14 de agosto de 2022
14 de agosto de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Acusación del fiscal general Pablo Ouviña y del auxiliar fiscal Santiago Ghiglione
La fiscalía solicitó 25 años de reclusión para el exvicecomodoro Espina por crímenes en el centro clandestino Virrey Cevallos
Los representantes del MPF consideraron que el militar de inteligencia de la Fuerza Aérea fue autor mediato de privaciones ilegales de la libertad y de tormentos contra diez víctimas y del abuso deshonesto contra una de ellas. La acusación de fundó en un minucioso análisis documental y de la prueba testimonial.

El fiscal general Pablo Ouviña y el auxiliar fiscal Santiago Ghiglione solicitaron hoy que se imponga la pena de 25 años de reclusión al ex vicecomodoro de la Fuerza Área Jorge Alberto Espina, a quien acusaron como autor mediato de los delitos de privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de diez víctimas, y de abuso deshonesto en perjuicio de una de ellas, cometidos durante la época del terrorismo de Estado en el centro clandestino de detención Virrey Cevallos, situado en el barrio porteño de Monserrat.

La petición condenatoria de la fiscalía fue realizada al cabo de la segunda audiencia de su alegato, que había comenzado el viernes pasado, ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el marco del denominado juicio "Virrey Cevallos II". El centro clandestino de detención que llevaba ese nombre también era una base militar de inteligencia de la fuerza aérea, sostuvo la fiscalía. Pues, tal como indicó la semana pasada, casi todos los casos de víctimas que pasaron por allí “están vinculados de alguna manera con la sospecha de haber intervenido en algún atentado en contra de la Fuerza Aérea".

Luego de un relato pormenorizado de los hechos que afectaron a cada víctima, del análisis de la organización de la Fuerza Aérea para intervenir en el plan criminal desplegado durante el terrorismo de Estado y de la labor del acusado como jefe de las áreas de inteligencia de la fuerza que actuaron en Virrey Cevallos, Ouviña acusó a Espina por:

  • Privación ilegal de la libertad doblemente agravada, por haber sido cometida por funcionario público en abuso de sus funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley y haberse ejecutado con violencia y amenazas reiterada en diez oportunidades, en concurso material con el de privación ilegal de la libertad triplemente agravada en virtud de que se prolongaron durante más de un mes, reiterado en dos oportunidades;
  • Imposición de tormentos, reiterado en 21 oportunidades, con las siguientes características comisivas: 8 hechos en virtud de las condiciones inhumanas de detención a las que fueron sometidas las víctimas; y 13 hechos en virtud de la imposición de métodos específicos de tortura, uno de los cuales a su vez concurre de manera ideal con el delito de abuso deshonesto, en perjuicio de Miriam Lewin, episodio por el cual la querella y la fiscalía habían ampliado la acusación antes del alegato.

El juicio se reanudará el 12 de noviembre a las 9.30 con el alegato de la defensa del acusado.

El fiscal precisó que desde 1967 la carrera de Espina estuvo signada por la labor en la Jefatura II de la Fuerza Aérea, es decir, en inteligencia: "Incluso llegó a ser profesor en la escuela de inteligencia de la SIDE".

"Efectivo control sobre sus subordinados"

La fiscalía culminó el alegato acusando a Espina como autor mediato de todos los hechos que llegaron a juicio. "Se encuentra acreditado que, en el periodo en que funcionó Virrey Cevallos, Espina fue jefe de la División C del Departamento Interior [de la Jefatura II de Inteligencia de la Fuerza Aérea] y de la División A a partir de la creación del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA)", consideró Ouviña.

"Mientras estuvieron a cargo de Espina, tanto la División C del Departamento Interior, como la División A del SIFA, tuvieron como función la de reunir información vinculada con las organizaciones identificadas como subversivas y que iba a ser utilizada para combatirlas", precisó el fiscal general.

Añadió que también fue probado en el debate que "las personas que operaban Virrey Cevallos pertenecían a las divisiones a cargo de Espina" y que está "acreditado el efectivo control que, como jefe, Espina tenía sobre sus subordinados, pues las pruebas reunidas en este juicio conducen a ratificar la certeza de que su liderazgo se caracterizaba por un riguroso control de las personas a su cargo".

En efecto, la fiscalía construyó en su alegato la responsabilidad de Espina con una lectura crítica de su legajo y con un cruce de datos con documentos de inteligencia y con los legajos de sus subalternos, particularmente de Félix Morilla y de Jorge y Enrique Monteverde, quienes fueron reconocidos por sobrevivientes tanto en el centro clandestino de detención como en los operativos de secuestro.

En un pasaje del alegato, Ouviña se detuvo en los conceptos que, como superior, Espina vertió en el legajo de uno de sus subordinados, que actuaba en tareas de reunión de información entre 1977 y 1978: “Posee capacidad natural para las tareas de calle”, escribió el ahora acusado sobre el personal a su cargo. "Ya explicamos qué son las tareas de calle. Implica tomar contacto directo con los integrantes de una determinada organización gremial, sindical, política, estudiantil, empresarial, o subversiva, para obtener información", explicó el fiscal. Luego, precisó cómo aquellos agentes se infiltraban entre quienes luego fueron sus víctimas. Recordó al respecto el relato de Miriam Lewin, quien dijo que se vio sorprendida cuando vio que sus captores "eran personas jóvenes, que se parecían a ellos [los y las militantes], se peinaban como ellos, se vestían como ellos, y hasta fumaban los mismos cigarrillos que ellos".

