09 de agosto de 2020
09 de agosto de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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30 de julio - Día Mundial contra la Trata
Línea 145: cómo funciona la herramienta que sumó casi 1800 denuncias el último año
Se trata de la línea gratuita de denuncia para casos de trata de personas, que coadministra PROTEX con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Un informe anual arrojó que en 2019 casi la mitad de los llamados fueron por situaciones de explotación sexual, cuyas víctimas fueron mayormente mujeres, y que el sector rural concentró casi un tercio de las denuncias por explotación laboral.

El mayor caudal de denuncias por casos de trata de personas y delitos conexos ingresa al sistema de justicia a través de la línea 145, que es nacional, gratuita y tiene la posibilidad de ser anónima. Durante el 2019 se recibieron casi 1800 denuncias, un número que se mantiene estable con relación al año anterior, y de su primer análisis surge que tuvieron preeminencia los hechos denunciados vinculados a la explotación sexual y delitos conexos -cerca del 48% - en relación a la explotación laboral, que alcanzó el 14%.

Más de la mitad de las denuncias fueron anónimas, y muchas con datos se vinculan a hechos de desaparición de personas. Si bien la denuncia anónima es una herramienta importante para la persecución penal, dado el alto porcentaje que representan, desde la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) advirtieron que “es importante que quién denuncia anónimamente en rol de víctima sea informada en esa primera oportunidad de la totalidad de derechos que le asisten, entre ellos por ejemplo, la posibilidad cierta de obtener una reparación económica por el daño ocasionado, independientemente de la solvencia económica de su explotador. Mayor y mejor información acerca de sus derechos puede resultar un incentivo para garantizar un acceso más pleno a justicia, con una víctima identificada y con mayores niveles de participación y control sobre su caso”.

La compilación anual que PROTEX realiza con los números obtenidos permite, por un lado, fortalecer la política criminal del Ministerio Público Fiscal de la Nación y mejorar la respuesta institucional con el conocimiento de la mecánica del delito y los casos que ingresan; y por otro, dar cuenta de la tarea interinstitucional que se articula desde la procuraduría especializada junto al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, las dependencias judiciales que desarrollan las investigaciones, las organizaciones no gubernamentales que se ocupan de la temática y la ciudadanía, fundamentalmente, que sigue confiando en este canal de denuncia.

Cómo funciona la línea

Las denuncias recibidas en la Línea 145 son abordadas por los/las operadores del Programa de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el delito de Trata de Personas, que administra la central de recepción de llamadas provenientes de todo el país. La información recibida se vuelca en un formulario de denuncia y en formato digital –vía correo electrónico- se da intervención a la PROTEX, con excepción de aquellas que se remiten directamente a las fuerzas de seguridad, de acuerdo a criterios consensuados de “emergencia” y “urgencia”. Desde el inicio de la administración por parte de Procuraduría  -en el 2015- se recibieron en la línea 8834 denuncias.

Una vez que la denuncia ingresa a la casilla oficial de la PROTEX con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de remitente, el primer paso es verificar si los hechos denunciados ya habían sido o están siendo investigados, y si entró alguna otra presentación, para evitar duplicar casos.

Los datos esenciales que posee cada uno de los formularios se vuelcan en una plataforma informática elaborada especialmente que funciona a modo de sistema de registro. A partir de allí, se realiza un análisis pormenorizado de los hechos, se individualizan aquellos datos que puedan resultar relevantes y se realiza una sucinta pero intensa investigación. Esto resulta posible a través de la utilización de diversas bases de datos a las que la Procuraduría tiene acceso, y del entrecruzamiento de la información que ellas arrojan. Como resultado es posible identificar correctamente los lugares y las personas involucradas, además de verificar ciertos aspectos indicados por los denunciantes, otorgándole así mayor verosimilitud a la situación por ellos descripta.

Con el cuadro de situación delineado, el formulario de denuncia puede atravesar una serie de situaciones: si existe una investigación previa, se acumulan las actuaciones; puede suceder que se analicen los hechos y no haya elementos para configurar una hipótesis delictiva, por lo que se procede al archivo de las actuaciones; o bien, se puede derivar el caso a algún organismo administrativo con competencia en la cuestión, si no existen elementos que configuren el delito.

