16 de abril de 2024
16 de abril de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La Fiscalía analizó las imputaciones de Juan Alemann y Gonzalo Torres de Tolosa
La responsabilidad de dos civiles en el grupo de tareas de la ESMA
El ex secretario de Hacienda de la dictadura y el ex funcionario judicial están acusados de los crímenes perpetrados por la Armada en el emblemático centro clandestino. Los fiscales Soiza Reilly y Friel describieron la participación de ambos en la patota de la ex Escuela de Mecánica de la Armada.

La fiscal ad hoc Mercedes Soiza Reilly y el fiscal general Guillermo Friele durante las últimas audiencias centraron el alegato en dos imputados, quienes no pertenecieron a las Fuerzas Armadas, pero estuvieron vinculados al grupo de tareas de la ex Escuela de Mecánica de la Armada. Ambos fueron funcionarios públicos durante la última dictadura cívico-militar y sus aportes criminales a los hechos acompañaron la concreción del plan sistemático de exterminio. Además, tuvieron participación en algunos de los hechos que se juzgan. Los representantes del Ministerio Público realizan los su exposición por tramos. En este caso, llegó el turno de la acusación de  un ex secretario de hacienda del gobierno militar, Juan Alemann, y el ex secretario tutelar Gonzalo Torres de Tolosa.

La fiscalía alega desde hace poco más de un mes en el juicio por los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar en el centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA. Es la última etapa de uno de los juicios más grandes de la historia judicial argentina -por alrededor de 700 víctimas y por los más de 60 acusados que forman parte de su objeto-, que ya lleva dos años y medio de audiencias.

Alemann: el poder en la ESMA

La acusación que pesa sobre el ex secretario de Hacienda del gobierno militar es haber participado en los tormentos sufridos por Orlando Antonio Ruíz, desaparecido luego de su detención ilegal en la ESMA. Según el relato de los representantes del Ministerio Público, Alemann concurrió al centro clandestino de detención y se presentó ante Ruiz, a quien acusaba de haber sido parte de un grupo que atentó contra su vida el 7 de noviembre de 1979. “El imputado formó parte del aparato terrorista. Y pudo acceder al campo de exterminio porque manejaba información clasificada y secreta que le permitió el libre acceso al lugar y el contacto directo con, al menos, una de las víctimas de este juicio”, subrayaron los fiscales.

Para Soiza Reilly y Friele, “resulta incomprensible cómo ciertos operadores judiciales intentan separar al poder civil económico del poder militar que a partir del golpe de Estado se había instalado en nuestro país. Como si fueran dos compartimentos estancos que nada tuvieran que ver el uno con el otro. El rol que tuvo el Ministerio de Economía –el que estaba integrado por Secretarías, como la de Hacienda- permitieron que el engranaje represivo funcione dentro del plan sistemático de represión”.

Distintos testimonios situaron a Alemann en la ESMA y describieron el contacto que tuvo con el detenido-desaparecido Ruiz, quien fue secuestrado el 4 de junio de 1980 junto a su esposa embarazada y sus dos pequeños hijos. Refirieron también cómo el grupo de tareas que operaba “acondicionó” el lugar para recibir al ex secretario, disponiendo fotos y mapas del atentado que había sufrido el imputado un año antes.

La fiscalía citó al propio Alemann cuando, una entrevista periodística, afirmó: “Yo hubiera hecho otra cosa. Hubiera declarado el estado de guerra interno y hubiera fusilado a todo guerrillero que se encontraba con armas. Así, se hizo en Chile”.

Torres de Tolosa, el “abnegado”

Gonzalo Torres de Tolosa se desempeñaba como secretario del Juzgado de Instrucción N°9 y estaba a cargo de la secretaría tutelar. Según sus propios dichos en el marco de la declaración indagatoria, durante la dictadura concurría dos veces por semana al campo de concentración para almorzar con el jefe del Grupo de Tareas 3.3.2, Jorge “el Tigre” Acosta, y comentarle qué se decía de la ESMA fuera del centro clandestino. Refirió, a su vez, que ingresaba al predio con su cédula, porque allí “no entraba cualquiera”. La Fiscalía sostuvo precisamente eso: “A la ESMA, no entraba cualquiera: o eras parte de la patota represiva o eras una víctima secuestrada que tenía los días contados”.

Torres de Tolosa expuso en su indagatoria cómo se vinculó con la patota represiva en el marco de los hechos de los cuales fueron víctimas Mario Konkurat y Claudia Urondo y los hijos de ambos, quienes fueron puestos a disposición de la Secretaría tutelar a cargo del imputado. “La confesión efectuada, el poder para manejar información sensible y secreta de la modalidad en que la familia Konkurat-Urondo fue diezmada sólo nos permite afirmar que Torres de Tolosa era más que un simple integrante del Grupo de Tareas, era un verdadero ‘abnegado’”.

Para los fiscales, “Torres de Tolosa fue un miembro operativo permanente de la ESMA. Un hombre consustanciado con el terrorismo de Estado que hasta llegó a ser condecorado por su actuación en el grupo de tareas de la ESMA, por su activa participación en la llamada ‘lucha contra la subversión’”. En ese marco, Soiza Reilly relató los numerosos testimonios que lo ubicaban dentro del centro clandestino de detención y que lo identificaban con el apodo “Teniente Vaca”. Varios detenidos y detenidas, se asombraban de la presencia “voluntaria” de Torres de Tolosa en la ESMA y lo sindicaron como uno de los responsables del Área Automotores, a cargo de preparar los vehículos para los operativos represivos.

En su exposición, Soiza Reilly y Friele recordaron los dichos del condenado en España Adolfo Scilingo en las entrevistas que le realizó el periodista Horacio Verbitsky a mediados de los '90. En esas oportunidades, el marino dio cuenta de la participación de Torres de Tolosa en los denominados “asaditos”, el perverso eufemismo con el que los represores denominaban a  la quema de cuerpos de detenidos y detenidas asesinados en el campo de exterminio: Torres de Tolosa, según Scilingo, era uno de los encargados de llevar el combustible. En las distintas declaraciones prestadas ante la justicia, Scilingo ubicó a Torres de Tolosa en los llamados vuelos de muerte como uno de los encargados de arrojar a las personas de los aviones y retirar las bolsas con su ropa.

Los representantes del Ministerio Público exhibieron, además, una condecoración otorgada a Torres de Tolosa por el jefe de la Armada Eduardo Massera en la que se destaca su “esfuerzo y abnegación”.