30 de mayo de 2024
30 de mayo de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El veredicto se conocerá la semana próxima
Pidieron cuatro años de prisión para un joven acusado de matar a otro dentro de un auto
El fiscal Oscar Ciruzzi lo acusó por el delito de “homicidio culposo” y consideró que, si bien el imputado no tuvo intención de matar, debió haber considerado el riesgo de sacar su arma calibre 40 al interior del vehículo en movimiento.

El fiscal Oscar Ciruzzi solicitó cuatro años de prisión para Felipe María Stanga, acusado de matar a su amigo y ex cuñado Tomás Gonzaléz Rossi mientras estaban dentro de un auto con otros amigos. La querella le pidió al Tribunal Oral en lo Criminal Nº17 una condena de 20 años de prisión y la defensa, la absolución. El veredicto se conocerá el próximo miércoles 17 de agosto.

Si bien en el requerimiento de elevación la fiscal Viviana Fein había acusado a Stanga de “homicidio con dolo eventual agravado por su comisión mediante arma de fuego”, Ciruzzi consideró que el acusado no tuvo intención de matar y lo acusó por homicidio culposo. También lo acusó de la portación del arma sin la debida autorización legal, por lo que requirió a los jueces Juan Giudice Bravo, Pablo Vega y Alejandro Noceti Achával que le fijen una inhabilitación de 10 años para tener o portar armas.

Durante su alegato, el fiscal repasó lo sucedido entre el 24 y 25 de octubre de 2014. Stanga pasó a buscar su pistola calibre 40 por la casa de sus padres, ya que la había dejado allí durante un viaje, y luego se dirigió a la casa de uno de sus amigos en Belgrano, donde ya estaba González Rossi. Al llegar, cerca de las 20:30, les dijo que tenía su pistola con él. Cerca de la medianoche, otro amigo pasó a buscarlos en un auto “Ford Focus” para ir a bailar. Se dirigieron primero a la casa del imputado, ubicada en Moldes y Crisólogo Larralde, ya que debía cambiarse y dejar el arma.

La víctima se sentó en el asiento del acompañante mientras que Stanga se ubicó detrás del conductor. Cuando circulaban por Larralde, antes de llegar a la Avenida Cabildo, el acusado realizó un disparo que impactó en el tórax de González Rossi, lo que le produjo la lesión de ambos pulmones y el desgarro de la aorta. La víctima murió minutos después, a la 1:35 del 25 de octubre, en el Hospital Pirovano

El fiscal citó el fallo “Trasancos” donde el juez Gabriel Vega expresó: “no hay derecho penal suficiente para captar en toda su integralidad un fenómeno donde el dolor abruma y monopoliza tan categóricamente la escena en el caso de la víctima, donde la dimensión del sufrimiento es colosal”. Ese caso también fue catalogado como “homicidio culposo” aunque en la elevación a juicio se había calificado como “homicidio con dolo eventual”.

Si bien Ciruzzi consideró que Stanga no tuvo intención de matar, sí sostuvo que el imputado sabía que el arma estaba cargada y que fue una negligencia sacarla en un auto en movimiento. Repasó la indagatoria del acusado, donde el joven aseguró haberle pasado el arma a su amigo con el caño apuntando hacia si mismo, ya que este le había pedido verla y que en ese momento se produjo el disparo, aunque aseguró que no gatilló.

Para el fiscal, los hechos no sucedieron como explicó Stanga. “Por como ingresó el disparo al cuerpo de la víctima, de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, el disparo no pudo haberse dado como explica el acusado”, indicó. También desestimó la afirmación que hizo sobre una “supuesta adrenalina” que le generaban las armas a la víctima. “Los dos amigos que iban en el auto señalaron que Tomás le dijo al imputado que guarde el arma ‘porque le daba miedo’, por lo que esa entrega del arma fue una iniciativa del acusado”, expuso Ciruzzi.

Señaló también que los dos amigos recordaron una frase que dijo Stanga segundos después del disparo: “se me escapó un tiro”. El fiscal explicó que la pistola tenía un seguro que impedía gatillar y un segundo reaseguro por el cual el disparo no se produce a menos que se presione con una fuerza equivalente a 2,8 kilogramos en la mitad de la cola del disparador. Le señaló a los jueces una publicidad de la pistola RUGER SR40 “Smith & Wesson”, donde se muestra como, sin el seguro puesto, se la tira al piso y nunca se dispara.

No obstante, consideró que “no hay elementos que permitan sostener que la situación haya sido algo preparado por parte del imputado”. “Lo que hubo fue una maniobra que transitó riesgos inaceptables”, dijo el representante del Ministerio Público y agregó: si el imputado observó lo que lo rodeaba, si ‘pasó’ un arma con un auto en movimiento, esto era un resultado que debió representarse, no podía confiar en que no iba a suceder”.

Al momento de fundamentar la pena, Ciruzzi explicó que si bien se trataba de una persona joven sin antecedentes, había que valorar también el resultado de lo sucedido. “Stanga sabía de armas, caza desde los 12 años, hay un plus de conciencia y por el resultado es que la pena no puede ser menor ni de cumplimiento condicional”, concluyó.

La querella, por su parte, consideró que el acusado tuvo intención de matar y acusó por homicidio simple agravado por el uso de armas. La abogada Nuria Drendak aseguró que hubo un “desprecio total hacia la vida humana” y que provocó “una ausencia perpetua". Además, requirió que se revoque su excarcelación ya que existe peligro de fuga por sus “ingresos altos” y porque su padre trabaja en la Aduana, por lo que “tendría contactos”.

Por su parte, la defensa dijo que en la causa hubo “muchas preguntas sin respuesta” por lo que debía absolverse a Stanga por “el beneficio de la duda y el principio de inocencia”. Subsidiariamente, le requirió al Tribunal una condena por homicidio doloso de cumplimiento en suspenso. “Cualquier otra medida significaría un sufrimiento adicional sin otro justificativo que la pretensión de venganza o reparación que no corresponde”, señaló.