La Sede Fiscal Descentralizada Tartagal y la Fiscalía de Distrito de Salta ampliaron la imputación contra el exdiputado provincial Luis Gerónimo Cisnero por los delitos de cohecho agravado y tenencia ilegítima de arma de fuego. Según las fiscalías, el exlegislador realizó, a través de un intermediario, un ofrecimiento de dinero a un auxiliar fiscal con el objetivo de influir en el proceso judicial en el que ya se encontraba investigado por asociación ilícita y contrabando agravado.
En una audiencia de formalización realizada ayer ante la jueza federal de Garantías de Tartagal, Ivana Soledad Hernández, la magistrada dejó además sin efecto la libertad bajo caución real de 500 millones de pesos que le había sido concedida anteriormente y dispuso su prisión preventiva por 60 días.
La misma medida alcanzó a un segundo acusado, identificado por sus iniciales como J.M.A. y señalado como intermediario en la maniobra, a quien se imputó por cohecho agravado en concurso real con asociación ilícita, en calidad de miembro.
En representación del MPF intervinieron en la audiencia el fiscal general con funciones de coordinación en el Distrito Salta, Eduardo Villalba, y la fiscal federal Lucía Orsetti, titular de la sede fiscal de Tartagal y a cargo de la investigación principal, en la que también hay otras cinco personas imputadas.
Asimismo, se autorizó el avance de peritajes sobre teléfonos celulares, computadoras portátiles, CPU y otros dispositivos digitales secuestrados en los allanamientos realizados el martes pasado, luego de detectarse la maniobra de soborno.
Los procedimientos se llevaron a cabo en cinco inmuebles: dos en Campamento Vespucio —la vivienda de J.M.A. y su local comercial—, uno en Tartagal y otros dos en el barrio privado Green House de General Mosconi, en domicilios vinculados a Cisnero y a uno de sus hijos.
La imputación previa por asociación ilícita y contrabando
Cisnero ya se encontraba sometido a proceso penal desde el 23 de septiembre del año pasado, cuando fue detenido e imputado por los delitos de asociación ilícita y contrabando agravado por el valor de la mercadería involucrada y por la cantidad de personas intervinientes. La investigación está vinculada a una presunta operatoria de contrabando de granos a gran escala.

LU.MA.CIS SRL, la empresa del exdiputado provincial allanada en el marco de la investigación previa por asociación ilícita y contrabando de granos. Foto: Gendarmería Nacional
Con posterioridad, el 30 de octubre de 2025, la Sala I del Tribunal de Revisión de Salta hizo lugar a un planteo de la defensa y le concedió el arresto domiciliario en una de las viviendas allanadas ahora en el barrio privado Green House, de General Mosconi.
Más tarde, el 29 de diciembre pasado, ese mismo tribunal resolvió otorgarle la libertad bajo caución real fijada en 500 millones de pesos, junto con otras medidas restrictivas, beneficios que ahora quedaron sin efecto ante la ampliación de la imputación.
La maniobra para llegar al auxiliar fiscal
Al presentar el caso, la fiscal Orsetti sostuvo que no se trató de un ofrecimiento improvisado, sino de una maniobra planificada para acercarse a un integrante del MPF a través de vínculos personales y familiares.
Explicó que Cisnero conocía al auxiliar fiscal porque había intervenido en una audiencia de su causa el 23 de diciembre pasado. Según la investigación, ello motivó que, mientras gozaba de libertad, buscara contactarlo.
En una primera instancia contactaron a una persona que era amiga de la familia del funcionario judicial para que haga de intermediario, aunque la misma no tenía relación frecuente, lo que, según la fiscalía, se evidenció en que el auxiliar fiscal no respondió a sus insistentes llamados.
Luego —según expuso la fiscalía— J.M.A. logró llegar a un amigo personal del auxiliar fiscal, a quien convenció para que lo llamara por teléfono, momento en el que se puso al habla e insistió con mantener un encuentro, sin ser claro respecto al motivo del mismo.
La secuencia culminó el sábado pasado, cuando J.M.A. interceptó al funcionario a la salida de un gimnasio de General Mosconi y le pidió conversar dentro de una camioneta Toyota.

