19 de julio de 2024
19 de julio de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Procedimiento judicial en la cárcel de Ezeiza
Secuestraron la historia clínica de Etchecolatz e información relacionada con su salud
A pedido de la Unidad Fiscal de La Plata, que participó del operativo, el juez Kreplak ordenó al Servicio Penitenciario Federal la entrega de la información que permitirá investigar si los médicos del hospital penitenciario fraguaron datos para beneficiar al represor en su pedido de prisión domiciliaria.

Los cuatro tomos de la historia clínica del represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, dos tomos del libro de enfermería, el libro de guardia médica, el libro de novedades, un "registro de control de huelga de hambre" que figura en un legajo judicial del recluso y datos registrados por médicos nutricionistas fueron secuestrados hoy del hospital intramuros del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, en el marco de la causa que investiga si los médicos de la cárcel fraguaron datos para beneficiar al ex comisario en su pedido de prisión domiciliaria.

El operativo se extendió durante ocho horas, entre las 12:00 y las 20:0. Fue ordenado por el juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, quien hizo de esa manera lugar al pedido que le efectuaron los fiscales Marcelo Molina, Hernán Schapiro y Juan Nogueira -integrantes de la Unidad Fiscal que interviene en esa jurisdicción en juicios por crímenes de lesa humanidad- en el marco de la denuncia que dio origen a las actuaciones.

La Prefectura Naval Argentina estuvo a cargo del procedimiento, que fue encabezado por Nogueira. El fiscal ad hoc fue asistido por el prosecretario de la Unidad Fiscal platense, Juan Montiel, y por la psiquiatra de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), Laura Sobredo.

El secuestro de esa información fue obtenida en el marco de una "orden de presentación y allanamiento en subsidio", que fue librada por Kreplak y ejecutada por exhorto por su par de Lomas de Zamora, Alberto Santamarina, con jurisdicción sobre la cárcel. En rigor, ante la colaboración del Servicio Penitenciario Federal (SPF) frente a la orden de presentación, no fue necesario proceder al allanamiento. No obstante, el juez debió intervenir telefónicamente frente a la negativa de los funcionarios de la auditoría del penal a entregar el legajo judicial -sostenían que no formaba parte de la orden- donde había un "registro de control de huelga de hambre" y la insistencia de Nogueira en secuestrar esa documentación, que finalmente fue obtenida para la investigación.

El fiscal señaló que toda la información fue remitida al Juzgado Federal platense a cargo de Kreplak, que luego correrá traslado a la Unidad Fiscal. "Estaremos a la espera del material para hacer una evaluación profunda de todos estos elementos y ver todas las posibles relaciones que puede tener con la denuncia oportunamente efectuada", indicó Nogueira.

"Nos quedamos muy conformes. Pudimos obtener toda la documentación que vinimos a buscar con lo cual fue importante la presencia de la Fiscalía. Pudimos preguntar y hacer las observaciones debidas porque la verdad era muy necesario estar y ver todos los libros. No sólo es la historia clínica sino también una serie de documentos que se relacionan directamente con la denuncia", completó.

Cuestión de peso

En la denuncia que dio origen a la causa, los fiscales pidieron que se investigara si los médicos penitenciarios fraguaron datos para beneficiar al represor. "Podríamos encontrarnos ante una posible estafa a la administración de justicia a través de la falsedad ideológica de los informes remitidos a la causa por los funcionarios actuantes", señalaron.

La sospecha está en el peso que fue consignado cuando Etchecolatz inició una huelga de hambre el 26 de julio pasado. Un día antes, según los médicos penitenciarios, pesaba 73 kilos. Y 18 días después de iniciada la protesta había bajado ocho kilos y pesaba 65. En ese marco, sugirieron la prisión domiciliaria.

Pero tres meses antes, el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema había constatado que Etchecolatz pesaba 67 kilos. Para la Fiscalía, no es creíble que el represor aumentara 6 kilos en tres meses. En ese contexto, ante otro pedido de domiciliaria de Etchecolatz, el juez Kreplak ordenó un nuevo peritaje a cargo del Cuerpo Médico Forense y de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) de la Procuración General, cuyos profesionales coincidieron en la aptitud de Etchecolatz para continuar detenido en el hospital intramuros de Ezeiza. Los peritos de la Corte y del MPF también le recomendaron al juez que Etchecolatz fuera controlado en un centro asistencial externo. El 12 de agosto, el represor fue examinado en la guardia de la Clínica Monte Grande, donde se rechazó la necesidad de internarlo, y volvió a la cárcel.