31 de enero de 2023
31 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El hecho ocurrió en mayo de 2016
Condenaron a 16 años de prisión al hombre que apuñaló a un joven hincha de Boca en San Telmo
El fiscal Fabián Céliz había pedido prisión perpetua para Gustavo Olivera. Los fundamentos se conocerán el próximo 29 de mayo.

El Tribunal Oral en lo Criminal 23 condenó a 16 años de prisión (por mayoría en cuanto a la calificación) a Gustavo Olivera. El hombre de 53 años apuñaló a Eduardo Cicchino a la salida de un bar en San Telmo, en mayo de 2016. El fiscal Fabián Céliz había decidido acusarlo por “homicidio agravado por alevosía”, por lo que había solicitado la pena de prisión perpetua. La querella que representa a los familiares de la víctima había requerido la misma pena.

Los jueces Javier Anzoátegui, Luis María Rizzi y Carlos Alberto Rengel Mirat comunicaron que los fundamentos se conocerán el próximo lunes 29 de mayo. Olivera se encuentra actualmente detenido.

En su alegato, Céliz repasó lo expresado en el requerimiento de elevación a juicio realizado por la fiscal Marcela Sánchez. El 19 de mayo de 2016 Eduardo Cicchino fue con un amigo hasta el bar “Indoor”, ubicado en Chile al 300 en el barrio de San Telmo, cerca de las 21.00. Esa noche se jugaba un partido de fútbol por la copa Libertadores de América entre Boca Juniors y Ncional de Montevideo. Para ir a verlo, se habían retirado antes de la Facultad a la que asistían.

En el bar no había demasiada gente interesada en el evento deportivo. Alrededor de las 22 se sumó otro amigo. Para ese momento, el partido estaba en la etapa de penales. Los jóvenes festejaban los goles al tiempo que el acusado observaba la situación desde la barra del bar y desde allí les gritaba cada tanto “bosteros putos” (o frases similares).

Las manifestaciones eran, sin dudas, hacia ellos, ya que eran los únicos que le prestaban atención al partido que Boca Juniors finalmente ganó. Instantes después, uno de los amigos de la víctima salió a fumar un cigarrillo y el otro se fue nuevamente a la facultad. Cicchino estaba terminando de tomar su cerveza, por lo que el primero de sus amigos lo esperó y le pidió que le alcanzara su mochila, para irse también del lugar.

Cuando salían, escucharon un grito de Olivera: “estos bosteros putos ganaron otra vez”. El amigo de la víctima le preguntó cuál era su problema, a lo cual el acusado le respondió: “vení para acá, decímelo en la cara”. Cicchino intentó interceder entre ambos, lo que generó que el hombre comenzara a insultarlo a él también.

La discusión derivó en un forcejeo entre ambos, en el cual intervino uno de los mozos del lugar para separarlos, que fue testigo en el juicio. Cuando se acercó, observó que el joven tenía sangre en su remera a la altura del pecho mientras que el imputado sostenía “un cuchillo negro tipo de caza”. El fiscal puntualizó que se trataba de una navaja táctica, cuyas características (tiene unos agujeros en el filo) hacen que su poder de daño sea mayor que el de cualquier arma blanca.

Al momento de hablar de la alevosía, Céliz argumentó que se trató de un ataque sorpresivo, del cual Cicchino no pudo defenderse. Recalcó que fue Olivera quién provocó a los jóvenes, a los cuales insultó primero dentro del bar y los siguió después cuando se iban. Hizo hincapié en que nadie vio la navaja táctica y que el acusado aprovechó el momento en el que la víctima se le acercó para preguntarle por qué lo ofendía.

Además del estado de indefensión, el fiscal sostuvo que no había manera de justificar la acción. Comparó físicamente a Olivera y a Cicchino, que medía 1,70 mts y pesaba 76 kilos y consideró que no había posibilidad de que pudiera sentirse amenazado en ese momento por la víctima al extremo de recurrir al uso de la navaja táctica. Recordó, además, el testimonio del mozo en el juicio que ante las preguntas de la Fiscalía, recordó una frase que el acusado dijo después de apuñalar en el corazón a la víctima: “vení, vení que te mato”.

Olivera fue detenido minutos después del hecho por un policía que vio cómo tiraba la navaja. Cicchino fue trasladado rápidamente al Hospital Argerich. Ingresó en terapia intensiva y fue operado de urgencia por su estado crítico. Pese a todas las intervenciones médicas que se le realizaron, murió 13 días después, el 2 de junio a las 8.35 horas.