La fiscal María Luisa Piqué pidió ayer prisión perpetua para un hombre de 29 años acusado de haber asesinado a su pareja, en mayo de 2024, dentro de un departamento ubicado en el barrio porteño de Villa Lugano. Además, le requirió al Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°25 que se dirija un oficio a ANSES para que se le otorgue una reparación a la hija de la damnificada, en el marco de la Ley N°27452 “Brisa”, donde se establece un régimen de reparación económica para niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia.
Según señaló la fiscal interinamente a cargo de la Fiscalía N° 18 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, Cristian Gabriel García no solo mató a Mariel Jiménez el 24 de mayo de 2024 sino que cometió diversos hechos de violencia contra ella durante todo su vínculo, que comenzó a mediados de 2020.
Por ese motivo, lo consideró responsable de los delitos de homicidio doblemente agravado por su comisión en contra de una persona con quien ha mantenido una relación de pareja y por haber sido cometido contra una mujer y mediando violencia de género; desobediencia a funcionario público; abuso sexual con acceso carnal reiterado por lo menos cinco oportunidades; amenaza coactiva agravada por uso de armas y dos hechos de amenazas coactivas.
La acusación
“Se trató de una prolongada y sistemática continuación de hechos de violencia de género con un último acto de violencia letal”, sostuvo la fiscal Piqué ante los jueces Hugo Navarro, Marcelo Bartomeu Romero y Gustavo Alterini. En ese sentido, resaltó que la prueba exhibida durante el debate permitió reconstruir la relación que llevaban Mariel y el acusado y que ese vínculo estuvo signado por “el control, la dominación, el sometimiento sexual y las amenazas físicas”.
Según indicó la representante del MPF, García asfixió a la víctima dentro de su casa, ubicada sobre la calle Nicolás Dezcalzi al 5500, el 24 de mayo de 2024 entre las 6:15 y las 8:15 de la mañana. Remarcó que quedó acreditado que la ató de manos y piernas, la colocó sobre la cama y ejerció presión para evitar que se moviera y que pudiera respirar, lo que ocasionó la muerte de Mariel por asfixia.
Luego de matar a la joven, el acusado llamó por teléfono a sus hermanos y, según relataron ellos durante el debate, les dijo que “se había mandado una macana”. Cuando llegaron sus familiares al lugar, García decidió trasladar el cuerpo sin vida de Mariel envuelto en una frazada desde la vivienda hasta el Centro de Salud y Acción Comunitaria N°3, donde lo dejaron y se fueron. Esa secuencia quedó filmada por una cámara del Centro de Monitoreo Urbano de la Policía de la Ciudad. En el centro, una médica constató que la víctima ya había fallecido y llamó al 911 al notar que el cuerpo presentaba signos de violencia.
Al llegar la Policía de la Ciudad a la salita médica, se encontraron con la madre del acusado, que no brindó demasiadas precisiones pero aseguró que su hijo “había encontrado así” a la víctima. Mientras un efectivo acompañó a la mujer a la vivienda, otro se quedó en el lugar y recibió el dato de la filmación. Minutos después, se acercó el padre de García, que comentó que su hijo “se había mandado una cagada y que se venía a entregar”.
Según las testigos que declararon durante el debate, el acusado “controlaba" a Mariel y “no quería que tuviera otros vínculos”. “Él era tóxico, muy posesivo y ella nunca estaba tranquila, vivía con miedo”, aseguraron.
Tras esto, se dispuso un traslado a la Comisaría Vecinal N°8. En ese trayecto, el imputado le comentó a un inspector policial lo sucedido dentro del departamento y le dio los detalles de la mecánica del hecho.
Para la fiscalía, se trató de un caso donde se reflejaron todos los aspectos de la violencia de género: su carácter cíclico, las reiteraciones de los distintos tipos de violencia y el hecho de que no se trataba de episodios aislados. Marcó que la víctima había denunciado a García en mayo de 2022 y que si bien se le había dado un botón antipánico y se había ordenado la presencia de custodia policial, el acusado la presionó y coaccionó para que retire las acusaciones.
