09 de diciembre de 2022
09 de diciembre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Alegato del fiscal cotitular de la PROTEX, Marcelo Colombo, y de la auxiliar fiscal Victoria Sassola
Solicitaron 12 y 5 años de prisión para una pareja acusada de explotar sexualmente a una adolescente en un departamento de Recoleta
Fueron considerados autor y partícipe secundaria, respectivamente, del delito de trata de personas con fines de explotación sexual agravado por haberse cometido contra una persona menor de edad, por haberse consumado y por haber mediado amenazas. La fiscalía solicitó la reparación de la víctima por casi 2 millones de pesos. El juicio se reanudará el próximo viernes.

El fiscal general cotitular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), Marcelo Colombo, solicitó ayer ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº7 de la Ciudad de Buenos Aires penas de 12 y 5 años de prisión para una pareja acusada de captar a una adolescente de 16 años, trasladarla y acogerla en un departamento ubicado en el barrio porteño de Recoleta para explotarla sexualmente.

Durante el alegato, que contó con la colaboración de la auxiliar fiscal Victoria Sassola, la fiscalía consideró acreditada la responsabilidad del imputado en calidad de autor y de la imputada en calidad de partícipe secundaria del delito de trata de personas con fines de explotación sexual agravado por haberse cometido contra una adolescente y por haberse consumado y por haber mediado amenazas.

El fiscal Colombo solicitó al tribunal que fije la suma de 1.971.824 pesos en términos de reparación para la víctima y el decomiso de una camioneta y de 12 mil pesos secuestrados al momento del allanamiento.

La investigación que llegó a esta instancia se originó luego de una denuncia formulada por la víctima en 2018.  La instrucción de la causa estuvo a cargo del titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal Nº 5, Franco Picardi.

El debate comenzó el 13 de mayo y desde entonces declararon más de 30 testigos. En las audiencias participaron, además de Colombo, las auxiliares fiscales Victoria Sassola y Valeria Torcetta. El juicio se reanudará el próximo viernes con el alegato de la defensa.

Alegato

En el inicio de la exposición del Ministerio Público, la auxiliar fiscal Sassola aseguró que la fiscalía tenía por acreditado que en un departamento ubicado en Avenida del Libertador 1138 existió un prostíbulo que funcionaba bajo la modalidad de "privado", en el que se explotó sexualmente a la víctima de este caso, que en ese momento tenía 16 años, entre marzo y septiembre de 2018.

"La trata de personas no es un fenómeno estrictamente penal sino que se encuentra atravesado por distintos fenómenos sociales. Por eso es importante tener en cuenta el concepto de interseccionalidad: la edad, las clases sociales, etcétera, inciden en las desigualdades e influyen en las relaciones de poder", aseguró Sassola.

"Toda la evidencia demostró que fue un lugar de destino utilizado para la explotación, no solo para la víctima del caso sino también de otras mujeres", afirmó.

Sassola señaló que también fueron corroboradas "con suficiencia" las amenazas para desalentar la denuncia, que recibieron la víctima y su novio de ese momento al terminar la explotación. "Esto le produjo mucho temor" a la víctima, afirmó.

Por otro lado, la fiscal auxiliar puso de relieve que el proceso tuvo desde su inicio la particularidad de contar con la intervención de multiplicidad de instituciones policiales y judiciales, y describió el recorrido de la causa. Añadió la importancia de abordar este caso con perspectiva de género, teniendo en cuenta los instrumentos normativos internacionales y leyes nacionales que defienden los derechos de las mujeres y niños y niñas.

"La trata de personas no es un fenómeno estrictamente penal sino que se encuentra atravesado por distintos fenómenos sociales. Por eso es importante tener en cuenta el concepto de interseccionalidad: la edad, las clases sociales, etcétera, inciden en las desigualdades e influyen en las relaciones de poder", aseguró Sassola.

Por último, señaló que no se pudo contar con el testimonio de la víctima durante el debate. Sin embargo, destacó que sus dichos encontraron respaldo en otros medios de prueba congruentes entre sí y en la declaración de numerosos testigos.

Luego fue el turno del fiscal Colombo, quien comenzó su exposición detallando cómo fue el proceso de captación de la víctima y el rol clave que tuvo el principal imputado en esa fase del delito.

"Aquel primer contacto entre el imputado y la víctima ocurrió el 7 de marzo de 2018, en la carpintería en la cual el imputado prestaba algún tipo de labor. Él acudía a este lugar a comer asados y en el marco de estos asados conoce a la víctima", detalló.

Y continuó: "La víctima ingresa en la lógica del sistema prostibulario primero atendiendo unas líneas de teléfono pero luego realizando los denominados 'pases', que en realidad es prostituyéndola. La que recibe y le da ciertas directivas es la otra imputada del caso. La prueba nos va a demostrar que durante la etapa final de la explotación la injerencia de la imputada aparece más difusa".

Colombo resaltó que ambos imputados tenían concurrencia diaria al prostíbulo y que llevaban un registro diario de la actividad que allí se llevaba a cabo. El fiscal expuso imágenes del libro de "pases" que se pudo secuestrar durante el allanamiento.

