08 de agosto de 2022
08 de agosto de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Interviene la Fiscalía General ante el Tribunal Oral Federal con la asistencia de la DOVIC
Mar del Plata: la fiscalía pidió penas de 40, 27 y 17 años de prisión para tres integrantes de una secta acusados de explotar sexual y laboralmente a sus fieles
La acusación incluye la alteración de la identidad de al menos siete niños y niñas; el acopio de un arsenal de armas y resistencia a la autoridad al momento de los allanamientos. . El MPF solicitó que se repare económicamente a cada una de las 10 víctimas con 6,6 millones de pesos. Requirió el decomiso de tres inmuebles, dinero encontrado en los allanamientos, tres automóviles, armas y municiones.

En el marco de la segunda jornada de su alegato, la Fiscalía General ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, a cargo de Fabián Celiz, y con la asistencia del auxiliar fiscal Carlos Fioriti, solicitó la imposición de penas de 40, 27 y 17 años de prisión para Silvia Cristina Capossiello, Sinecio de Jesús Coronado Acurero y Luis Antonio Fanesi, respectivamente, integrantes de una secta acusada de explotar sexual y laboralmente a sus fieles.

Caposiello fue acusada de ser coautora del delito de trata de personas con fines de explotación sexual y laboral, agravada por uso de engaño, fraude, violencia, amenazas y otros medios de intimidación y coerción, abuso de autoridad y de situación de vulnerabilidad, recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de las personas sobre las que tuvo autoridad, por la cantidad de victimas y victimarios, por ser ministra o autoridad de culto, por la consumación de la explotación en perjuicio de las 10 víctimas identificadas, que concurren en concurso real con hechos independientes como partícipe necesaria del delito de abuso sexual agravada en perjuicio de 3 víctimas. También fue acusada como coautora del delito de hacer incierto y adulterar la identidad de una persona menor de 10 años de edad, en concurso ideal con el delito de falsedad ideológica de documento público en perjuicio de 7 víctimas. La fiscalía además la acusó de ser coautora del delito de acopio de armas de fuego, piezas o municiones de estas sin la debida autorización, y como autora del delito de resistencia a la autoridad, todas conductas que concurren de manera ideal entre sí.

Coronado Acurero y Fanessi fueron acusados en grado de partícipes primarios en orden a los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual y laboral agravado por el uso de engaño, fraude, violencia, amenazas y otros medios de intimidación y coerción, abuso de autoridad y de una situación de vulnerabilidad y concesión o concepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de las personas sobre las que tuvo autoridad, por la cantidad de victimas y victimarios, por ser ministro o autoridad de culto, y por la consumación de la explotación en perjuicio de las 10 víctimas identificadas que concurren idealmente por configurar hechos independientes. También fueron acusados como partícipes primarios del delito de hacer incierto y adulterar la identidad de un menor de 10 años, que concurre idealmente con el delito de falsedad ideológica de documento público en perjuicio de 7 víctimas. Asimismo, fue acusado en carácter de partícipe primario del delito de acopio de armas de fuego, piezas o municiones de estas sin autorización. Todas conductas que concurren de manera real entre sí.

Para reparar el daño provocado a las víctimas, la fiscalía solicitó una reparación económica de 6,6 millones de pesos a cada una por el daño moral sufrido. Para ello, requirió el decomiso del inmueble ubicado en la calle diagonal Alberdi 2561, donde está ubicado el Hotel City, escenario de gran parte de los hechos. Con carácter previo a efectivizarse esa medida, el MPF requirió que se libre oficio al Registro de la Propiedad Inmueble para determinar quién es el titular. A su vez, solicitó que se requiera al Banco de la Provincia de Buenos Aires el estado de la deuda que mantiene la cooperativa que gestionaba el hotel.

“La idea de los integrantes de esta organización criminal era pasar desapercibidos, que nadie notara nada extraño y que nadie sospechara que allí se estaban cometiendo los delitos más aberrantes. Por eso, era necesario cubrir todos los flancos e inventar familias ficticias”, señaló la fiscalía.