En esa denuncia, Mariel relató que, en diciembre de 2021, su pareja la amenazó con un arma de fuego y le dijo que, si lo denunciaba, al salir de la cárcel la iba a buscar para “pegarle un tiro”. Una frase similar le repitió en abril de 2022. Además, la joven relató cinco episodios de abuso sexual que sufrió entre septiembre de 2021 y principios de 2022.
“Con esa presentación ante la Oficina de Violencia Doméstica, ella confió en el sistema de justicia, en que podía salir de esa relación violenta, en que iba a poder recuperar su vida”, marcó la fiscal al momento de repasar lo que Mariel dijo en esa denuncia, donde mencionó incluso que él le decía que iba a tomar represalias contra su padre, que se encontraba enfermo.
Los profesionales de la OVD que la recibieron calificaron la situación como de “riesgo altísimo” y mencionaron que existían graves episodios de agresión física y verbal en un ámbito público, lo que evidenciaba que ya no existían límites para el acusado.
La fiscal explicó que las víctimas, al estar inmersas en una relación de estas características, naturalizan la violencia y consideran que nada de lo que hagan las va a sacar de ese vínculo. No obstante, Mariel pudo denunciar lo que le sucedía, a pesar de que su agresor se negaba a aceptar la voluntad de ella de ponerle fin a la relación. “Las denuncias que ella hizo no evitaron el desenlace ni fueron un freno para que García no la matara”, remarcó.

El acusado durante la primera audiencia del juicio. Foto: Matías Pellón / Fiscales.gob.ar
Recordó luego que como parte de esa causa judicial, se dispuso una consigna policial en el domicilio y se ordenó una prohibición de contacto y de acercamiento. Si bien en octubre de 2023 la fiscalía de instrucción había requerido que se intensifique esa consigna, días antes del femicidio la comisaría había decidido levantarla, motivo por el cual no había un efectivo policial el día de los hechos.
“Vivía con miedo”
Además de las evidencias periciales y documentales, la fiscal Piqué recordó el testimonio que brindaron sus amigas, que la vieron con golpes desde el inicio de la relación con García. Fueron ellas las que mencionaron que tenía moretones, quemaduras de cigarrillos y hasta que tuvo que atenderse en el hospital porque le había roto los dedos.
Según las testigos, el acusado “controlaba" a Mariel y “no quería que tuviera otros vínculos”. “Él era tóxico, muy posesivo y ella nunca estaba tranquila, vivía con miedo”, aseguraron. Incluso la fiscal recordó que muchos episodios de violencia fueron frente a la hija de la víctima, motivo por el cual ella misma había mandado a la chica a vivir a la casa del padre.
A todo ello le agregó que, en las conversaciones que se pudieron recuperar del teléfono, Mariel hablaba del maltrato que sufría, que García le hacía daño y que la menospreciaba.
Femicidio, desobediencia y abusos
Al momento de calificar los hechos, consideró probado que la víctima se encontraba inmersa en un contexto de violencia de género. “Todos los tipos de violencia que hay, Mariel los sufrió porque García los ejerció en su contra”, recalcó.
Resaltó que hubo una clara intención de matarla, por eso la redujo y la colocó de manera tal que quedó totalmente indefensa y sin poder hacer nada para respirar. “La desobediencia de la orden judicial quedó probada porque García estuvo en el departamento de la víctima y fue él quien dispuso de su vida”, sostuvo la fiscal.
Indicó luego que el acusado se aprovechó del espacio de intimidad que compartía con Mariel para cometer el femicidio y que era plenamente consciente de lo que estaba realizando. “Atarla, taparle la boca para que no pudiera gritar y ocluir su posibilidad de respirar es una acción que cualquiera sabe que implica un riesgo para la vida”, describió y aseguró que llevó adelante una acción directa para matar a la joven.
Tras el alegato de la fiscalía, la querella que representa a los hermanos de la víctima solicitó también prisión perpetua por el femicidio. La defensa, por su parte, planteó que no se pudo probar que García tuviera intención de matar, por lo que el hecho debía considerarse como un homicidio culposo o preterintencional. Al finalizar las exposiciones, el tribunal comunicó que las últimas palabras del acusado y el veredicto se conocerán el próximo 25 de junio.