03 de febrero de 2023
03 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La joven se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo durante su primer embarazo
Comenzó el juicio por la apropiación de Florencia Laura Reinhold Siver durante la última dictadura
La hija de Susana Siver y Marcelo Reinhold nació en 1978 en el centro clandestino de detención ESMA. En la causa, está imputado el matrimonio que la inscribió como hija biológica y el médico que firmó la partida de nacimiento falsa.

El Tribunal Oral Federal N°5, integrado por los jueces Oscar Alberto Hergott , Adriana Palliotti y Daniel Horacio Obligado, dio comienzo ayer al debate por la apropiación de Florencia Laura Reinhold Siver. Carlos Lavia y Serafina Susana Marchese están acusados de haber inscripto como propia a la hija de Susana Siver y Marcelo Reinhold, quienes fueron secuestrados el 14 de agosto de 1977 por un grupo de tareas del Servicio de Inteligencia Naval y llevados a la Escuela de Mecánica de la Armada. En tanto, el médico Francisco Vicente De Luca debe responder por haber firmado la partida de nacimiento falsa.

La nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo respondió preguntas del fiscal Miguel Palazzani, del titular de la Unidad especializada para casos de apropiación de niños durante el terrorismo de Estado, Pablo Parenti, y del abogado querellante Alan Iud. “Mi primer registro de que no soy hija biológica es de cuando tenía 5 años y en ese momento entendí lo que pude; pero no pregunté nada”, recordó la joven.

“Cuando tuve 20 o 21 años, mi padre de crianza había sido operado por una enfermedad oncológica. Después de hacerse rayos, me llamo desde su cama y me contó cómo yo había llegado a la familia; que había sido por intermedio de Chiappe, un médico militar, y que había muchas posibilidades de que fuera hija de desaparecidos”, detalló Reinhold Siver. Además, agregó que lo primero que hizo luego de esa charla fue llamar a quien era su novio, actual marido, para contárselo y que él le dijo: "¿Nunca lo habías imaginado?".

Florencia aseguró que en esa etapa todavía no estaba en condiciones de procesarlo, que lo “guardó” hasta que quedó embarazada de su primer hijo y que eso la llevo a pensar en su mamá, embarazada y torturada. Cuando nació el bebé pensó: “Si me lo sacan, yo me muero”.

"En ese momento, estuve muy angustiada y comencé terapia. Por consejo de mi psicóloga, me acerque a Abuelas pero no me animé a hacerme el ADN, ni siquiera a dar mi nombre y apellido, sólo un celular pero que estaba a nombre de mi marido. Mi deseo de saber chocaba con el de proteger”, señaló. Recién después de unos años, recibió el llamado de un colaborador del organismo de derechos humanos, quien la invitó a tomar un café. "Al encontrarnos, me dijo que estaban investigando mi caso y me preguntó si yo podía ser hija de desaparecidos y le respondí que sí. En ese momento, dije 'yo hasta acá llegue, hasta acá llegué a protegerlos a Lavia y a Marchese'. En junio o julio de 2011, fui al Hospital Duran a que me hagan el ADN”, explicó ante los jueces.

Con respecto a su identidad, resaltó: “Elegí el nombre Florencia y también Laura, el que me puso mi mamá; y me saqué el María. Yo soy Florencia Laura”.

Sobre su relación con su familia biológica, dijo que la están construyendo, que tiene mucha afinidad con la hermana de su mamá, quien vive en España, y que incluso conoció a la que vive en Israel. Contó que a los Reinhold, quienes viven en Buenos Aires, los ve y que con su abuela estuvo hace pocos días y se sacaron una foto.

Florencia contó que les narró a sus hijos de ocho y cuatro años todo lo ocurrido. Al mayor, con quien fue a la última marcha del 24 de marzo pasado, le tuvo que explicar por qué cambió su nombre y apellido, ya que él estaba anotado como Sánchez Lavia.

Ante la pregunta de la jueza Adriana Palliotti acerca de si lo conocía a De Luca, respondió que sí, pero sólo de nombre, que era quien había firmado la partida de nacimiento falsa. Además, afirmó no tener certeza de que sus padres de crianza sabían que era hija de desaparecidos y destacó una "función positiva" durante la infancia.

Por último, Florencia Laura dijo que para ella fue muy importante saber, por medio de sobrevivientes de la ESMA que acompañaron a su mamá hasta el último momento como por ejemplo Sara Solarz de Osatinky, la fecha exacta de su nacimiento: el 15 de enero de 1978. Los compañeros de cautivero recordaban el día porque coincidió con la de la muerte de Norma Arrostito. 

