El fiscal a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°7, Leonel Gómez Barbella, solicitó que tres integrantes de una banda de “falsos cambistas” vayan a juicio oral acusados de robarle 13 mil dólares a dos personas. Los hechos ocurrieron en mayo y octubre de 2025, en dos inmuebles que fueron alquilados temporariamente por los imputados, en los barrios de Palermo y Saavedra.
En su presentación, ante la jueza Vanesa Peluffo –a cargo del Juzgado N°63 del mismo fuero– Gómez Barbella consideró como coautores de dos hechos de robo agravado por haberse cometido en poblado y en banda y por su comisión con arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse acreditada, y privación ilegal de la libertad agravada a una mujer identificada como J.A.A. (38) y a un hombre J.M.C. (22). También acusó a A.C.P. (60), como partícipe necesario de uno de los casos.
Cabe recordar que, en enero pasado, la fiscalía pidió que J.A.A. y J.M.C. fueran a juicio por su intervención, junto a J.H.C., en un robo similar, ocurrido el 1° de septiembre de 2025, en el barrio porteño de Recoleta, donde despojaron a un hombre de 30 mil dólares.
Los hechos
De acuerdo a la acusación, en la tarde del 20 de mayo de 2025, la mujer y sus cómplices, junto a otras dos personas que aún no fueron identificadas, le sustrajeron 10 mil dólares a un empleado de una empresa agropecuaria dentro de en un departamento de la calle Paraguay al 3400, en el barrio porteño de Palermo.
Según pudo reconstruirse, el 19 de mayo, una mujer que se identificó como “Ana Roitman” se contactó con el dueño a través de la plataforma Booking –donde era ofrecido para alquiler temporal– y lo reservó desde el 20 al 23 de mayo. Una vez confirmada la reserva, la mujer se contactó por WhatsApp y le indicó que pagaría mediante transferencia.
El 20 de mayo, el jefe de la víctima le indicó que contactara a una supuesta “Dra. Roitman” para ir a intercambiar una suma de dinero. Una vez en la puerta del departamento, el damnificado se comunicó con la mujer, quien le dijo que bajaría a abrirle.
Así apareció J.A.A., vestida con un ambo rosa, y lo acompañó hasta un departamento del 4° piso, donde fue abordado por tres hombres –uno de los cuales resultó ser J.M.C.– que le exhibieron un arma y lo metieron por la fuerza en la vivienda. Una vez dentro, lo golpearon en la cabeza y le sustrajeron la mochila con el dinero y un celular que usaba para trabajar, tras lo cual lo ataron con precintos y lo dejaron encerrado en el baño del lugar. Instantes después, la víctima pudo contactarse desde su celular personal –que no le fue robado– con un compañero que lo esperaba afuera, quien lo ayudó a liberarse.
“Los imputados actuaron de consuno con división de tareas para perpetrar los injustos que nos ocupan, por lo que corresponde agravar el tipo penal de robo”, consideró el fiscal Gómez Barbella.
El segundo hecho tuvo lugar el 29 de octubre en el barrio de Saavedra. En la mañana de aquel día, una mujer que se hacía llamar “Cecilia Rivas”, reservó el departamento de la Calle Superí al 3700, a través de la plataforma Booking y le dijo a la propietaria que su sobrino iría a pagar el alquiler.
Pasado el mediodía, L.M.C. abonó el alquiler y obtuvo las llaves de la vivienda, tras lo cual le permitió el acceso a J.A.A. y a otro hombre no identificado.
Pasadas las 16.30, vestida con un ambo rojo, J.A.A. recibió a una nueva víctima. El hombre había llegado al departamento para cambiar 3 mil dólares, cuando fue sorprendido por los dos hombres, quienes le exhibieron un arma, lo ataron con precintos y le sacaron el dinero, tras lo cual se dieron a la fuga. La víctima comenzó a gritar y fue rescatado por la hija de la propietaria del departamento.
Estos dos hechos se acumularon a la investigación iniciada el 8 de septiembre de 2025, cuando otro hombre denunció que le habían robado 30 mil dólares a uno de sus empleados, en el interior de un departamento de la calle Junín al 1600, donde había concurrido para cambiarle $45.900.000 a una mujer que lo había contactado el día anterior a través de mensajes de la aplicación WhatsApp.
Esa causa fue delegada a la fiscalía, ya que se trataba de una investigación con autores desconocidos, en la que se logró identificar a J.A.A., L.M.C. y J.H.C., quienes ya fueron requeridos a juicio, en enero pasado.
Nuevo requerimiento
Ahora, el fiscal Gómez Barbella pidió que J.A.A., L.M.C. y A.C.P. fueran a juicio, por su intervención en los hechos ocurridos en mayo y octubre de 2025.
“Los imputados actuaron de consuno con división de tareas para perpetrar los injustos que nos ocupan, por lo que corresponde agravar el tipo penal de robo”, consideró.
Gómez Barbella consideró a los imputados como coautores de dos hechos de robo agravado por haberse cometido en poblado y en banda y por su comisión con arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse acreditada, y privación ilegal de la libertad agravada.
El fiscal destacó que, el 19 de mayo, se efectuó una transferencia desde una cuenta de Mercado Pago registrada nombre de otro hombre –al que A.C.P. solía pedirle que realizara transferencias a cuentas de terceros– por el alquiler del departamento de la calle Paraguay. Además, el análisis de las antenas de telefonía ubica a A.C.P. en la zona del hecho.
Además, una de las víctimas identificó a J.A.A. en el reconocimiento de personas efectuado el 29 de abril pasado y, al momento de allanar la vivienda de la mujer, se secuestraron prendas de vestir y elementos similares a los utilizados en los hechos.
También, en cuanto a la acusación por privación ilegal de la libertad agravada de las víctimas, el fiscal destacó que, en el primero de los hechos, el damnificado “permaneció privado de su libertad habiendo sido maniatado y encerrado en el departamento, aplicándole intimidaciones y golpes, no solo mientras se consumaba el injusto sino que después de que se dieron a la fuga, lo dejaron en esas condiciones atado sus manos con precintos, concretamente en el baño, indicándole que no podía salir hasta que alguien lo buscara”.
Marcó que, en el segundo suceso, el hombre “también fue atado de pies y manos con precintos, pero a diferencia del anterior, tras su fuga, los imputados dejaron abierta la puerta de acceso a la unidad”. “La privación perduró hasta que las personas damnificadas, pudieron ser rescatadas por vecinos, conocidos de ellos, y personal policial, ya que los imputados se retiraron y la privación de la libertad continuó”, señaló Gómez Barbella.
El representante del Ministerio Público Fiscal también tuvo “acreditada la ejecución conjunta de los hechos, pues ambos fueron perpetrados en el marco de un plan previamente acordado por los acusados y sus consortes cada uno de los cuales cumplió un rol determinado”. Así, destacó que J.A.A. y L.M.C. debían responder como coautores; mientras que Piñeiro deberá responder como partícipe necesario, en tanto se ocupó del alquiler del inmueble de la calle Paraguay.