03 de diciembre de 2021
03 de diciembre de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La próxima audiencia será el 13 de octubre
Campo de Mayo: la fiscalía se centró en la persecución de los estudiantes del Colegio Nacional de Vicente López y militantes de la Juventud Guevarista
En su cuarta jornada de exposición, la representante del MPF siguió repasando los hechos ocurridos entre octubre y diciembre de 1976. Se refirió además a los secuestros de militantes de la Columna Norte de Montoneros y de trabajadores de la fábrica Dálmine Siderca.

En la cuarta jornada del alegato del Ministerio Publico Fiscal, la auxiliar fiscal Gabriela Sosti se centró ayer en la persecución a la Juventud Guevarista y a la Columna Norte de Montoneros en el marco del juicio donde se juzgan a veinte acusados por crímenes de lesa humanidad en la guarnición militar de Campo de Mayo entre 1976 y 1978.

Durante su alocución, que duró cuatro horas, la auxiliar fiscal repasó de forma cronológica los hechos ocurridos desde octubre hasta diciembre de 1976. En su exposición abarcó desde los secuestros a militantes estudiantiles del Colegio Nacional de Vicente López, de integrantes de la organización Montoneros, de militantes del PRT-ERP y de trabajadores de la fábrica Dálmine  Siderca. Entre ellos, Sosti mencionó los secuestros de mujeres embarazadas, como fueron el caso de Liliana Caimi y Myriam Coutada.

Asimismo, sostuvo que el análisis de los sucesos acontecidos durante este periodo había que hacerlo “teniendo presente cómo funcionaba la lógica de inteligencia genocida, que no era azarosa, sino que había especialización, un recorrido y un diagrama de secuestros, en el que tener en cautiverio a militantes vinculados era más funcional”. En ese sentido, indicó que “cada secuestro, cada interrogatorio bajo tormento, cada información obtenida se transformaba en inteligencia y se almacenaba”, y agregó que “mucha de esa información la destruyeron y sólo la conocen los autores que eligen seguir callando”.

Por eso, en otro de sus pasajes, Sosti resaltó la importancia de los testimonios que hicieron los y las sobrevivientes durante el juicio “que permitieron volver a la vida o a la humanidad aquellos cuerpos machacados con números, hambreados, burlados, asesinados y desaparecidos por esos que se sintieron dueños de la patria, a la que querían reorganizar produciendo dolor y muerte”.

“Cada secuestro, cada interrogatorio bajo tormento, cada información obtenida se transformaba en inteligencia y se almacenaba”, remarcó la representante del MPF.

Persecución a la Juventud Guevarista

La jornada, que comenzó pasadas las 10.00 y que se hizo de forma virtual, empezó con el relato de los secuestros de los estudiantes del Colegio Nacional de Vicente López y militantes de la Juventud Guevarista, ocurridos en octubre de 1976. Sosti indicó que la situación en el colegio en esos años era “de persecución, de presencia de sujetos extraños, que merodeaban en el colegio y husmeaban en las reuniones de militancias que hacían abiertamente los estudiantes”.

Además, señaló la colaboración de parte de la vicerrectora de la escuela, quien según Sosti “realizó el testeo que se solía hacer en distintos ámbitos laborales, educativos, buscando detectar a quienes los dictadores marcarían como enemigo de la Nación”. Asimismo, contó que infundía miedo a los alumnos y que a los militantes los llamaba las “manzanas podridas”, cada vez que entregaban un periódico o iban a una marcha.

Puntualizó que el 11 de octubre secuestraron a Liliana Caimi, quien tenía un embarazo de cinco meses.  Doce días después secuestraron a cuatro estudiantes más del Colegio Nacional: Eduardo Muñiz, Pablo Fernández Meijide y Maria y Leonora Zimmerman. La auxiliar fiscal señaló que los sobrevivientes que declararon durante el juicio mencionaron haberlos visto a todos en cautiverio en Campo de Mayo.

Columna Norte de Montoneros

Por otra parte, la auxiliar fiscal se abocó sobre lo ocurrido el 15 de octubre de 1976 en un domicilio de la localidad de Zárate donde vivían los militantes montoneros Olga Ventorino, con sus dos hijos, y la pareja integrada por Myriam Coutada y Eduardo Lagrutta. Sosti describió que “aquella noche las fuerzas militares realizaron un operativo de gran despliegue con camiones y armamento pesado para atacar la casa”, y agregó que “la balacera fue brutal”.

Sobre aquel suceso mencionó que los hijos de Ventorino pudieron sobrevivir a los disparos, ya que fueron escondidos por su madre debajo de la cama, tapados con colchones. A ella la acribillaron, mientras que a Coutada se la llevaron herida. Sosti señaló que Lagrutta logró escapar y que al tiempo les avisó a los padres de Myriam lo que había ocurrido con su hija, quienes se comunicaron con un primo militar, Miguel Ángel  Martelote. Esta persona, precisó, “les confirmó la muerte de Myriam y les dijo que no busquen al cuerpo porque los tiraban al mar”.

La auxiliar fiscal añadió que Eduardo Lagrutta fue secuestrado y desaparecido el 11 de Mayo de 1977 en San Nicolás y que nunca se supo que pasó con el embarazo de siete meses que tenía Myriam Coutada.