Irrupción de efectivos de Gendarmería en uno de los domicilios allanados. Foto: Gendarmería Nacional
Prevenido ante la situación, el auxiliar fiscal concurrió con una pequeña grabadora oculta en el bolsillo de su campera. Según relató la fiscalía, allí J.M.A. le dijo que hablaba en nombre de Cisnero y le ofreció dinero para que influyera en favor del exlegislador antes de una audiencia clave prevista para el 23 de junio, fecha en la que vence el plazo de investigación y la fiscalía debe formalizar la acusación penal en lo que se conoce como audiencia de Control de la Acusación, paso previo a que el caso sea elevado a juicio oral y público.
Los audios: “La que corta el queso es la fiscal”
Durante la audiencia se reprodujeron fragmentos del audio obtenido. “Yo te voy a decir la verdad, la pura. La justa, la justa y la verdad. Hay plata. Mucha plata. Sí, la que vos quieras. ¿Te imaginás?”, expresó el intermediario.
En otro tramo insistió: “Él (por Cisnero) dice que está dispuesto a poner guita”. Y agregó que el exlegislador quería garantías para el 23 de junio: “Yo quiero ya ahí, concreto, que a mí no me van a meter en cana, nada, nada, nada”.
También afirmó que ya habría realizado pagos para obtener beneficios procesales: “Él ha pagado 15.000 dólares de garantía. Ya ha puesto los 15.000 dólares. Pero si no le entregan en 5 o 6 meses, tiene que seguir pagando los 15.000, la garantía”.
Asimismo, sostuvo: “Me dijo que la que corta el queso es la fiscal. Y si él quiere, que él hable con la jueza, yo pongo guita”.
Para el MPF, la maniobra evidenció el intento de ambos imputados de obtener un canal de influencia dentro del sistema judicial, razón por la cual, Villalba y Orsetti dejaron en claro en la audiencia que el caso es de una “inusitada gravedad institucional”.
La jueza, al resolver los pedidos, coincidió con la consideración expuesta por los fiscales. Resaltó los argumentos vinculados al riesgo de fuga y, sobre todo, la alusión hecha por el MPF respecto al entorpecimiento procesal, lo que, a su criterio, no había podido ser neutralizado con la caución real y la libertad concedida.
En vista de ello, la jueza rechazó los planteos de las defensas para limitar el análisis de los dispositivos secuestrados y ordenó la prisión preventiva de ambos acusados.
Bienes secuestrados en los allanamientos
La fiscalía informó que el avalúo preliminar de los bienes incautados en los allanamientos asciende a 584.603.895 pesos.
En Campamento Vespucio se secuestraron cinco celulares, documentación, tarjetas de memoria, una tablet, cinco pendrives, dos CPU y 756 mil pesos.
En un inmueble de la calle Gorriti, en Tartagal, vinculado a un hijo de Cisnero, se incautaron 48 mil dólares, 374.500 pesos, moneda extranjera boliviana y mexicana, además de soportes digitales y una notebook.

La casa del exlegislador imputado en el barrio Green House de General Mosconi, donde se hallaron un auto Mini Cooper, otro Volkswagen T-Cross y una camioneta VW Amarok. Foto: Gendarmería Nacional
En la vivienda del exlegislador, ubicada en el barrio Green House sobre la ruta nacional 34, se secuestraron un automóvil Mini Cooper Countryman, un Volkswagen T-Cross y una camioneta VW Amarok. También tres teléfonos celulares, dos notebooks, cámaras fotográficas y de video, tarjetas de memoria, tres pasaportes, una pistola calibre .22 con cargador y municiones, y documentación.
En efectivo se hallaron además 36.917.700 pesos, 84.390 dólares, 500 euros y pequeñas sumas en otras monedas.
Entre las joyas y objetos de valor se incautaron tres relojes, 24 cadenas doradas, una medalla, ocho pares de aros, 19 anillos, 11 pulseras, una barra de oro fino de 24 quilates, dos monedas bitcoin de oro, un dije y un prendedor.
En otro domicilio del mismo barrio, vinculado a un hijo de Cisnero, se secuestraron una camioneta Toyota Hilux, un sistema de cámaras de seguridad, dos notebooks, dos motocicletas KTM, cuatro celulares y documentación variada.