18 de agosto de 2022
18 de agosto de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Interviene la Fiscalía General ante el Tribunal Oral Federal con la asistencia de la DOVIC
Mar del Plata: la fiscalía inició el alegato en el juicio a tres integrantes de una secta acusados de explotar sexual y laboralmente a sus fieles
Están acusados de conformar una secta criminal cuya estructura fue utilizada para cometer distintos delitos contra al menos diez víctimas en situación de vulnerabilidad con el fin de reducirlas a la servidumbre y lograr su explotación económica, sexual y laboral.

El Ministerio Público Fiscal inició anteayer su alegato ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata en el juicio seguido a tres integrantes de una secta acusada de explotar sexual y laboralmente a sus fieles, y continuará con la acusación el próximo lunes.

Silvia Cristina Capossiello, Sinecio de Jesús Coronado Acurero y Luis Antonio Fanesi están acusados de haber sido parte de una organización –liderada por Eduardo Nicosia, fallecido-  junto a Fernando Ezequiel Velázquez -también fallecido- con rasgos de secta y bajo la apariencia de un ministerio de yoga, que –según la acusación fiscal- captó y acogió al menos a diez personas en situaciones de vulnerabilidad, con el fin de reducirlas a la servidumbre y lograr su explotación económica, sexual y laboral. Además, hay acusaciones por abuso sexual agravado, alteración de identidades, acopio de armas y resistencia a la autoridad.

Los hechos habrían ocurrido al menos desde principios de la década de 1970 en las ciudades de Mar del Plata; Francisco Álvarez, partido de Moreno; y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A partir de 2005 y hasta julio de 2018, en el hotel City, ubicado en Diagonal Alberdi 2561, en pleno centro marplatense.

El juicio comenzó el 13 de septiembre de 2021. A lo largo del debate declararon más de 30 personas. En el debate interviene la Fiscalía General ante el Tribunal Oral Federal, a cargo de Fabián Celiz, quien cuenta con la asistencia del auxiliar fiscal Carlos Fioriti y la intervención de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal.

La fiscalía consideró "acreditado que el instituto de yoga era el medio para poder captar a personas vulnerables a quienes luego se las invitaba a vivir en comunidad con el objetivo de explotarlas".

La audiencia

De acuerdo a la investigación, Nicosia ­-fallecido en enero y sobreseído por el tribunal el 20 de abril del año pasado- resultó ser el fundador de la congregación, una suerte de guía espiritual, principal administrador y organizador de la actividad delictiva.

“Los imputados Capossiello, Coronado Acurero y Fanesi formaron parte de una secta criminal de naturaleza religiosa bajo la apariencia de un grupo de yoga, con influencia de filosofía hindú con la finalidad de captar y acoger a personas en situación vulnerabilidad con el propósito de reducirlas a servidumbre y lograr su explotación económica, sexual y laboral”, sostuvo el MPF en el inicio de su alegato.

Según la acusación de la fiscalía, en el referido contexto de explotación, Nicosia sometió a los integrantes de la congregación, previamente captadas, y a los miembros de su grupo familiar a delitos contra la integridad sexual. Esas conductas las llevó a cabo con la complicidad de los coimputados Capossiello, pareja del líder, Coronado Acurero, Fanesi y Fernando Velázquez, mediante engaños, falsas promesas, fuerza, violencia, abuso de situaciones de vulnerabilidad, y valiéndose de su figura de líder religioso y/o espiritual y obteniendo a partir de ellos un consentimiento viciado. “Les efectuó personalmente tocamientos, abusos sexuales con acceso carnal y en reiteradas oportunidades y a su vez obligó a tener relaciones sexuales a los discípulos y a los integrantes del grupo entre sí”, aseguró el representante del MPF.

El auxiliar fiscal Fioriti hizo hincapié en que, fruto de esas relaciones, Nicosia tuvo catorce hijos. Doce de ellos con seis madres diferentes y los restantes con dos de sus propias hijas biológicas. Salvo un caso, fueron inscriptos o registrados como hijos biológicos de otros miembros de la congregación. “Nicosia y otros de los imputados alteraron y ocultaron la verdadera identidad de las personas y cometieron falsedades documentales y/o declarativas en particular respecto a siete de las víctimas”, acusó el representante del MPF.

Luego, el auxiliar fiscal se refirió al momento del allanamiento en el Hotel City, lugar donde residían y llevaban adelante sus tareas los imputados y detalló que en esa oportunidad fueron incautadas diferentes armas de fuego bajo la esfera de custodia de Fanesi y Capossielo, y Coronado Acurero: una pistola marca Block calibre 10 mm. con dos cargadores y tarjetas de tenencia en su estuche, una pistola Block calibre 40 con dos cargadores, un revolver Ruge martillo oculto tambor basculante con cinco proyectiles calibre 38 con 10 proyectiles, dos cargadores 9 mm marca Block con capacidad de 31 proyectiles, un cargador 9 mm marca Block con capacidad de 17 proyectiles, una carabina marca Marlin calibre 17, un fusil Tica calibre 3006 con cargador colocado, una carabina calibre 22, una escopeta Remington, una escopeta Remington calibre 1270, otro revolver Marlin y diferentes cajas plásticas con cartuchos, proyectiles, un cuchillo de monte, un visor de visión nocturna y detector de radiofrecuencia.

