06 de febrero de 2023
06 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Alegato del fiscal Marcelo García Berro
San Martín: la fiscalía consideró probado que entre 1976 y 1977 se realizaron “vuelos de la muerte” desde Campo de Mayo
A partir de la declaración de exsoldados conscriptos, el representante del Ministerio Público Fiscal confirmó que desde ese lugar partieron los aviones y helicópteros con los que el Batallón de Aviación 601 arrojó prisioneros al mar y al Río de la Plata. La fiscalía continuará este lunes con su exposición.

En el marco de la segunda jornada de su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de San Martín, el fiscal general Marcelo García Berro consideró acreditado -gracias al aporte brindado en el juicio por los testimonios de exsoldados conscriptos- que entre 1976 y 1977 partieron desde la guarnición de Campos de Mayo "vuelos de la muerte" en los que fueron arrojados prisioneros y prisioneras al mar y al Río de la Plata. El fiscal expuso el lunes pasado y continuará con su intervención el mismo día de la próxima semana. En el debate se juzga la participación del ex jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo, Santiago Omar Riveros, y de cuatro de sus subordinados en el Batallón de Aviación 601, responsable de estos vuelos.

Junto con Riveros, en el proceso están siendo juzgados el ex comandante de batallón Luis del Valle Arce; su segundo, Delsis Ángel Malacalza, y el ex oficial de operaciones de esa dependencia, Eduardo María Lance. El entonces oficial de personal, Horacio Alberto Conditi, quedó fuera del juicio en la primera jornada de alegatos por incapacidad sobreviviniente. Todos ellos llegaron a juicio acusados por las desapariciones de  cuatro víctimas que, entre 1976 y 1977, fueron secuestradas, trasladadas al centro clandestino de detención "El Campito” ubicado en Campo de Mayo, sometidas a la aplicación de tormentos, y finalmente subidas a aeronaves y arrojadas al mar o al Río de la Plata. 

García Berro analizó en su exposición las capacidades de transporte, autonomía de vuelo, posibilidades de lanzamiento de carga y las opciones de nocturnidad de cada avión, así como las tareas que cumplieron los pilotos, dependientes de la plana mayor del Batallón de Aviación. Si bien de los informes aportados por el Ministerio de Defensa surge que eran varias las aeronaves a disposición de aquella unidad militar durante el período comprendido entre 1976 y 1977, muy pocas reunían las características para transportar a una determinada cantidad de pasajeros, volar con instrumental nocturno, tener autonomía suficiente de vuelo y despegar sin puertas, o poder abrirlas en vuelo. 

García Berro analizó en su exposición las capacidades de transporte, autonomía de vuelo, posibilidades de lanzamiento de carga y las opciones de nocturnidad de cada avión, así como las tareas que cumplieron los pilotos.

Así, se procedió a identificar a los aviones de transporte Twin Otter DHC-6, y los Aeritalia G 222 FIAT, junto con unos helicópteros Bell UH-1H. De acuerdo a la información recabada por el Ministerio Público Fiscal, el Twin Otter es un tipo de aeronave de carga de pasajeros y también utilizado para evacuación médica y en operaciones de paracaidismo, a la que además se le retiraban los asientos para aumentar su capacidad de traslado. Al ser un avión no presurizado, puede despegar con la puerta replegada o sin ella, lo que le permite la capacidad de lanzar “carga” en vuelo, por lo que el MPF lo ubicó como uno de los modelos de los "aviones de la muerte" utilizados en 1976.

García Berro también detalló que, si bien un testigo destacó que Campo de Mayo no tiene radioayuda, quedó demostrado que en el Batallón de Aviación estuvo activa la pista para despegar tanto de día como de noche, ya que la torre de control funcionaba y contaba con un sistema de balizamiento eléctrico. De acuerdo a los informes incluidos en la causa, se supo que los aviones Twin Otter comprados por el Ejército fueron cuatro, y que tanto por la fecha de compra como por el destino de las demás aeronaves, se individualizó que la utilizada en Campo de Mayo para los "vuelos de la muerte" tenía el código AE 258. Por este motivo, el fiscal solicitó que se investigue la responsabilidad de los pilotos directamente implicados en los vuelos realizados por este avión. 

El mismo informe, proveniente del relevamiento de archivos del Ministerio de Defensa, dice que algunos de los oficiales que piloteaban este avión llevaban ellos mismos prisioneros y prisioneras a la nave durante el año 1976. La fiscalía puntualizó que allí figuran identificados el acusado Delsis Malacalza, junto con el capitán Carlos Alberto del Campo, el teniente Carlos Manuel Rodríguez y el teniente Julio Toranzo Montero. Estos militares fueron incluso identificados por los exsoldados conscriptos en sus declaraciones prestadas en el debate.

Respecto a la utilización del avión "en los vuelos de la muerte", otro testigo declaró que al Twin Otter se lo denominaba “El Verdugo” porque trasladaba prisioneros para ser arrojados al mar. El mismo testigo declaró que el avión llevaba una puerta de lona, y que cuando preguntó a qué se debía le dijeron que era para tirar paracaidistas, pero aseguró haber visto que la carga era de personas moribundas. 

Un testigo declaró que al Twin Otter se lo denominaba “El Verdugo”. Contó que cuando en una oportunidad preguntó a qué se debía la puerta de lona de la aeronave, le dijeron que era para arrojar paracaidistas, pero aseguró haber visto que la carga era de personas moribundas.

García Berro evocó en su exposición el testimonio de otro exconscripto que aseguró que por comentarios de compañeros supo que cada vez que volvía algún vuelo del avión Twin Otter, los bomberos tenían que manguerear su interior debido a que había sangre. También hizo alusión a la declaración de otro soldado que, estando de guardia, aseguró haber visto una camioneta que se dirigía hacia la pista de despegue en cuyo interior había gente esposada y encadenada. 

El alegato de García Berro también hizo hincapié en los helicópteros Bell que se hallaban a disposición del Batallón, gracias a sus capacidades de lanzamiento de carga en vuelo, falta de presurización, capacidad de navegación nocturna y espacio para once tripulantes. Al respecto, otro de los testigos detalló que las aeronaves realizaban tareas irregulares, que se las preparaba por la madrugada y que en varias ocasiones le tocó limpiar manchas de sangre fresca en el interior de su habitáculo. 

Por último, se refirió a los aviones FIAT G-222 comprados por el Ejército Argentino durante 1977. En una nota de marzo de ese año firmada por el jefe de la plana mayor del Comando de Aviación del Ejército se dejó asentado que una de las unidades “arribará al aeródromo de Campo de Mayo" y que "debe ser considerado material bélico secreto" y "para uso exclusivo del Ejército”. De las mismas constancias, surge que Malacalza fue uno de los pilotos que fue a buscar los aviones a Italia. Para el Ministerio Público Fiscal, en esos viajes el acusado adquirió las capacidades para volar y/o conocer todo lo que este tipo de aeronaves podía hacer, conocimientos luego empleados en los vuelos clandestinos.