27 de mayo de 2022
27 de mayo de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Continúa el juicio por el encubrimiento del atentado
AMIA: “No había mucha gente en quien confiar”
Lo señaló el testigo Fernando Yuri, quien participó de la investigación hasta 2004. Aseguró que los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia no supieron del pago a Carlos Telleldín -para que acuse a los policías de la provincia de Buenos Aires- hasta el primer debate oral, y que, a pesar del pedido de nulidad de la declaración indagatoria del reducidor de autos, acusaron a los bonaerenses porque “el convencimiento de la imputación era fuerte”.

El juicio por el encubrimiento y desviación de la investigación del atentado a la AMIA continuó ayer en los tribunales federales de Comodoro Py, con la declaración de los ex integrantes del Juzgado y la Fiscalía Federal N°9, Leonardo Corrías y Fernando Yuri respectivamente. En representación del Ministerio Público Fiscal, estuvieron los co-titulares de la UFI AMIA Roberto Salum y Sabrina Namer, junto al fiscal ad-hoc Miguel Yivoff.

El primero en declarar fue Corría, quien ingresó como meritorio en 1995 por conocer a Galeano y se desempeñó hasta 2004. Su presencia en la audiencia fue breve: el interrogatorio de las partes versó sobre sus tareas en la Secretaría N°17. Como viene sucediendo en las últimas audiencias, se refirió a los videos que en 1997 se exhibieron por televisión, en los que se ve y escucha al entonces magistrado a cargo de la causa y a Carlos Telleldín. Al respecto, aseguró que la conversación tuvo lugar en los despachos de los secretarios De Gamas y Velasco. En esa línea, refirió que sólo “hubo preocupación porque faltaba un video”, en tanto señaló que “había más” en la caja fuerte de los mencionados secretarios, quienes poseían las llaves.

Luego, fue el turno de Fernando Yuri. El abogado se desempeñó en la Fiscalía Federal N°9 también hasta 2004, cuando se fue con el cargo de secretario. En esa dependencia, trabajó en la investigación del atentado bajo las órdenes del fiscal José Barbaccia, uno de los acusados por el encubrimiento. Su declaración testimonial fue de larga duración, ya que demandó más de cuatro horas.

Yuri indicó que presenció parte de la ampliación de la indagatoria de Telleldín del 5 de julio de 1996, en la que involucró falsamente a los policías bonaerenses. Al respecto, consideró que “la sensación es que no había aportado un elemento distinto” a los que ya había en la causa, e indicó que los fiscales Barbaccia y Eamon Mullen “entendieron que había mentido” anteriormente, por lo que lo imputaron como partícipe necesario del atentado, modificando la calificación legal por la que ya estaba procesado (encubrimiento). “Lo de los policías era la conclusión lógica”, completó.

En otro tramo de su declaración, aseguró que los representantes de la Fiscalía se enteraron del pago al reducidor de autos -para que impute a los policías- en el primer juicio. Al respecto, expresó que en el último tramo de ese debate -que concluyó en 2004 con la absolución de todos los acusados- el fiscal Alberto Nisman “estaba seguro del éxito de la acusación”, y que encontró “descolocado” a Mullen, preguntándose “¿Dónde estábamos nosotros?” cuando se comprobó la existencia del pago. Sobre ese punto, el testigo dijo que una vez conocido el pago, “Mullen y Barbaccia estaban de acuerdo en pedir la nulidad de la declaración, que fue lo que argumentó Nisman en el alegato” porque “había suficientes elementos”. “El convencimiento de la imputación era fuerte”, resumió. Asimismo, expresó que fue el fallecido fiscal quien tomó la “decisión de no apelar” el apartamiento del juicio de sus colegas. Finalmente, manifestó que Nisman entró en contacto con la causa AMIA en 1997 porque Mullen y Barbaccia “querían que un fiscal de juicio de afuera la viera”, cuando los policías “ya estaban con prisión preventiva”. “Con esto, se gana un juicio”, habría dicho el ex titular de la UFI AMIA.

Nuevamente hubo referencias a los videos y a la existencia de cámaras en el Juzgado, con las que se grababan las declaraciones. Por ejemplo, la de la acusada (y luego testigo) Miriam Salinas: al respecto, dijo que se le informó que “gente del área técnica de la SIDE instaló” un “perchero”, en la que la cámara fue “tapada con sacos”. “Alguien debe haber estado al tanto” de que se filmó esa declaración, aunque aclaró que fue llevada a cabo por personal del Juzgado en el despacho de Mullen. Agregó incluso que el equipo fue retirado recién a la semana siguiente, interín en el que también se registró la declaración de la testigo Cañete.

Otro tema abordado en las preguntas de las partes fue acerca del vínculo con las diferentes fuerzas que participaron en la investigación. “Se había trabajado con la SIDE y no hubo buenos resultados”, señaló; luego añadió que “no había mucha gente confiable en quien delegar”.