03 de febrero de 2023
03 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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John Camafreitas murió de un balazo en la cabeza
Continúa el juicio contra un policía acusado de matar a un joven
Este martes, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº23 dio por finalizado el debate, luego de escuchar a cuatro peritos y un integrante del Cuerpo Médico Forense. La audiencia pasada se le recibió testimonio, luego de un pedido del fiscal Ariel Yapur, a un testigo del hecho.

Finalizada la tercera audiencia en el juicio por el homicidio de John Camafreitas, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº23 estableció que el próximo jueves, el fiscal Ariel Yapur, la querella a cargo de María del Carmen Verdú (quien representa a la madre del joven) y la defensa realizarán sus alegatos. El único imputado por la muerte del joven de 18 años es el ayudante de la Policía Federal Martín Naredo, imputado por "homicidio agravado por haber sido cometido en ejercicio de su función como personal policial".

Los jueces Héctor Magariños, Pablo Jantus y Javier Anzoategui escucharon, en primer lugar, el testimonio del médico forense de la justicia nacional Héctor Konopka, encargado de suscribir la autopsia de la víctima. Luego, fue el turno de los cuatro peritos, quienes contestaron las consultas de los magistrados sobre dos informes que constan en la causa, en el que se detalla el estado del arma reglamentaria y la posición en la que fue efectuado el disparo.

El jefe de la División Balística de la PFA, Hugo Iseas; la médica de la Dirección de Policía Científica de Gendarmería, Patricia Paniagua; la integrante de la División Balística de Gendarmeria, María Silvina Lastretti, y la perito de parte Antonella Balbi Romero analizaron primero el informe que evaluaba a la pistola de Naredo. Ratificaron que, debido al óxido, tenía un funcionamiento "anormal" que requería un uso de fuerza mayor. También, abordaron la probabilidad de que, con un golpe, pueda quedar "montado el martillo", es decir, que el arma quede lista para el disparo.

"Es posible, pero tiene que ser un golpe muy fuerte o que la pistola caiga de cierta manera", argumentaron los peritos. Ante las preguntas del presidente del Tribunal, aclararon que "un golpe contra el cuerpo de una persona no podría activar el martillo". También, descartaron que un "simple forcejeo" pudiera accionar la pistola o permitir un disparo.

Luego del cuarto intermedio, los especialistas ratificaron otro de los informes de la causa: el de posición de Naredo y Camafreitas al momento del disparo. "La más probable de las hipótesis es la de la víctima agazapada o semi agachada y el victimario totalmente erguido", sostuvieron. Por último, explicaron que la no presencia de ciertos químicos al realizarle el dermotest al policía no significa que no haya disparado.

Testigo presencial

Un testimonio faltaba incorporar al debate en la causa: el del menor de edad que estaba con Camafreitas al momento de la corrida y la posterior detención. Con la presencia de la madre del joven en la sala de audiencias y con el equipo del Centro Ulloa (que se encarga de la Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos), comenzó el relato de lo sucedido aquella madrugada.

El testigo de 17 años recordó la persecución y cómo, cuando uno de los oficiales lo capturó, lo dejó acostado en el piso. Explicó que escuchó el disparo y que, inmediatamente después, vio a Naredo con el arma en la mano. También, aclaró que nunca le dijeron por qué lo detuvieron y que recién pudo salir de la comisaría por la mañana. Además, declararon dos miembros de Gendarmería Nacional que esa noche realizaron la pericia en la escena del disparo. Por último, fue el turno de los dos testigos de esa pericia.

La causa

El hecho sucedió el 21 de enero de 2012 a la madrugada, cuando un patrullero (en el que viajaban Naredo y el agente Juan Moreyra, ambos de la comisaría 8ª) se dirigió hacia Plaza Boedo, alertados por unos supuestos disturbios. John Camafreitas estaba junto a un amigo, menor de edad, en Sánchez de Loria e Independencia. Al verlos, los agentes bajaron del auto e intentaron detenerlos, por lo que los jóvenes corrieron hacia la Avenida.

Naredo corrió a Camafreitas, mientras que Moreyra detuvo rápidamente al otro joven. Según el requerimiento de instrucción firmado por la fiscal Betina Vota, el imputado habría llevado el arma en su mano cuando redujo a la víctima, "la habría preparado para el disparo y se la colocó sobre la cabeza". En su indagatoria durante la instrucción, Naredo dijo que "en algún momento" sacó el arma mientras intentaba reducir a Camafreitas pero que se le cayó al suelo. "Hubo un forcejeo por agarrar la pistola, después siento un chasquido y ahí se quedó todo", expresó el imputado.

La representante del Ministerio Público concluyó que Naredo, cuando alcanzó a la víctima, tenía el arma en su mano y que la apoyó (o por lo menos la acercó bastante) a la cabeza de Camafreitas y que desde ahí le disparó. El joven se desplomó en la calle y llegó al Hospital Ramos Mejía en estado de coma. Falleció cuatro días después, el 25 de enero de 2012.