04 de julio de 2022
04 de julio de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Alegato del fiscal general Miguel Ángel Osorio
Pidieron 25 años de prisión para dos ex policías federales por la desaparición de un joven militante
La Fiscalía acusó al ex comisario de la seccional 28° y a un ex sargento por la desaparición forzada y los tormentos que sufrió Ricardo Cittadini en agosto de 1976. Realizó una acusación subsidiaria por privación ilegal de la libertad y tormentos, y, para ese caso, reclamó 20 años de prisión.

El fiscal general Miguel Ángel Osorio reclamó hoy al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°5 de la Capital Federal que condene a 25 años de prisión al ex comisario a cargo de la seccional 28° de la Policía Federal, Miguel Ángel Viollaz, y al ex sargento primero de esa misma dependencia, Nicómedes Mercado, a quienes acusó por la desaparición forzada y los tormentos aplicados a Ricardo Alberto Cittadini, un joven estudiante universitario de 21 años que fue detenido en la vía pública inicialmente "por averiguación de antecedentes" y que desapareció tras pasar por los calabozos de la comisaría en agosto de 1976.

Osorio, no obstante, realizó subsidiriamente una acusación por los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso real con aplicación de tormentos y señaló que, en caso de que el tribunal se decida por esta acusación, se debe condenar a los dos ex policías a 20 años de prisión. "La privación ilegal de la libertad de Ricardo Alberto Cittadini, la aplicación de tormentos y su posterior desaparición forzada no fue un caso aislado sino que formó parte del plan sistemático más siniestro implementado en nuestro país por la dictadura militar que detentó ilegalmente el poder entre los años 1976 y 1983 que consistió principalmente en la eliminación física de todo oponente político, ideológico y hasta religioso", indicó el fiscal.

Durante su alegato ante la jueza Adriana Palliotti y los jueces Oscar Alberto Hergott y Daniel Horacio Obligado, Osorio describió las pruebas que vinculan a los dos acusados con la desaparición de Cittadini y contextualizó este caso con otros hechos similares de los que fue escenario la comisaría 28°, situada en Velez Sarfield 170 de Buenos Aires, y con los hechos que vivió el entorno de la víctima de este caso: tras la desaparición de Ricardo, sus compañeros de militancia de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) fueron secuestrados horas más tarde en su domicilio de Los Hornos, en La Plata.

Cittadini era estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata y vivía junto a Carlos Alberto Carpani, Rubén Beratz y Juan Alberto Schudel, todos desaparecidos. También fue secuestrado en La Plata Alfredo Oscar Brawerman, otro militante del mismo grupo que corrió la misma suerte.

Osorio relató que Cittadini fue detenido el 17 de agosto de 1976 en la Plaza España del barrio de Constitución, cuando miraba un partido de bochas y hacía tiempo para visitar a su hermana, que había viajado desde Trelew -de donde era oriunda la familia- y estaba parando en la casa de unos amigos de la familia. Eran alrededor de las 17.00, describió el fiscal, cuando dos patrulleros estacionaron en la plaza, de los cuales bajaron cuatro policías, uno de ellos el acusado Mercado.

Dos agentes se acercaron a Ricardo Cittadini y otros dos a un militante uruguayo, Ricardo Camino Gallo, que tenía carácter de refugiado de las Naciones Unidas y cuyo testimonio fue a la postre fundamental para reconstruir lo último que se sabe de la víctima de este juicio. Los dos fueron subidos a un patrullero.

En ese momento, Cittadini le extendió a Camino Gallo un papel con la dirección de la casa donde estaba parando su hermana, para que avisara a su familia en caso de que lo liberaran primero.

En la comisaría, los policías sólo registraron en los libros de ingreso a Camino Gallo y ubicaron a los dos detenidos en calabozos diferentes. Alrededor de las 21, narró el fiscal, Camino Gallo escuchó desde su celda que Cittadini empezó a sufrir golpes y torturas, que a las 23.00 fue un primer simulacro de fusilamiento que se reiteró unas cinco veces más y que esos tratos se extendieron hasta las 2.00, cuando escuchó a la víctima por última vez.

Mientras tanto, en La Plata, alrededor de las 3.00, un grupo de personas vestidas de civil y armadas irrumpieron en el domicilio en el que vivía Ricardo Cittadini con sus compañeros, que fueron secuestrados junto al dueño del departamento que alquilaban, que vivía al lado.

Camino Gallo fue liberado al día siguiente y se puso en contacto con la familia de Cittadini, varios de cuyos miembros -Ricardo era el quinto de once hermanos- viajaron a Buenos Aires para iniciar averiguaciones. Estuvieron dos veces en la comisaría 28°. En la primera oportunidad los policías les negaron que hubiese pasado por allí, mientras que en la segunda -gracias a las gestiones realizadas por un tío que conocía a un comisario- los trataron cordialmente e incluso les mostraron el libro de detenidos donde no estaba asentada la detención de la víctima.

El fiscal describió que los hermanos de Ricardo realizaron "una ardua tarea de reconstrucción de lo que había sucedido" y que, de esa forma, la familia Cittanidi pudo contactarse con las familias del resto de los estudiantes desaparecidos en La Plata. "A pesar de todas las diligencias practicadas por la familia desde aquella época y hasta el día de hoy Ricardo nunca más apareció y continúa desaparecido hasta nuestros días, después de 40 años de su secuestro", indicó el fiscal.

El hermano de Ricardo, Eduardo, escribió un libro con esta historia, titulado "¡No saben lo que me piden!". Esa frase, cuenta el autor, es la que pronunció Ricardo cuando su familia le pidió que dejara la militancia política en aquellos tiempos. Hoy, en el cierre del alegato, el fiscal Osorio cerró su intervención con un extracto de esa obra: "Que el testimonio del pasado sea la huella digital de nuestros tiempos. Que la palabra sea para que todos los jóvenes vuelvan a estar presentes".