La cuarta opción es el inicio de una nueva investigación preliminar en la Procuraduría de aquellos casos donde haya elementos de la posible existencia una organización criminal que funcione a nivel trasnacional y cuya estructura resulte sumamente compleja. Y por último están aquellos casos en los que se obtiene cierto grado de verosimilitud de la denuncia y los datos fueron en su gran mayoría corroborados a través de las bases consultadas, por lo que se deriva a la fiscalía con competencia territorial. Antes de ello, sobre estos últimos casos se analiza el encuadre típico, para determinar si existe una hipótesis de trata que amerite la intervención de la justicia federal, o si se trata de la comisión de alguno de los delitos conexos y, en tal caso, enviar la denuncia a la justicia provincial competente.

El procedimiento se desarrolla de manera inmediata, dentro de las primeras 48 horas la mayoría de las veces. Las denuncias que revisten cierta urgencia son judicializadas el mismo día que se reciben; y en aquellas entendidas “de extrema urgencia” se da la inmediata intervención de una fuerza de seguridad para que realice la correspondiente consulta con el juzgado o la fiscalía en turno.

Los números del último año

Durante el año 2019 se recibieron 1796 denuncias, de las cuales 1105 fueron remitidas para intervención de PROTEX. De ellas, 936 fueron enviadas a las autoridades judiciales competentes de manera inmediata.  De las denuncias recibidas, 862 se relacionan con la trata con fines de explotación sexual, mientras que la cantidad de denuncias relacionadas con casos de explotación laboral es mucho más baja: 256. En porcentajes, casi 48% de las denuncias fue por trata sexual y delitos conexos y sólo el 14,2% por trata laboral.

En 2019 se recibieron 1796 denuncias, de las cuales 1105 fueron remitidas para intervención de PROTEX.

Esta diferencia en los números fue analizada desde la PROTEX: en los casos de las denuncias realizadas por las propias víctimas, se necesita, primero, del reconocimiento por parte de esa persona de que su situación es compatible con formas modernas o análogas de esclavitud, como el trabajo forzado o la servidumbre; segundo, es necesario que esta herramienta de denuncia anónima y gratuita se conozca; y tercero, la posibilidad cierta y real de disponer de un teléfono y algún espacio de privacidad/ seguridad para realizar el llamado. “Es posible que exista un acceso diferencial a la posibilidad de disponer de una línea telefónica por parte de víctimas de trata sexual, por sobre las de trata laboral, si se tiene en cuenta que la dinámica de ésta última modalidad se aprovecha de lugares de explotación cerrados, sin acceso al público, o lugares descampados y muy alejados de los centros urbanos, y, casi exclusivamente, de víctimas migrantes con estructural situación de pobreza y escaso acceso y conocimiento acerca de sus derechos (talleres ilegales, trabajo agrario de extrema precariedad laboral, entre los principales mercados sensibles a estas prácticas)”, precisaron desde la Procuraduría.

Al detallar sobre los ámbitos de explotación laborales, el informe da cuenta de que la mayor cantidad de las denuncias se vincula a espacios rurales (32%), siguiéndole aquellos casos relacionados con la existencia de talleres textiles (25,3%), y en tercer lugar establecimientos comerciales (16%). Las otras modalidades denunciadas se relacionan con el trabajo en casas particulares (12,5%), a la actividad de construcción (5,9 %), mendicidad (5,4%) y finalmente aquellas vinculadas con el rubro de la industria (2,7%).

El informe da cuenta de que la mayor cantidad de denuncias por explotación laboral se vinculó a espacios rurales

Personas desaparecidas

A pesar de no ser el ámbito específico, la línea 145 sigue siendo un mecanismo para canalizar denuncias por desaparición de personas: algunas veces alegando falta de respuesta por parte de autoridades policiales y en otras, como refuerzo a presentaciones judiciales previas. Solo en algunos casos las personas manifiestan que su llamado es la primera y única denuncia por desaparición. Durante el año 2019, se recibieron 219 denuncias por búsqueda de personas.