El fiscal aseguró que el lugar funcionaba todos los días y que la víctima contaba con un solo día de descanso. A su vez, la joven aparecía en fotografías publicadas en diferentes sitios webs y foros con un nombre de fantasía, y con teléfonos para acercar su contacto a los eventuales "clientes".

Colombo resaltó que ambos imputados tenían concurrencia diaria al prostíbulo y que llevaban un registro diario de la actividad que allí se llevaba a cabo. Como muestra de ello, el fiscal expuso unas imágenes en las cuales se pudo ver de manera detallada el libro de "pases" que se pudo secuestrar durante el allanamiento.

Los "pases" tenían un valor de entre 2 mil y 4 mil pesos de esa época, dependiendo de si se realizaba adentro o fuera del lugar. A todas las mujeres se les descontaba el 50 por ciento de ese valor, que era retenido por el imputado, describió el fiscal. Sostuvo que, además, se les descontaba dinero por las publicaciones de las fotografías, ausencias, y compra de productos de limpieza y de uso personal.

Puso de relieve que la explotación sexual de la víctima se dio bajo amenazas por parte del imputado y no solo en el momento de explotación sexual, sino también después. "Estas amenazas y formas de intimidación hacia ella y su pareja continuaron. El imputado cargaba una pistola y una escopeta calibre 12", añadió el fiscal.

Colombo también hizo hincapié en que la víctima era menor de edad al momento de los hechos. "Hay suficientes pruebas de que ambos imputados tenían conocimiento de este tema", aseguró. En ese sentido, hizo alusión a la declaración de una funcionaria del gabinete victimológico que entrevistó a la joven durante la etapa de instrucción y que declaró en el juicio. "Ella brindó información de primera fuente de lo que la víctima relató y dijo que ambos imputados estaban al tanto de que ella tenia 16 años. Era la única que tenía esa edad al momento en que ella estaba siendo explotada", precisó el fiscal.

En este marco, la fiscalía sostuvo que "no quedan dudas de que la explotación fue consumada durante los seis meses que la víctima estuvo en ese lugar".

Al momento de calificar las conductas criminales, el fiscal tuvo en cuenta las diferencias "sustantivas" que existieron en los roles que tuvieron el acusado y la acusada de este caso y señaló que esto produjo un "desbalance" en la participación de ambos.

"No quedan dudas de que la explotación fue consumada durante los seis meses que la víctima estuvo en ese lugar", sostuvo la fiscalía.

Hechos

El inicio de la investigación tuvo como hecho fundante una denuncia formulada por la víctima en 2018. En esa oportunidad, la joven relató que fue convocada a un asado por una persona conocida por ella y por los acusados. Explicó que en ese encuentro uno de los acusados le proveyó bebidas alcohólicas y que sospechó que le habrían hecho ingerir estupefacientes disueltos. Añadió que, posteriormente, el hombre habría tomado videos de ella sin ropa y que después la amenazó con mostrarle esa filmación a su novio.

Según detalló la joven en su declaración testimonial, el hombre volvió a ponerse en contacto a los pocos días para reunirse con ella en su departamento. Estando allí, explicó, el sujeto le halagó su cuerpo, le dijo que “conocía gente de la tele" y que "si iba con él iba a poder crecer”. La víctima indicó que en esa circunstancia el hombre e hizo un ofrecimiento laboral para desempeñarse como recepcionista y que ella lo aceptó.

Posteriormente, la víctima fue traslada al departamento ubicado sobre la avenida Del Libertador, donde supuestamente le iban a realizar un book de fotos. Explicó que allí los acusados le ofrecieron que se quedara a dormir con la excusa de que el fotógrafo iba a ir otro día, a lo que ella accedió.

Al día siguiente, continuó, un fotógrafo le habría tomado imágenes con poca ropa y desnuda, primero sola y luego con otras mujeres. Las imágenes fueron publicadas en distintos sitios web en las que se ofrecían tarifas de 2 mil pesos a cambio de relaciones anales y/o vaginales de una hora con las mujeres que allí aparecían.

Después de los primeros días, en los cuales la víctima atendió el teléfono, la pareja acusada la persuadió de que podía ganar más dinero si se prostituía, manipulándola con halagos sobre su “juventud y belleza”. De esta manera, el acusado y la acusada comenzaron a explotarla sexualmente, obteniendo a través de ello un provecho económico. La pareja ahora juzgada le dijo entonces que, ante los clientes y el resto de las mujeres, fingiera que tenía 19 años.

En este marco, la víctima debía permanecer en el establecimiento de lunes a sábados con disponibilidad de 24 horas. Si bien disponía de llaves del lugar, cada vez que salía debía dar avisos. En la etapa de instrucción, la víctima dijo que, en diversas oportunidades, la pareja la amenazó para evitar que abandonara el lugar. También sostuvo que el hombre le mostró armas que él poseía y la amenazó afirmando que mataría a su novio y a su madre. A su vez, puntualizó que el tiempo que duró la explotación le suministraban droga y le cobraban multas con el fin de generarle una forma de deuda.