05 de febrero de 2023
05 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Los fundamentos se conocerán el próximo 6 de abril
Condenaron a catorce años y seis meses de prisión a un hombre por la tentativa de homicidio de una mujer trans, agravada por odio a la identidad de género
El ataque fue el 14 de agosto de 2019 cuando el hombre ingresó a la vivienda de la víctima para realizar algunos arreglos. Tanto el tribunal como la fiscalía, representada por el fiscal Juan Manuel Fernandez Buzzi, consideraron que la tentativa de homicidio estuvo motivada en el odio a la identidad de género y que se cometió en un contexto de violencia de género.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº5 condenó hoy a catorce años y seis meses de prisión a un hombre acusado de intentar asesinar a una mujer trans en agosto de 2019, dentro de su departamento en el barrio de San Nicolás. Para los jueces Fátima Ruiz López, Adrián Perez Lance y Enrique Gamboa, el delito fue cometido por odio a la identidad de género. En su alegato, el fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi había solicitado 20 años de prisión.

De acuerdo al veredicto, a Cristian Scigliano se lo consideró responsable de “homicidio agravado por odio a la identidad de género y su expresión y por haberlo cometido un hombre contra una mujer mediando violencia de género en grado de tentativa” y también de “hurto calamitoso”. Los fundamentos de la decisión se conocerán el próximo 6 de abril. 

La presidenta del tribunal comunicó también que Scigliano tiene prohibido contactar a la víctima telefónicamente, por correo electrónico, mensaje de texto, redes sociales o cualquier otro medio. Tampoco tiene permitido contactarla por intermedio de otra persona. Durante la etapa de “últimas palabras”, el hombre sostuvo que no odiaba a la damnificada: “No soy capaz de hacer una cosa así, no sé por qué me acusan de tantas cosas”.

El caso

El 14 de agosto de 2019, Scigliano ingresó a la vivienda de la víctima con la excusa de terminar unos arreglos que había comenzado a hacer en el baño. Se habían conocido un tiempo antes porque ella era trabajadora sexual y habían retomado el vínculo por redes sociales. Llegó al departamento cerca de las 20.00 luego de un intercambio de mensajes donde él insistía para ir y ella se negaba, aunque finalmente aceptó.

En un momento, la mujer trans ingresó al baño y recibió una descarga eléctrica por un cable que el acusado había dejado allí. Scigliano aprovechó que cayó al suelo para comenzar a golpearla: primero con sus puños y después con un martillo, que dirigió directamente a su cabeza. La secuencia de violencia no terminó ahí: le rompió la ropa que llevaba puesta, intentó asfixiarla y después la llevó hacia la ventana e intentó arrojarla por el balcón.

Scigliano tiene prohibido contactar a la víctima telefónicamente, por correo electrónico, mensaje de texto, redes sociales o cualquier otro medio, ni a través de otra persona.

Tras el ataque la víctima pidió ayuda como pudo y fue trasladada al hospital, donde tuvo que ser atendida de urgencia por las heridas que presentaba; entre ellas, una fractura de cráneo. En el juicio, la víctima contó las lesiones gravísimas que sufrió en su cabeza; la internación y la operación por la que tuvo que pasar; además de la deformación en el rostro que afectó su integridad.También mencionó el cuadro de estrés post traumático que sufrió y las graves afectaciones que padece hasta ahora.

Luego del ataque, el hombre se fugó. Fue detenido un mes después en la ciudad de Verónica, provincia de Buenos Aires, luego de la investigación que realizó la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°8, a cargo de Marcela Sánchez.

En su alegato, el fiscal Fernández Buzzi había explicado por qué la tentativa de homicidio se había dado por odio a la identidad de género. Allí, repasó la normativa legal en Argentina y sostuvo que este tipo de homicidios se originan en la “aversión” que tiene el agresor contra su víctima. “Además de matar, se busca censurar a la víctima”, manifestó. 

“Los homicidios por odio no son cualquier homicidio: están dirigidos a un grupo muy vulnerable y no se han visto reconocidos históricamente ni social ni policial ni judicialmente como hechos de gravedad”, había explicado. “Estos hechos son graves no solo por la afectación a la vida que puedan tener sino porque van contra la identidad de género, contra la libertad de una persona de ser quien se siente que es”, recalcó.

En este caso, la agresión se vio acompañada de una serie de insultos. “Morite, puto. Te voy a matar, te voy a desfigurar, no vas a servir ni para repuesto”, le repetía el agresor a la víctima mientras la maltrataba. “El nivel de violencia fue más allá de la intención de matar sino que estuvo destinado a borrar a la víctima”, dijo el fiscal Fernández Buzzi en su exposición, y agregó: “Scigliano utilizó distintas formas para agredirla no sólo para matarla, sino para mostrar su odio”.