La fiscalía también solicitó el decomiso de dos departamentos ubicados en la Ciudad de Buenos Aires: uno en la avenida Callao y otro en la calle La Rioja, sumas de dinero encontradas en una cuenta corriente en pesos y otra en dólares, ambas del Banco de la Provincia de Buenos Aires, y a nombre de la cooperativa; el dinero secuestrado al momento del allanamiento realizado en el Hotel City equivalente a 249.500 pesos, 208 dólares y 2.766 pesos bolivarianos; un automóvil Alfa Romeo y dos automóviles Motorhome Mercedes Benz; y la totalidad de las armas encontradas el día del allanamiento. La fiscalía también solicitó librar oficios para informar el estado y saldo de cuentas bancarias encontradas en el Banco de Nueva York y en el JPMORGAN.

Las personas fueron acusadas de haber sido parte de una organización –liderada por Eduardo Nicosia, fallecido-  junto a Fernando Ezequiel Velázquez -también fallecido- con rasgos de secta y bajo la apariencia de un ministerio de yoga, que captó y acogió al menos a diez personas en situaciones de vulnerabilidad, con el fin de reducirlas a la servidumbre y lograr su explotación económica, sexual y laboral. Los hechos habrían ocurrido al menos desde principios de la década de 1970 en las ciudades de Mar del Plata; Francisco Álvarez, partido de Moreno; y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A partir de 2005 y hasta julio de 2018, en el hotel City, ubicado en Diagonal Alberdi 2561, en pleno centro marplatense.

El juicio comenzó el 13 de septiembre de 2021. A lo largo del debate declararon más de 30 personas. La Fiscalía General cuenta con la asistencia de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal. Antes de formalizar el petitorio durante el alegato de ayer, el auxiliar fiscal Fioriti mencionó que el MPF tuvo en cuenta la gran cantidad de víctimas, los daños psicológicos y la falta de arrepentimiento de los imputados.

La audiencia

La segunda jornada de alegato de la fiscalía -la primera fue el lunes 4 de abril- continuó con los hechos de adulteración de identidad y de abuso sexual. “La idea de los integrantes de esta organización criminal era pasar desapercibidos, que nadie notara nada extraño y que nadie sospechara que allí se estaban cometiendo los delitos más aberrantes. Por eso, era necesario cubrir todos los flancos e inventar familias ficticias”, señaló Fioriti al comenzar la audiencia.

En primer lugar se refirió a la acusación por los delitos de adulteración de identidad. “Recordemos que los niños nacidos en esta secta, desde los primeros años de vida, sabían que su verdadero padre era Nicosia, es más, le decían papá. También ha quedado probado que Nicosia, fruto de las relaciones sexuales que mantuvo con distintas mujeres del grupo, tuvo 14 hijos, dos de ellos con sus hijas biológicas. A uno de ellos lo inscribieron como si fuese hijo de otros miembros de la congregación, alterando y adulterando partidas de nacimiento. Esto es lo que ha surgido de este debate”, afirmó el representante del MPF.

El auxiliar fiscal puso de relieve los estudios realizados por el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema que confirmaron que siete víctimas resultaron ser hijos biológicos de Nicosia. “Sin embargo, de las partidas de nacimiento de dichas personas surgen que son hijos de algunos damnificados y de los imputados Fanessi y Velázquez (fallecido) con el objetivo de ocultar la verdadera identidad de las víctimas por ese entonces menores de edad”, remarcó.

"Al marco de la explotación a la que se sometía a los daminificados, algunos de ellos fueron también utilizados para ocultar la verdadera paternidad de Nicosia como consecuencia de las relaciones sexuales que mantenía con las mujeres del grupo, entre los que se destacan los abusos sexuales cometidos contra dos de sus hijas”, describió Fioriti.

Y continuó: “Los encartados se valían de las victimas, previamente sometidas, a efectos de cometer distintos actos mediante la presentación de documentación ideológicamente falsa. En esta línea, vemos cómo, al marco de la explotación a la que se sometía a los daminificados, algunos de ellos fueron también utilizados para ocultar la verdadera paternidad de Nicosia como consecuencia de las relaciones sexuales que mantenía con las mujeres del grupo, entre los que se destacan los abusos sexuales cometidos contra dos de sus hijas”, describió Fioriti.

La fiscalía destacó que la prueba recolectada permite concluir que Caposiello, pareja de Nicosia y madre biológica de dos de las victimas, a sabiendas de esa falsedad no solo consintió la ilegalidad, sino que formó parte de la ejecución de las falsedades.

