18 de junio de 2021
18 de junio de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Como lo habían pedido la Fiscalía Federal n°1 de Morón, PROCUNAR y PROCELAC
Envían a juicio a nueve personas acusadas por millonarias maniobras de lavado de activos provenientes del tráfico internacional de estupefacientes
Lo dispuso el Juzgado Federal Nº 3 de Morón. Es la investigación que alcanza a Mateo Corvo, María Isabel Santos Caballero y Juan Sebastián Marroquín -viuda e hijo de Pablo Escobar Gaviria-, y al ex jugador de fútbol Mauricio Serna, entre otros, quienes habrían realizado un aporte "esencial" para inyectar en el país fondos del narcotraficante José Bayron Piedrahita Ceballos, vinculado al líder del Cartel de Medellín.

El Juzgado Federal Nº3 de Morón, a cargo de Néstor Barral, dispuso la elevación a juicio de nueve personas acusadas de llevar adelante maniobras vinculadas al lavado de activos provenientes del narcotráfico internacional. Así lo habían solicitado en agosto del año pasado los fiscales federales Sebastián Basso, a cargo de la Fiscalía Federal N°1 de esa ciudad, y Diego Iglesias, titular de la Procuraduría de Narcocriminaldad (PROCUNAR), con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC).

El juez rechazó los planteos de oposición de elevación a juicio y de sobreseimiento realizados por parte de las defensas, y en consecuencia envió las actuaciones para que continúen en la etapa de debate oral.

La acusación

El Ministerio Público Fiscal les imputa a José Bayron Piedrahita Ceballos, Mateo Corvo Dolcet, María de los Ángeles Verta, María Gabriela Sánchez y Pedro Antonio Ruíz, el haber integrado una asociación criminal de corte internacional que operó en el territorio argentino desde al menos 2008 -fecha en la que se detectaron las primeras inyecciones de fondos- hasta el 29 de septiembre de 2017, dedicada a poner en circulación en el sistema financiero local bienes provenientes de maniobras de tráfico ilícito de estupefacientes que cometió el ciudadano colombiano Piedrahita Ceballos por fuera del país, específicamente en la República de Colombia y en los Estados Unidos de América, con el objeto de otorgarles apariencia lícita.

Sostuvieron que para ello, la empresa criminal se valió de una serie de actos tales como la conversión, la transferencia, la administración, la venta, el gravamen, la disimulación, entre otros medios idóneos llevados adelante en nombre propio, y mediante la utilización de –al menos- la firma panameña “Distry Panamá S.A.”, y las sociedades locales “Insula Urbana S.A.” (y sus predecesoras), “Pilar Bicentenario S.A.”, “MCD Inversiones y Representaciones S.A.”, “Tango Suite S.A.”, y “Club Monserrat S.A.”, a través de las que lograron ingresar al sistema financiero argentino sumas que alcanzaron los –cuanto menos- U$S 3.081.164 y $1.713.035,15.

Por otro lado, se les atribuyó a María Isabel Santos Caballero y Juan Sebastián Marroquín Santos haber efectuado un aporte de naturaleza esencial para el cumplimiento de los objetivos criminales de la estructura ilícita mencionada, al haber sido quienes durante el año 2007 introdujeron y unieron -en un primer momento- los intereses de José Bayron Piedrahita Ceballos y Mateo Corvo Dolcet, con el fin de que se materialicen las conductas de aplicación de fondos de origen ilícito corroboradas, a sabiendas de su procedencia vinculada con el tráfico de drogas. Similar acusación pesa sobre Mauricio Alberto Serna Valencia haber, al haberle entregado a Piedrahita Ceballos, a un precio irrisorio y ficticio, los derechos posesorios de un inmueble situado en el paraje denominado “El Campito” -actualmente identificado como “Club de Campo San Diego”-, y dos lotes del “Barrio Terravista S.A.”, los cuales tenía bajo su propiedad, pero pertenecían realmente al ex jefe de la Oficina de Envigado Carlos María Aguilar.

Finalmente, se le imputó al acusado Esteban Adrián Delrio el haber puesto en circulación en el sistema financiero local bienes provenientes de maniobras de tráfico ilícito de estupefacientes desplegadas por Piedrahita Ceballos, también en Colombia y los Estados Unidos.

Emprendimientos inmobiliarios, gastronómicos y de espectáculos

El caso se inició a raíz de una investigación preliminar desarrollada por la PROCUNAR, a partir de información provista por el Departamento de Justicia de Estados Unidos respecto a una pesquisa que se desarrollaba en Colombia, de la cual surgían sospechosos vínculos de José Bayron Piedrahita Ceballos con personas físicas y jurídicas en nuestro país.

Piedrahita Ceballos figura en el listado de la “Foreign Narcotics Kingpin Designation Act” del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, señalado como patrón de organizaciones narcocriminales colombianas, y por haber colaborado con la estructura criminal denominada “La Oficina de Envigado”, grupo que, a su vez, estaba vinculado con los carteles de Medellín, Sinaloa y las Autodefensas Unidas de Colombia.

El devenir de la investigación en Argentina permitió establecer que Piedrahita Ceballos y su entorno tenían contactos con el grupo económico que lideraba el abogado Mateo Corvo Colcet quien, a través de un conjunto de sociedades comerciales, canalizaría y administraría los fondos provenientes del narcotráfico en dos rubros bien diferenciados entre sí: por un lado, ambiciosos emprendimientos inmobiliarios en el partido bonaerense de Pilar ("Country Urbano", "Pilar Bicentenario" e "Ínsula Urbana"), por el otro, la actividad de servicios de bar/confitería y producción de espectáculos por medio de sociedades encabezadas por el imputado Antonio Pedro Ruíz. Este último rubro incluye la explotación del espacio gastronómico cultural "El Café de los Angelitos”.

Hace casi un año, el magistrado había dispuesto el procesamiento del principal acusado junto a un embargo de $200.000.000.

Jerarquía en carteles

A lo largo del dictamen en el que formuló el requerimiento de elevación a juicio, el MPF había recordado que Piedrahita Ceballos “fue señalado como una persona que ocupaba cargos jerárquicos dentro de todas las estructuras criminales que integró desde –cuanto menos- los años ‘90, y podríamos presumir que fue esa predilecta ubicación la que le permitió conocer a ESCOBAR GAVIRIA”. “Tengamos en cuenta -continuaron- que ese mismo posicionamiento fue el que a posteriori le permitió escalar en las altas esferas del Cartel de Cali, y laborar junto a los hermanos Rodríguez Orejuela”.