aires, donde se secuestraron 861 kilos de cocaína, cantidad que se incrementó notablemente con otros 305 kilos más, incautados de la casa de Loza, en la calle Junín al 500, en el barrio bonaerense de Tapiales.

Así, en total la investigación penal llevada adelante por la Procuraduría Noa de Narcocriminalidad (PROCUNAR) permitió el secuestro de 1.160 kilos de droga, poco más de una tonelada, hecho que trascendió bajo la denominación de “Operativo Cambalache”.

El juicio es presidido por el juez Abel Fleming junto a los vocales Domingo Batule y Marcelo Juárez Almaraz, mientras que el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal federal Carlos Amad.

Como estaba previsto, el debate se reanudó ayer con la declaración de tres testigos, tras lo cual los cuatro acusados prestaron declaración indagatoria, se escucharon los alegatos de las partes y se espera para el próximo lunes el veredicto del tribunal.

Descargos

El primero en hacerlo fue Abdala, quien desconoció a los otros imputados, aseguró no tener ninguna relación con la droga secuestrada y explicó que llegó al lugar del procedimiento porque un amigo, al que identificó como Gerardo Alcaraz, lo contrató para hacer un mandado.

Loza, en la misma sintonía, también aseguró desconocer a los otros acusados, como así también rechazó tener vinculación con la droga. “No tengo nada que ver con la droga. Nunca me han podido probar siquiera haber vendido un gramo de cocaína”, afirmó, a la vez que, al igual que Abdala, indicó que llegó al galpón donde fueron detenidos a instancia de un amigo, Teodoro Gordillo.

Por último, implicó a Paniagua, ya que el mismo manipuló su teléfono y fue quien le presentó a los otros acusados. Afirmó que se dedica a la fabricación y venta de carteras, y que, tanto él como otros miembros de su familia, son vinculados con el narcotráfico, pero que todo es falso.

Posteriormente, el tribunal procedió a la incorporación de la prueba y dio paso a los alegatos, oportunidad en la que el fiscal Amad realizó un detallado relato del hecho, ratificó y fundamentó la acusación en contra de los cuatro acusados y solicitó la pena para cada uno de ellos.

En tal sentido, solicitó para Loza una pena de 25 años de prisión por considerarlo coautor del delito de transporte de estupefaciente agravado por el número de participantes, como así también autor de la figura de almacenamiento de estupefaciente.

Respecto a Abdala, Paniagua y Frank, el fiscal solicitó sean condenados a 20 años de cárcel como coautores de transporte de estupefaciente agravado por el número de participantes, como así también requirió las multas correspondientes y el decomiso de las sumas de 280 mil dólares y 1170 pesos, tres camionetas Toyota, un automóvil Toyota Corolla, un camión Mercedes Benz y su acopado. En cuanto a la droga incautada, pidió su destrucción.

"La droga secuestrada equivale a un total de 7.127.000 dosis umbrales, lo que alcanzaría para afectar a los habitantes de las provincias de Córdoba, Santa Fe y San Luis”, resaltó Amad.

Fundamentos

“Este Ministerio Público Fiscal tiene acreditado fehacientemente y con rigor académico la responsabilidad penal de los acusados, quienes componían una organización que tenía el soporte estructural y la logística necesaria para llevar a cabo no sólo el transporte, sino también la comercialización de la droga, con ramificaciones en todo el país y conexiones en el exterior, principalmente en Bolivia, pero también en España, Italia y Perú”, sostuvo el fiscal.

En seguida, Amad señaló que la detención de esta banda surgió de una investigación iniciada en septiembre de 2017, cuando se iniciaron las tareas de inteligencia e intervenciones telefónicas que desembocaron en el procedimiento realizado el 17 de diciembre de ese año en el galpón de calle Talcahuano y en la casa de Loza, donde se secuestró toda la droga.

Sobre la cantidad de cocaína incautada, Amad hizo una alusión especial respecto al daño potencial de la misma. “Para que nos hagamos una idea de la magnitud del daño, cabe señalar que la droga secuestrada equivale a un total de 7.127.000 dosis umbrales, lo que alcanzaría para afectar a los habitantes de las provincias de Córdoba, Santa Fe y San Luis”.

Indicó que no hay dudas de que los cuatro acusados estuvieron vinculados entre sí y la droga, pues existen numerosas evidencias de que así fue. “Aunque ellos intenten presentarse como desconocidos uno de otros, está clara la conexión que existió entre los cuatros, y eso no sólo surge de las tareas de inteligencias, sino también de las intervenciones telefónicas, las que dejaron al descubierto que sí se conocían. La tecnología los dejó expuestos”.

“Escuchas”

Al respecto, resaltó una serie de mensajes que se enviaron entre sí los acusados, en los cuales, por ejemplo, todos hicieron referencia al conteo de los paquetes de droga. “Amigo, ya vamos son 820 facturas. Serían 328 gringas”, mientras que en otro mensaje Abdala fue advertido de que había que hacer un recuento y que había “817”, número que equivale con la cantidad de paquetes de drogas que se halló en el galpón de calle Talcahuano.

Por otra parte, señaló una serie de mensajes incriminatorios que Frank mantuvo con otro implicado. Al respecto, repasó algunos de ellos: “Esta carga viene sucia vos sabes algo?”, “Me voy a mover de noche”,“Dónde te agarren los milicos vas en cana”, “Si yo no hice nada la carga la conseguiste vos y el que reniega con esta mugre soy yo”.

En vista de ello, el fiscal remarcó la relación de este acusado con el resto de los imputados y la responsabilidad del mismo dentro de la organización, lo que “lo llevó a pedir perdón a la sociedad, pues sabía muy bien en que estaba metido”.

Principal responsable

Al referirse a los roles que tuvieron cada uno, Amad apuntó a Loza como el principal responsable en la planificación de la maniobra, pues mantuvo contacto con un sujeto de Bolivia, con antecedentes de narcotráfico, con quien acordó la obtención de la droga.

Asimismo, señaló que luego coordinó el transporte de la droga desde la frontera a Buenos Aires, lo que quedó registrado de manera contundente en las intervenciones telefónicas y las tareas de inteligencia, con lo cual rebatió los argumentos esgrimidos por este acusado en su declaración indagatoria.

Incluso fue más allá y recordó las vinculaciones con otros dos hermanos, José y Erwin Loza, quienes son investigados desde 2014 por otros hechos de narcotráfico, como así también en casos de lavado de activo. Al respecto, mencionó la vinculación con el tráfico de 1.200 kilos de cocaína, droga incautada en Granada, España.

Asimismo, señaló como ilógica la posición de Loza, quien en un momento intentó acogerse a la figura de arrepentido con información que conocía respecto a la droga, mientras que ahora aseguró que no conocía nada ni a nadie.

En cuanto a Abdala, el fiscal rechazó la excusa del mismo de que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado, pues en su teléfono celular se encontraron agendados los mismos teléfonos que los otros acusados también tenían en sus móviles, como así también resaltó los mensajes recibidos en los que hacía alusión a la cantidad de paquetes de droga.

Por todo ello, Amad resaltó la peligrosidad de esta organización, el daño que pretendían causar y no descartó otras maniobras que ya habrían logrado ejecutar, por lo que solicitó la condena de cada uno de los acusados. Por su parte, las distintas defensas no desconocieron la materialidad de los hechos, sin embargo y como parte de sus estrategias, plantearon una serie de nulidades en torno al accionar de las fuerzas en los distintos procedimientos.