Por otro lado, Ouviña ponderó que los destinos de Espina “tanto anteriores como posteriores son compatibles con su caracterización como un valioso activo dentro de la inteligencia de la Fuerza Aérea en el marco del terrorismo de Estado".

"Las pruebas reunidas en este juicio conducen a ratificar la certeza de que su liderazgo se caracterizaba por un riguroso control de las personas a su cargo", dijo el fiscal sobre el acusado.

En efecto, el fiscal precisó que desde 1967 la carrera de Espina estuvo signada por la labor en la Jefatura II de la Fuerza Aérea, es decir, en inteligencia. "Incluso llegó a ser profesor en la escuela de inteligencia de la SIDE", agregó.

Con posterioridad a los hechos que se juzgan en ese juicio, en septiembre de 1979, "pasó a ser nada menos que jefe de la Regional de Inteligencia Buenos Aires y a integrar la Fuerza de Tareas 100, como jefe de la Plana Mayor", dos agrupamientos "creados durante 1976 para intervenir específicamente en la denominada lucha contra la subversión", valoró el fiscal.

Víctimas

En el comienzo de su exposición de hoy, la fiscalía completó la prueba sobre los hechos que llegaron a juicio. La semana pasada había expuesto sobre los delitos que tuvieron como víctimas a Carlos Daniel Gurbanov, Juan Crisoto Alcaraz, José Oscar Osuna, Osvaldo Antolín, Miriam Lewin y Osvaldo Gabriel Lanzillotti. En la audencia de hoy expuso los casos de Osvaldo Antonio López, Vilma Gladys Aoad y los hermanos Jorge y Alejandro Lorenzo.

De acuerdo con la prueba expuesta por la fiscalía, los casos se desarrollaron de la siguiente manera:

  • Osvaldo Antonio López era cabo primero de la Fuerza Aérea y al momento de su secuestro, el 15 de julio de 1977, tenía 22 años. Aquél día, alrededor de las 20.00, un grupo de personas armadas que vestían de civil lo interceptaron junto a quien era su novia en una plaza de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Ambos fueron conducidos a un lugar desconocido en cercanías de Morón. López recibió una inyección y perdió el conocimiento. Al despertarse, se encontró atado a un camastro donde fue torturado con picana eléctrica. En ese contexto, fue interrogado por su participación en el PRT-ERP y en un atentado contra aviones Mirage ocurrido en abril de 1976 en la VIII Brigada Aérea de Moreno. Luego de unas horas, fue trasladado a Virrey Cevallos, "donde estuvo una semana en condiciones inhumanas de detención". Allí fue obligado a redactar y firmar una declaración en la cual se hacía responsable del atentado que le atribuían. El 22 de julio, logró liberarse de las esposas y de la cadena que lo sujetaban a las paredes y escapó por una medianera a través de los techos de los edificios linderos. Luego se entregó a la justicia a raíz de las amenazas que sus captores hicieron a integrantes de su familia. La Fuerza Aérea lo arrestó bajo el pretexto de que había desertado. Se le instruyó un sumario militar y se lo condenó a 24 años de prisión, en un proceso en el que se usó en su contra la declaración de responsabilidad que le hicieron firmar bajo tortura. Recuperó su libertad definitiva en 1984 luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos instara la reapertura de la causa que pesaba en su contra.

"Eran personas jóvenes, que se parecían a ellos, se peinaban como ellos, se vestían como ellos, y hasta fumaban los mismos cigarrillos que ellos", recordó el fiscal la caracterización que hizo Miriam Lewin sobre sus captores.

  • Vilma Gladys Aoad tenía 22 años al momento de los hechos. En 1974 y 1975 había estado en pareja con Osvaldo López y en un encuentro casual se lo había presentado a su vecino, Oscar Osvaldo Rosson, miembro del PRT y actualmente desaparecido. Hacia 1975 Aoad, cuando estudiaba Medicina, se puso en pareja con Jorge Lorenzo. Aoad fue secuestrada en diversas oportunidades y llevada a Virrey Cevallos al menos en tres ocasiones. La primera fue el 26 de julio de 1977 y antes de llevarla la interrogaron por Osvaldo López. Uno de los interrogadores, señaló la fiscalía, era Félix Morilla, oficial inteligencia de la Fuerza Aérea que actuó siempre bajo las órdenes de Espina. Aoad fue llevada junto a su entonces pareja, Jorge Lorenzo, y al hermano de este, Alejandro. En el centro clandestino de detención fue torturada con picana eléctrica. "Cuando gritaba, le ponían una almohada en la cara lo que, como no podía ser de otra manera, la ahogaba", señaló Ghiglione. Los interrogatorios versaban siempre sobre López, quien para el momento del secuestro de Aoad había logrado escapar de Virrey Cevallos. Luego de que López se entregara el 1° de agosto de 1977, Aoad fue secuestrada por segunda vez, dos días más tarde. En ese lugar la obligaron a escribir sobre la relación entre Rosson y López, tras lo cual nuevamente fue liberada. El 5 de agosto nuevamente fueron por ella y la llevaron a la Comisaría 46, dentro de la jurisdicción del Grupo de Tareas 6 de la Fuerza Aérea, y allí fue interrogada por el juez de instrucción militar que tramitaba el sumario contra López y nuevamente obligada a brindar una versión de los hechos. Al día siguiente fue llevada a Virrey Cevallos, donde permaneció hasta el 15 de agosto. Ese día la llevaron a la Brigada Aérea de Morón y fue sometida a un careo con López. Luego fue derivada a la cárcel de Devoto, donde permaneció detenida tres años más, hasta el 7 de agosto de 1980.