27 de mayo de 2022
27 de mayo de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El hecho ocurrió en noviembre de 2015, en el barrio de La Boca
La Fiscalía pidió que se inicie este año el juicio contra el policía que le disparó a Lucas Cabello
Ricardo Ayala está acusado de "homicidio agravado por el abuso de la función de miembro integrante de una fuerza policial, en grado de tentativa". La fiscal Mónica Cuñarro requirió también prueba suplementaria y una serie de medidas.

Mónica Cuñarro, a cargo de la Fiscalía General ante los Tribunales Orales Criminales Correccionales Nº1, ofreció prueba en la causa que se le sigue a Ricardo Gabriel Ayala, acusado de disparar contra Lucas Cabello, en noviembre del 2015. En ese momento, el acusado era efectivo de la Policía Metropolitana, fuerza en la que sigue revistando. En el caso, interviene la Procuraduría de Violencia Institucional y la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas.

Según el requerimiento de elevación a juicio realizado por los fiscales Susana Calleja, a cargo de la Fiscalía de Distrito del barrio de La Boca, y Miguel Palazzani, por entonces a cargo de la Procuvin, Ayala intentó matar a Cabello el 9 de noviembre de 2015, cerca de las 15:45, en la puerta de su casa ubicada en Martín Rodríguez al 500.  En esa ocasión, “abusando de la función que cumplía en el servicio de custodia de una familia", el imputado le disparó en tres ocasiones con su arma reglamentaria.

La fiscal que llevará adelante el debate le solicitó al Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 que fije fecha de juicio para este año. Además, pidió seis medidas de instrucción suplementaria, entre las que se destaca una prueba pericial de tipo criminalística, médico legista, planimétrica y química a la Gendarmería Nacional. Cabe destacar que durante la instrucción la fuerza que intervino fue la Policía Metropolitana.

Además, se requirió la declaración testimonial de más de 11 personas, con la reserva de citar a otras y se pidió la incorporación por lectura de más de 33 informes, actas, historias clínicas, así como también otras 11 medidas instrumentales. Ahora, la defensa de Ayala debe contestar y luego será el Tribunal el que definirá si hace lugar a lo solicitado por la Fiscalía. Por su parte, Lucas Cabello tiene representación particular en el proceso judicial.

La acusación

Ayala fue acusado por el delito de "homicidio agravado por el abuso de la función de miembro integrante de una fuerza policial, en grado de tentativa”. En la presentación ante el juez de instrucción Osvaldo Rappa, los fiscales hicieron hincapié que las heridas recibidas "pusieron en riesgo su vida y le han provocado severísimas lesiones”. Destacaron el daño en el testículo derecho (que terminó en una extirpación quirúrgica) y la fractura con estallido de las vértebras cervicales. Esto último le generó secuelas neurológicas posiblemente irreversibles.

A pesar de las lesiones, Lucas pudo dar su testimonio en la causa el 15 de marzo de 2016. En el requerimiento de elevación a juicio, los fiscales citaron la declaración: "salió de su casa a comprar comida y vio que en la puerta lindera estaba el policía, que lo miró desafiante de arriba a abajo”, comenzaron.

"Fue hasta la panadería de la esquina, compró un par de sándwiches y, al regresar, el mismo policía volvió a mirarlo, por lo que él le preguntó por qué lo hacía. Ante su respuesta de que se metiera adentro, se inició un breve intercambio de palabras y él se dio media vuelta para entrar a su casa”, señalaron los fiscales. “Al ingresar al pasillo -continuaron-, Lucas escuchó un paso fuerte y al darse vuelta nuevamente, vio que el policía le apuntaba a la cabeza con su arma reglamentaria, por lo que atinó a correrse un poquito para atrás y ahí sintió el primer disparo, que le rozó la pera y le entró por el cuello”.

Recordó Lucas que en ese momento empezaron a zumbarle los oídos, cayó al piso y recibió los otros dos disparos. En ese momento, ya no podía moverse y escuchaba los gritos de su esposa Camila, quien se había acercado al advertir la primera detonación, que le decía que no se muriera mientras lo sostenía del cuello.

Su relato se complementa con el de los vecinos que vieron lo ocurrido y se acercaron a ayudar. Ninguno vio que Cabello tuviera consigo o le apuntara con un arma de fuego, como dijo el agente de la Metropolitana en su descargo. La pareja del joven aseguró que después del primer impacto, Lucas cayó herido y agregó que, aunque su hija de dos años salió y empezó a llorar y gritar, el policía volvió a disparar. Primero lo hizo en dirección a la ingle y después en la pierna, lo que produjo una incapacidad gravísima.