Más adelante, Fioriti se refirió a la acusación por los delitos de abuso sexual cometidos contra tres víctimas perpetuados por Nicosia, líder de la secta. “Estos abusos sexuales fueron cometidos en perjuicio de sus propias hijas que, al momento de comenzar a ser abusadas, eran menores de edad. Estamos en presencia de un delito continuo. Las víctimas de su niñez fueron abusadas sexualmente de manera reiterada, constante y permanente”, agregó el representante del MPF y destacó la complicidad de Caposiello alrededor de estos hechos.

En esa línea, reprodujo parte de las declaraciones de una de las víctimas, identificada como MCYC, quien al iniciar su declaración dijo que los abusos comenzaron cuando ella tenía 6 o 7 años. Esos abusos continuaron y aseguró que llegó a tomar 15 pastillas de Valium porque no quería despertar. “Recordemos que se trata de personas a las que no se les tenía permitido tener contacto con el mundo exterior. La manipulación que sufrían era terrible”, remarcó Fioriti.

El representante del MPF detalló que los abusos que sufrió MCYC desde los 16 a los 25 años fueron constantes, pero hay uno a destacar, ocurrido en el verano de 1996, que tuvo como consecuencia el nacimiento de su hija y nieta en agosto de 1997. “La ratificación de ello son las conclusiones arrojadas por las pericias genéticas”, sostuvo Fioriti.

Más adelante, describió el comportamiento de Caposiello en torno a estos hechos y resaltó que al ser la mano derecha de Nicosia, “no pudo haber escapado de su conocimiento. La participación de Caposiello aseguraba la impunidad”. Para ejemplificarlo, reprodujo el testimonio de una de sus hijas, quien aseguró: “Mi mamá sabía que abusaba de mi”.

El representante del MPF detalló que los abusos que sufrió MCYC desde los 16 a los 25 años fueron constantes, pero hay uno a destacar, ocurrido en el verano de 1996, que tuvo como consecuencia el nacimiento de su hija y nieta en agosto de 1997.

En esa línea, Fioriti remarcó: “El conocimiento de los abusos de Caposiello resulta innegable. Los facilitó en innumerables oportunidades. Habiendo tomado conocimiento de aberrantes hechos no hizo nada para evitarlos”.

Luego se refirió a los abusos sexuales cometidos contra otra de las víctimas, identificada como JYZ y reprodujo una parte de su testimonio en cámara gesell. En esa oportunidad, la víctima relató que a los 12 años Nicosia la llevó a un cuarto con gente, la besó y quiso tener sexo con ella, pero se resistió: “Yo no quise y eso desembocó en una penitencia. Estuve 6 meses de silencio absoluto. Nadie me miraba, te hacia sentir una basura. Al tiempo, un día me llamó a su cuarto y me preguntó: ‘¿Vos querés casarte?’ Sí, le respondí. ‘¿Querés tener hijos?’ Sí, le volví a responder. ‘Entonces, como soy tu papá te voy a enseñar a tener sexo. Yo tengo que enseñarte para que no te lastimen’. Me pareció lo normal porque era mi papá y era el gurú”.

“Queda en evidencia el alto grado de manipulación al que eran sometidas las víctimas de esta secta criminal quienes, lejos de poder tomar dimensión de las atrocidades vividas eran cargadas con un sentimiento de culpa y aceptación de los castigos por fallarle al gurú”, subrayó Fioriti.

El alegato continuó con la descripción de otros abusos por parte del líder de la secta y padre de la víctima hasta que la joven quedó embarazada producto del incesto.

Fioriti se refirió también a los abusos sexuales que sufrió la víctima identificada como SF, quien en oportunidad de declarar en cámara gesell aseguró que “una no podía decirle que no” a Nicosia. La joven detalló una situación en la que el líder de la secta se encontraba en una cama con una escopeta, y le pidió que se sentara junto a él y le practicara sexo oral.

Finalmente, Fioriti expuso sobre los delitos de acopio de armas y resistencia policial al momento de realizarse el allanamiento y recordó que “Fanessi y Caposiello obstaculizaron el accionar policial ese día, en julio de 2018”.