Nicosia tuvo catorce hijos. Doce de ellos con seis madres diferentes y los restantes con dos de sus propias hijas biológicas. Salvo un caso, fueron inscriptos o registrados como hijos biológicos de otros miembros de la congregación.

“En cuanto a la materialidad de los hechos descriptos, los mismos han quedado plenamente acreditados en este debate”, aseguró el representante del MPF. Y continuó: “Estamos hablando de una estructura criminal. No estamos hablando simplemente de una agrupación de personas a quienes las unieron determinadas creencias o pensamientos. Fue una secta criminal cuya estructura fue utilizada por los imputados para cometer delitos. Esto es lo que se demostró dentro del debate”.

Durante el juicio se comprobó también que los distintos imputados de la organización integraron esta secta criminal cumpliendo distintos roles. “Como se desprende de varios testimonios, puede comprobarse la existencia de un instituto de yoga que originariamente funcionaba en la ciudad de Buenos Aires. La figura de Nicosia aparece como una figura encantadora. Como un referente espiritual, carismático, que concuerda además con la característica de toda secta. La dominación de un líder sobre sus integrantes, fieles o súbditos. Precisamente, en base a ese carisma, y contando con la colaboración de Capossielo, Velázquez, Acurero y Fanesi, se conformó una secta criminal con el objeto de cometer distintos delitos”, aseguró el representante del MPF.

“Los imputados captaron y acogieron a personas en situación de vulnerabilidad con el objetivo de reducirlas a servidumbre y explotarlas laboral y económicamente. Cuando nos referimos a personas vulnerables nos referimos a personas con problemas afectivos, de contención emocional, o de problemas económicos. Situaciones que eran aprovechadas por Nicosia y Velázquez para lograr su captación. Por otro lado, más allá de las personas que fueron captadas, también estaban los hijos de Nicosia, que fueron criados en cautiverio. En ese sentido quedó acreditado que el instituto de yoga era el medio para poder captar a personas vulnerables a quienes luego se las invitaba a vivir en comunidad con el objetivo de explotarlas”, describió.

En esa línea, reprodujo el testimonio de una de las víctimas, quien había asegurado: “La gente entraba con fines espirituales. Nicosia era muy persuasivo. Tenía mucha habilidad para que la gente pensara que era grandioso. Ha ayudado gente y por eso es tan complicado que se pongan en contra de él. El tema es que una cosa es cómo trató a su esposa e hijos y otra a los discípulos y amigos. Él se consideraba un ser superior, con poderes, decía que sabía todo lo que nosotros pensábamos. Creo que agarra a personas buenas, débiles y las manipula”.

Luego, el representante del MPF señaló que, a través de ese camino de espiritualidad que proponía la secta, y aprovechándose de esta situación de vulnerabilidad, se imponía a las personas, como condición de ingreso a la comunidad, un aporte económico que consistía en la entrega de bienes muebles o inmuebles o bien dinero en efectivo. De esta manera, lograban el desapoderamiento económico.

"La filosofía de esta secta era cortar los lazos afectivos de sus víctimas: los lazos familiares y el contacto con el exterior. Logrando así un proceso de despersonalización que las llevaba a no poder tomar decisiones y, en definitiva, muestra a las claras la situación de servidumbre a las que se vieron sometidas".

Por otro lado, Fioriti hizo referencia a otra característica de la organización criminal: el control ambulatorio de las víctimas. “Como también ha sido acreditado en este debate, no existía libertad para desarrollar actos cotidianos de la vida. De hecho, los hijos nacidos en este marco ni siquiera concurrían al colegio. No se festejaban cumpleaños y estaba prohibido hablar con extraños. La filosofía de esta secta era cortar los lazos afectivos de sus víctimas: los lazos familiares y el contacto con el exterior. Logrando así un proceso de despersonalización que las llevaba a no poder tomar decisiones y, en definitiva, muestra a las claras la situación de servidumbre a las que se vieron sometidas. Ese proceso coercitivo al que se vieron sometidas las víctimas produjo como lógico resultado que sus decisiones se encontraran viciadas, que su consentimiento no haya sido libre, siendo que se vio afectado por este proceso de manipulación proyectado sobre sus vidas tanto por parte de Nicosia como Caposielo, Velázquez, Coronado Acurero y Fanesi".

Finalmente, el auxiliar fiscal reprodujo declaraciones de distintas víctimas que declararon a lo largo del proceso a través de cámara gesell. Muchas de ellas refirieron haber recibido distintos tipos de violencias y torturas a lo largo de su estadía en la secta.

Inicio de la investigación

La causa se inició el 5 de diciembre de 2017 a partir de una denuncia anónima formulada a la línea telefónica gratuita 145 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

En esa oportunidad, la persona denunciante detalló una posible situación de explotación de personas y abusos sexuales en el Hotel City de la ciudad de Mar del Plata. Mencionó que el líder de la secta abusaba de sus discípulos, entre los cuales estaban sus propias hijas y su hijo, que hubo relaciones incestuosas de las cuales nació una criatura y que todos trabajaban a cambio de techo y comida. Con respecto al líder, mencionó que se llamaba Eduardo Agustín De Dios Nicosia y manifestó continuaba en pareja con la madre de sus hijas, de apellido Capossielo, y que producto de una relación incestuosa con su hija mayor nació una persona que, al momento de la denuncia, tenía 21 años.