04 de octubre de 2022
04 de octubre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Monitoreo del Sistema de Coordinación y Seguimiento de Control Judicial de Unidades Carcelarias
Inspeccionaron un centro para encierro de adolescentes y pidieron cambios urgentes
El equipo interdisciplinario de la Procuvin y el camarista de Casación Gustavo Hornos inspeccionaron el Centro de Régimen Cerrado de la Capital Federal. Requirieron el cese de alojamiento de jóvenes en un sector y relevaron las condiciones en todo el establecimiento.

El Sistema de Coordinación y Seguimiento de Control Judicial de Unidades Carcelarias, que integra la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), inspeccionó sin previo aviso el Centro de Régimen Cerrado Dr. Manuel Rocca de la Capital Federal y formuló una serie de recomendaciones destinadas al mejoramiento de las condiciones de alojamiento de más de 40 jóvenes de entre 16 y 17 años encerrados en esa institución. Los funcionarios pusieron énfasis en la grave situación del sector “Enfermería”, no apto para el alojamiento de tres jóvenes que transitaban allí su encierro.

La actividad de monitoreo en el establecimiento, localizado en Avenida Segurola al 1600, fue realizada el 16 de marzo pasado por una comitiva integrada por el fiscal general a cargo de la Procuvin, Abel Córdoba; el coordinador del Área de Encierro de la Procuraduría, Roberto Cipriano; los sociólogos Ana Laura López y Sebastian Hillman; la médica psiquiátrica Laura Sobredo; el trabajador social Juan Introzzi; todos integranes del equipo interdisciplinario de la Procuraduría; el juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Gustavo Hornos, y la secretaria de ese tribunal Lucía Gallagher.

El equipo manifestó a las autoridades del establecimiento "la imperiosa necesidad de realojamiento" de los jóvenes encerrados en "Enfermería Planta Baja", que -indicaron- "no deberá ser vuelto a habilitar en las mismas condiciones".

Durante la inspección del lugar, los funcionarios advirtieron la presencia de tres jóvenes en aquél recinto. En un acta firmada el mismo día del monitoreo, se precisó "la situación de encierro, falta de ventilación y luz adecuada y el hacinamiento que presenta el sector". Por esos motivos, promovieron la convocatoria de un comité de crisis para evaluar la situación y adoptar las medidas necesarias, para resguardar los derechos constitucionales que tienen como personas y, en particular, como niños. En ese contexto, la Procuvin planteó la "necesidad urgente" de que ese comité realoje a los adolescentes "convocando para ello la totalidad de los recursos disponibles por la Secretaría de la Niñez".

En el informe posterior a la visita los funcionarios dejaron asentado "el régimen de vida en este sector es de encierro las 24 horas en celda, sin actividad alguna de índole educativa, recreativa o formativa. Tampoco salen al patio o tienen contacto alguno con el aire libre".

“Celda seca” y falta de actividad

En el mismo sentido, remarcaron "la necesidad de flexibilizar el régimen y condiciones de privación de libertad de los adolescentes alojados en el Centro, procurando el acceso libre de los niños a instalaciones sanitarias durante las 24 horas". Los funcionarios hicieron hincapié en la recomendación de hacer cesar el "aislamiento nocturno en celda sin sanitarios ni agua potable, debiendo instrumentarse dispositivos de seguridad que garanticen libremente este acceso".

La recomendación surgió a raíz de que durante la inspección se constató que "en todos los sectores los jóvenes están alojados en celdas compartidas de hasta cuatro por celda sin sanitarios ni agua", lo cual determina que cada vez que necesitan ir al baño o tomar agua deban reclamar la presencia de un asistente. Los funcionarios señalaron en el informe de monitoreo que “esta circunstancia evidencia una fuerte limitación a la autonomía de cada persona detenida contrastando esto en forma evidente con los objetivos institucionales explícitos".

Por otro lado, en relación a los casos de parotiditis (paperas) sufridos por la población de esa institución, el Sistema indicó que "se debe efectuar inminente consulta especializada a fin de establecer la posibilidad de reanudar las actividades educativas, culturales y físicas", que fueron suspendidas por Dirección del Centro a raíz de la constatación de esa enfermedad. Al respecto, el Sistema puntualizó que "deberá asegurarse el acceso a la educación, la recreación y a actividades de estimulación social acordes a la edad y las preferencias de los jóvenes allí alojados que aseguren su desarrollo y la preservación de su salud integral", pues “se ha producido una situación de ociosidad física e intelectual inconveniente para niños de esa edad”.

Asimismo, los funcionarios recomendaron "asegurar el acondicionamiento y utilización de los recursos necesarios para el máximo aprovechamiento de los jóvenes de los patios interno y externo", "reparar las filtraciones en baños y sectores comunes de alojamiento" y "evitar que el personal de seguridad vista ropas semejantes a fuerzas de seguridad oficiales y garantizar que todos lleven placas identificatorias".

También, promovieron la habilitación de "horarios de utilización del teléfono para comunicarse en horas de mañana y mediodía, coincidentes con el horario de atención judicial" y que se garantice a los jóvenes conversaciones telefónicas "con privacidad absoluta". Durante la inspección, se constató que los jóvenes estaban autorizados a utilizar los teléfonos entre 10 y 15 minutos por día a partir a las 17:00, lo cual hace imposible que se comuniquen con sus defensores u otros operadores judiciales. Para hablar por la mañana, deben pedir un permiso especial y, en caso de acceder, deben hablar en presencia de un guardia.

Finalmente, recomendaron la provisión de "una mayor cantidad y mejor calidad de prendas de vestir" para los jóvenes, que sea "acorde al clima imperante, a la estética y gustos de los jóvenes"; que se revisen los dispositivos de atención médica y psiquiátrica"; y que se provea colchones ignífugos a todos los sectores del establecimiento.

La rutina del Rocca

La inspección constató que la rutina de los jóvenes comienza a las 7.30, cuando son levantados. En media hora deben tender la cama, ordenar la ropa, limpiar la celda, el comedor y los baños. A las 8.00 reciben el desayuno, que consiste en mate cocido con leche y pan con mermelada.

Hasta la hora, del almuerzo miran televisión o juegan con una consola que se va rotando por turnos.

El almuerzo se sirve entre las 12 y las 13. Se relevaron reclamos por "comida cruda y con sabor desagradable, con falta de sal o de azúcar, en el caso de las infusiones". Entre las 13 y las 14, los jóvenes son reingresados a su celda para "dormir la siesta" y luego comienzan diferentes actividades como "gimnasio, taller de carpitería, cocina, bibliotecas y revistas". Al momento de la inspección, esa rutina vespertina estaba suspendida por evitar el contagio de paperas, por decisión de la Dirección del establecimiento.

Las 17:00 es la hora de la merienda (hubo reclamos sobre leche en mal estado o aguada, y falta de insumos). Los jóvenes permanecen hasta las 21:00 en el comedor mirando televisión y sólo tienen media hora de acceso al patio. La cena se sirve entre 21:00 y 22:00, tras lo cual son dirigidos a sus celdas para acostarse. De allí, salen recién a las 7:30 de la mañana siguiente, cuando vuelve a comenzar la rutina.