Investigación de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°27

Juzgarán a un motociclista que atropelló y mató a un niño de 7 años en Puerto Madero

El hecho ocurrió pasada la medianoche del 23 de enero de 2025. El pequeño cruzaba con unos familiares la Avenida Intendente Giralt, entre los boulevares Machaca Güemes y Azucena Villaflor, cuando fue embestido por el imputado, que circulaba a más de 100 kilómetros por hora.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) N°5 de la Capital Federal juzgará, desde el 2 de noviembre, a un motociclista acusado de atropellar y matar a un niño de 7 años. En enero de 2025, la víctima, identificada como G.I.N.S., cruzaba con sus familiares la Avenida Intendente Giralt –entre los boulevares Machaca Güemes y Azucena Villaflor– y fue embestido por el conductor, que circulaba a más de 100 kilómetros por hora, en un lugar donde la máxima permitida es de 40.

La investigación seguida a M.E.S., de 34 años, fue desarrollada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°27, a cargo de Marcelo Munilla Lacasa, y elevada a juicio por el juez Jorge De Santo, a cargo del Juzgado Nacional N°46 del fuero.

El tribunal que llevará adelante el debate está integrado por la jueza Cinthia Oberlander y sus colegas Adrián Pérez Lance y Juan Manuel Grangeat, mientras que el fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi representará al MPF. Las audiencias se realizarán el 2, 4 y 25 de noviembre próximos.

En su requerimiento, de abril de 2025, el fiscal Munilla Lacasa consideró que el motociclista debía responder como autor del delito de homicidio simple con dolo eventual, previsto en el artículo 79 del Código Penal de la Nación, que contempla una pena de entre ocho y veinticinco años de prisión.

En tal sentido, sostuvo que el imputado “debió haber previsto que, de cruzar algún peatón, podría atropellarlo ocasionándole la muerte, lo que efectivamente ocurrió, pues embistió al menor damnificado, tras lo cual continuó con su marcha a bordo de la moto ya alta velocidad, dándose a la fuga del lugar, sin detenerse para brindar asistencia a la víctima”.

El caso

De acuerdo a los testimonios y pruebas recabadas en la investigación –que incluyeron el análisis de distintas cámaras de seguridad de la zona– cerca de las 00.20 del 23 de enero de 2025, M.E.S. conducía una motocicleta Kawasaki Z900ABS por la avenida intendente Hernán M. Giralt, en la Costanera Sur. Lo acompañaba otro joven que iba sentado detrás.

Según el peritaje, la moto circulaba, en sentido sur-norte, a una velocidad aproximada de 111,35 kilómetros por hora, en una arteria donde la máxima autorizada es de 40 kilómetros por hora. La víctima y sus familiares –que cruzaban por mitad de cuadra y cuando no venía ningún automóvil– vieron pasar la moto y se sorprendieron por el ruido que hacía y la velocidad a la que iba.

Mientras la madre y el padrastro del niño cruzaban con uno de sus hermanos y un primo, G.I.N.S. lo hacía unos centímetros detrás junto a otra hermana y una amiga de su madre, que lo llevaba de la mano.

De repente, el motociclista giró en “U” y retomó la marcha por la avenida, en sentido opuesto, donde embistió al niño de siete años –que quedó tendido en el suelo– y escapó. Un conductor que pasaba por el lugar trasladó a la víctima al Hospital Argerich, donde finalmente falleció.

En ese marco, la fiscalía comenzó la investigación para individualizar al autor y las circunstancias en las que se produjo el hecho. Según la autopsia, la muerte de G.I.N.S. fue a causa del impacto que le produjo “politraumatismo, contusión polivisceral, hemorragia interna”.

Una vez que el caso tomó trascendencia en los medios, otro motociclista contactó a la madre del niño y le dijo que podía tener información sobre el responsable. Ante personal de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires y, luego, ante la fiscalía, detalló que, cerca de las 23 del 22 de enero de 2025, fue con su pareja a un puesto de comidas ubicado sobre la avenida Giralt, donde suelen reunirse otros motociclistas.

En un momento, llegó M.E.S. con su moto, la cual tenía un caño de escape muy ruidoso. Después de un rato, vio al hombre subir a la moto junto a otro acompañante y emprender la marcha hacia el lado de Retiro. Cinco minutos después, observo que volvió al puesto de comidas donde dejó a su acompañante y se fue hacia la avenida Azucena Villaflor.

El testigo también destacó que identificó al conductor porque otra de las personas que estaba en el lugar le señaló su apodo y que integraban el mismo grupo de WhatsApp denominado “Los diablos”, por lo que brindó el número de M.E.S. Con esa información se lo pudo identificar como titular de la línea y que ésta impactó en las antenas de la zona del hecho y luego en el barrio de San Cristóbal, lo que coincide con las filmaciones.

Finalmente, a pedido de la fiscalía, el juez ordenó el allanamiento de una vivienda ubicada en la localidad bonaerense de Villa Ballester, donde se detuvo a M.E.S. y se secuestró la motocicleta para su peritaje.

En su declaración ante el juez, el imputado señaló había ido al puesto de comidas cerca de la medianoche y que, cuando se retiraba, un conocido le pidió dar una vuelta en la moto. Así, avanzaron por la avenida, con el semáforo en verde, cuando se encontró a un grupo de personas que cruzaban en mitad de los autos. Señaló que pudo esquivarlas, aunque sintió un movimiento en la amortiguación de la moto, pero pensó que había pisado una boca de tormenta.

Luego, marcó que dejó a su acompañante en el puesto y se fue a encontrar con una amiga. A ello le agregó que nunca pensó que había impactado a una persona.

Para la fiscalía, el descargo del imputado no tuvo la “entidad suficiente como para desvirtuar la hipótesis delictiva planteada ya que su versión no encuentra apoyo en el marco probatorio reunido”. En tal sentido, señaló que su relato “se direcciona a poner en crisis las cuestiones vinculadas a la significación jurídica del episodio que se le reprocha”.

El representante del MPF marcó en su requerimiento que el hombre “hizo caso omiso a la inhabilitación de un semáforo y, también realizó un giro prohibido y embistió a la víctima a muy elevada velocidad cuando cruzaba con su grupo familiar la calzada”. Sostuvo que “lejos estuvo de aminorar la marcha y efectuar una maniobra esquiva cuando advirtió la presencia del grupo” en el que cruzaba el niño.