23 de junio de 2024
23 de junio de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Actuó en el Servicio de Informaciones de la Policía de Santa Fe
Rosario: procesaron al ex capellán Zitelli por dos casos de privación ilegal de la libertad en 1977
El juez Marcelo Bailaque, quien mantuvo la libertad del sacerdote, lo procesó por los casos que tuvieron como víctima a una pareja. Citó los testimonios de sobrevivientes que describieron al imputado justificando las torturas de las víctimas en los calabozos.

El juez federal de Rosario Marcelo Bailaque dictó ayer el procesamiento del ex capellán del Servicio de Informaciones de la Policía de Santa Fe Eugenio Segundo Zitelli, por considerarlo partícipe necesario de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas cometidos en 1977 contra un hombre y una mujer, que eran pareja.

En la medida, el juez dispuso el embargo de los bienes del sacerdote imputado en 100 mil pesos y mantuvo su libertad, pese a los pedidos de detención interpuestos por el fiscal general Adolfo Villatte y el fiscal ad hoc Gonzalo Stara. De hecho, a instancias de la Fiscalía, la Cámara Federal de Casación Penal ratificó recientemente el fallo de la Cámara Federal de Rosario por el que se dispuso la revocación de la excarcelación de la que viene gozando Zitelli en esta y en otra causa que tramita ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de esa ciudad.

El juez señaló ayer en su resolución que "se impone mantener su libertad" en "función de la escala penal con la cual se encuentran conminados los hechos que le fueron atribuidos" y "el grado de participación que se le ha otorgado respecto de tales conductas". "Tampoco existen elementos de convicción que permitan presumir que el nombrado intentará eludir el accionar de la justicia o entorpecer el trámite de la investigación", agregó el magistrado.

El procesamiento de Zitelli se da en el marco de la denominada causa "Feced IV". Se trata de un cuarto tramo del expediente conocido por el nombre del ex jefe policial santafesino, Agustín Feced, relativo a los crímenes de la fuerza de seguridad provincial. Bailaque dictó esta decisión luego de que la Cámara Federal de Rosario revocara el procesamiento dispuesto por los mismos hechos, por haber carecido de fundamentación.

"No podía entender cómo un sacerdote podía permitir tanto horror y decirme piense en usted misma", declaró una sobreviviente.

En el expediente "Feced III", en tanto, el sacerdote se encuentra a un paso del juicio oral por otros casos, pues allí se espera que el TOCF 2 fije audiencia de debate.

Los hechos por los que fue procesado ayer Zitelli ocurrieron en la sede del Servicio de Informaciones y en la Alcaidía de la Jefatura de Policía de Rosario. La mujer por cuyo caso fue procesado estaba embarazada al momento de su secuestro. Relató en la causa que en la madrugada del 18 de enero de 1977 un grupo de hombres armados irrumpió en su domicilio mientras dormía y se la llevaron junto a su pareja, tomándolos por los pelos.

El destino, dijo, fue el Servicio de Informaciones, donde fueron torturados física y psíquicamente. La antesala de la tortura era un espacio al que los represores denominaban "boulevar perdiste". Allí los prisioneros debían esperar su turno.

"De mi paso por la Alcaidía, lo que recuerdo es también la visita del cura Zitelli. Yo hacía muy poquito que había llegado del Servicio de Informaciones y él me vino a ver. Yo le dije: 'padre, padre, por favor, allá en la otra punta, en el Servicio de Informaciones están torturando y matando gente, padre, haga algo', y él me dijo: 'piense en su alma, trate de salvar su alma'. Esas fueron sus palabras", declaró la víctima.

La antesala de la tortura era un espacio al que los represores denominaban "boulevar perdiste". Allí los prisioneros debían esperar su turno.

"Siempre lo he recordado -agregó- porque yo vengo de una familia extremadamente religiosa, muy católica y por lo tanto el cura siempre fue en mi imagen una persona de respeto, una persona honorable y eso me quedó grabado porque no podía entender cómo un sacerdote podía permitir tanto horror y decirme piense en usted misma. Esa no es una conducta religiosa apropiada".

Otra sobreviviente, citada por Bailaque en su resolución, declaró que en una oportunidad un grupo de detenidas de la Alcaidía reclamó asistencia espiritual y que el Comando del II Cuerpo del Ejército envió a Zitelli: "Le habían contado [al sacerdote] lo que habían sufrido en el lugar de detención y este hombre no supo contenerlas y él participaba con el mismo criterio de allí: que la tortura podía justificarse para obtener información, pero que la violación no, porque eso era contra la moral. Y el cura agregaba que ya había tenido este tipo de problemas y que le había pedido a Feced que cesaran las violaciones y que se sorprendía porque estas seguían", dijo la testigo.