De ese caudal de denuncias, 144 no tenían indicadores de la posible comisión del delito de trata de personas, mientras que 75 tenían algún indicador de que la persona cuyo paradero se desconocía podría haber sido víctima del delito de trata o bien de algún otro hecho delictivo.

Las mujeres y mujeres trans, víctimas de la trata y un sistema desigual

El caudal de llamados recibido muestra, como en años anteriores, que los hechos que se denuncian afectan principalmente a mujeres y a la explotación de su sexualidad. “Desde esa perspectiva, las receptoras de esos llamados deben continuar siendo mujeres, con especial instrucción en esta temática y tratamiento sensible para este tipo casos. Lo que se revela, por ejemplo, no cuestionando el relato por la aparición de posibles fisuras cronológicas o desmemoria en relación a ciertos aspectos que lo integran, o considerando la posible existencia de patologías sobrevinientes a padecimientos extremos, como son entre otras secuelas el stress post traumático o la disociación”, apunta el informe entre sus conclusiones.

En este sentido, desde PROTEX recordaron los compromisos internacionales adoptados por el Estado Argentino, que marcan que se debe prevenir la trata de personas, prestando específica atención a las mujeres, y proteger los derechos humanos de este colectivo. “La mirada particular que requiere este delito se corresponde con la desigualdad histórica-estructural que genera un sistema que perpetúa valores patriarcales. Dicha disparidad es funcional a la explotación y opresión de las mujeres frente a los varones”, sostuvieron.

En esta línea, desde la Procuraduría que conducen Alejandra Mángano y Marcelo Colombo indicaron que “la trata de personas, en especial con fines de explotación sexual, es un delito con un sesgo de género que señala la existencia de circunstancias especiales de vulnerabilidad para las mujeres y niñas que las llevan a ser víctimas”.

El registro de denuncias de la línea correspondiente al año 2019 arroja que, de las 608 víctimas totales referidas en ellas, 462 son mujeres, 84 varones, sobre 80 no surge el género y dos personas son transgénero. Que la modalidad de trata más denunciada fue la sexual, sumado a que el mayor número de víctimas hayan sido mujeres y el mayor número de victimarios varones, da cuenta del contexto específico de vulneración que afecta a este grupo.

Para PROTEX, el bajo número de víctimas transgénero es producto de la "invisibilización de las violaciones a sus derechos" y las circunstancias en que se producen los delitos.

La invisibilización en la vulneración de derechos

El informe repara también en la situación de las disidencias, sobre todo las mujeres trans, en cuanto a vulneración de derechos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe “Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América” recalca la violencia que enfrenta este colectivo, especialmente mujeres trans, al indicar que “la mayoría de las mujeres trans se encuentran inmersas en un ciclo de violencia, discriminación y criminalización que generalmente comienza desde muy temprana edad, por la exclusión y violencia sufrida en sus hogares, comunidades y centros educativos". Muchas veces “la carencia de niveles educativos adecuados repercuten en las oportunidades que tendrán en el futuro, lo cual los relega a círculos de exclusión y pobreza que los hace aún más vulnerables a la violencia y a la explotación.”

Desde PROTEX analizaron que esto repercute no solo en que frente a la imposibilidad de contar con alternativas de estudio, trabajo y planes de vida elegidos, sean víctimas del sistema prostibulario y, con ello, de diversos delitos contra la libertad e integridad sexual; también lo hace en los obstáculos que enfrentan en el acceso a la justicia. “El bajo número de víctimas transgénero en las denuncias recibidas no se debe, creemos, a la inexistencia de casos en los que integrantes de este colectivo se vea vulnerado sino en una invisibilización de las violaciones a sus derechos y las circunstancias en que son víctimas. Esto es, también, otro de los desafíos que se deben afrontar, desde PROTEX, para un mejor servicio de justicia”, señala el relevamiento.