Los hermanos de Marcelo, los tíos de Florencia Laura                                

La segunda testigo en declarar fue la hermana de Marcelo Reinhold, Adriana. Dijo que ella es la mayor de los tres hermanos, que tenían una relación hermosa, que su familia era muy abierta, que se hablaba de todo, que le llevaba cinco años a Marcelo y que siempre lo quería proteger. “Tal es el amor que sentía y que siento por él”, surbrayó.

Contó que los padres de Florencia Laura se conocieron en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y que ambos militaban en la Juventud Universitaria Peronista. “En seguida, se fueron a vivir juntos a la casa de mis padres", recordó.

La tía de la joven apropiada detalló que se enteró del embarazo de Susana antes de que cumpliera dos meses de gestación, porque le pidió que le recomendara a su ginecólogo.

El 14 de agosto de 1977, Marcelo y Susana fueron secuestrados por un grupo de tareas. Hasta 15 minutos antes, habían estado reunidos junto a sus hermanos y algunos amigos en la casa de sus padres para preparar la despedida de solteros. Marcelo ya había abandonado el lugar, cuando los represores ingresaron al domicilio. La testigo afirmó ante los jueces que, antes de que se llevaran a su cuñada, alcanzó a escuchar una comunicación de los militares en la que informaban que su hermano había sido capturado.

Adriana Reinhold rememoró que su hermano llamó a la casa de sus padres mientras permanecía secuestrado y que avisó que a la semana siguiente volvería a comunicarse junto a Susana y que pidió que le avisen a la familia de la madre de su sobrina. Tiempo después, los propios represores avisaron telefónicamente que Susana había dado a luz, que había enloquecido, que estaba internada en el Hospital Neuropsiquiátrico Moyano y que su bebe en la Casa Cuna. Reinhold señaló que se acercaron a Abuelas y que recién entre 1981 y 1982 les confirmaron la niña estaba con vida y que no paraban de preguntarse quiénes la tendrían y en dónde. Con una sonrisa, explicó: “Yo esperaba a alguien con rulos como mi hermano, como toda la familia Reinhold. Y no me equivoque”.

Cuando le preguntaron acerca de cómo fue el encuentro con su sobrina, dijo que el 2 de agosto de 2011 se encontraba trabajando en el Ministerio de Desarrollo Social, cuando recibió el llamado de Estela de Carlotto y le pidió que busque una silla para sentarse porque información para ella: "Me dijo: 'encontramos a tu sobrina'. Adriana relató: “Me puse como loca, lloraba, gritaba y salí rápidamente a tomar un taxi para ir a Abuelas, pero como había mucho tránsito me baje y fui corriendo, pero ella no fue ese día sino al siguiente en que nos reencontramos, nos abrazamos, nos acariciamos”. Emocionada, describió que “encontrarla fue como el nacimiento de una hija”.

“Con Florencia Laura, desarrollé un vínculo, una relación, que a veces es difícil, no es lo mismo un reencuentro con un familiar cuando tiene diez años que cuando tiene 33. Es un vínculo de marcha y contramarcha, hay que respetar los tiempos, a veces me cuesta, una quisiera que nos adore como nosotros a ella”, reflexionó. Y agregó que ella le dice a su sobrina que las dos son víctimas, ya que durante 33 años no pudieron reencontrarse y que ella sabe quiénes son los culpables de esto.

Adriana Reinhold concluyó: “Yo no creo que Lavia y Marchesini desconocieran el origen de mi sobrina, Aldo Clemente Chiappe, el médico que la entregó era militar y es inverosímil pensar que el apropiador, también médico, y el obstetra que falseó el certificado de nacimiento no hayan reparado en eso y que dijeran en su declaración que les parecía la mejor forma de “adoptar”. Además, reiteró que no le cree a ninguno de los imputados y que espera que su sobrina la sepa comprender, porque ella le dice que necesita creerles a Lavia y a Marchesini.

Augusto, el otro hermano de Marcelo, dijo que supo que los padres de Laura Florencia estuvieron secuestrados en la ESMA porque se lo dijo la sobreviviente Lila Pastoriza. También, recordó que les provocó mucha angustia saber que la niña había nacido en cautiverio e ignorar cómo y dónde estaba.

Por último, recordó emocionado que él estaba en Misiones cuando recibió el llamado de su hermana Adriana, quien le informó que le iba a pasar con una persona que quería hablar con él. Al teléfono, escuchó: "Soy la hija de tu hermano".