15 de octubre de 2019
15 de octubre de 2019 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Continúa el juicio por la represión policial durante el gobierno de Fernando de la Rúa
19 y 20 de diciembre: "Les voy a tener que tirar"
Uno de los policías que estaba dentro del banco HSBC indicó que fue el ex subcomisario Omar Bellante quién dio la orden de disparar contra los manifestantes. "Fue la primera vez en 22 años de profesión que tuve miedo", dijo la periodista Florencia Etcheves, quien recordó haber visto muerto a Diego Lamagna en Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo.

Esta semana, continuó en los Tribunales de Comodoro Py el juicio contra los responsables políticos y materiales de la represión ocurrida el 19 y 20 de diciembre en la Ciudad de Buenos Aires. Once testigos fueron interrogados por el Tribunal Oral Federal Nº6, la fiscalía a cargo de Mauricio Viera, la querella y las defensas. Uno de ellos ubicó al único imputado por el encubrimiento del homicidio de Gustavo Benedetto, el ex subcomisario Omar Bellante, en la planta baja del banco mientras daba la orden de disparar contra los manifestantes que estaban fuera.

Según el ex policía Marcelo Sánchez, Bellante fue quién abrió fuego primero contra los manifestantes: "Se desabrochó el saco, desde atrás sacó una pistola y les dijo 'les voy a tener que tirar' mientras les apuntaba". Antes, el testigo había explicado porque estaba ese grupo numeroso de policías dentro del banco: "Las cosas se descontrolaron en la calle y un superior nos llevó hasta ahí". Confirmo, además, que ese grupo no tenía ningún tipo de munición anti-tumulto, es decir, balas de goma o gases lacrimógenos.

Describió (tal como se ve en el video que la fiscalía incorporó al debate) el momento en el que un grupo de manifestantes intentaba romper el vidrio. En ese momento, Bellante habría disparado contra los manifestantes, lo que produjo "una reacción en cadena" por parte del resto de los efectivos. "Escuché después una voz que les ordenó que juntaran las vainas que habían quedado en el piso", completó Sánchez.

Después de que les ordenaran salir de la entidad, pasó por donde había caído Benedetto: "Me llamó la atención el gran charco de sangre". Otro de los testigos que también declaró sobre esta causa fue el periodista Pablo Calvo. Recordó haber pasado por la zona de Avenida de Mayo y Chacabuco y ver al joven herido en la calle y como los manifestantes trataban de auxiliarlo.

"En 22 años de profesión nunca tuve tanto miedo"

Florencia Etcheves era productora en 2001 del programa "Telenoche Investiga". Ese día, ante la magnitud de las marchas y protestas, salió junto a un camarógrafo a cubrir lo que sucedía. Aunque, en primer lugar, les habían pedido ir a los barrios del norte de la ciudad, les fue imposible avanzar más allá de la Avenida 9 de Julio y la Avenida de Mayo.

"Había gases, corridas, era imposible respirar", relató la periodista. Una de las imágenes que le comentó a los jueces fue la de un grupo de personas que, ante el miedo de que les dispararan, se arrodillaron y levantaron las manos cuando pasaron las motos de la policía apuntándoles. "En un momento hubo un ruido tremendo, una balacera, que hizo que nos tiráramos boca abajo en el piso, trataba de protegerme la cabeza", contó.

La siguiente imagen que describió fue la de Diego Lamagna tirado en el pasto de la plazoleta de Bernardo de Yrigoyen y Avenida de Mayo: "No se levantó después de que paró el tiroteo y tuve la sensación de que ya estaba muerto". Afirmó, además, que la mayoría de la gente no tenía una actitud muy agresiva, sino que insultaban y corrían cuando la policía avanzaba.

"Los manifestantes estaban en inferioridad de condiciones con respecto a los efectivos, que no paraban de tirar gases, el avance y retroceso lo disponía la policía", respondió ante las preguntas de las defensas sobre la actitud de quienes estaban en la calle. El presidente del Tribunal le leyó luego parte de su declaración en la instrucción, donde Etcheves contó que también había observado como intentaban revivir a Gastón Riva.

Luego, fue el turno de Julio César Urien, un teniente retirado que el 19 de diciembre había ido a manifestarse con su familia. El 20, cuando percibió que la situación era más "compleja", decidió ir solo. Fue uno de los que acercó a Riva hasta la Avenida 9 de Julio, luego de que le dispararon una bala de plomo en el pecho. En tanto, Gerardo Desimone lloró frente a los jueces mientras recordaba a Lamagna acostado en el piso, mientras un médico trataba de revivirlo.

Otro de los testigos de lo sucedido en Avenida de Mayo a la tarde fue Cristian Barreiro, compañero de trabajo de Marcelo Dorado, herido por dos balas de plomo. Fue él quien lo auxilió y consiguió parar un auto particular. "El hospital estaba desbordado, no daban abasto para atender a la gente que venía herida de la 9 de Julio", dijo. En el juicio, se intenta establecer si fue el ex principal de la Policía Victor Belloni quién le disparó a Dorado.

"Ese joven tuvo mucha suerte"

Jorge Otsak era en 2001 médico del Cuerpo Médico Forense y fue uno de los testigos pedidos por las defensas de los policías que habrían disparado en 9 de Julio y Sarmiento. En ese hecho, resultaron heridos Martín Galli y Paula Simonetti y fue asesinado Alberto Márquez. En marzo de 2002, Otsak realizó el informe donde se constataban las heridas de Galli, quien recibió un balazo en la cabeza.

Los abogados intentaron relativizar la magnitud de la lesión, haciendo hincapié en el índice Glascow que tenía Galli al llegar al hospital. Ese es el indicador que determina el compromiso neurológico del paciente. También, buscaron deslizar la teoría de que las secuelas que tiene Galli podrían haber sido ocasionadas anteriormente. El médico fue contundente: "Si no estuviéramos hablando de un joven con una bala en la cabeza, quizás podríamos especular con eso pero en estas condiciones, no".

Ante una nueva tanda de preguntas de los abogados defensores, Otsak exclamó: "Ese tipo de heridas generalmente las veo en la morgue; ese joven, si me permiten la expresión, tuvo mucha suerte".

Por otra parte, declararon Leopoldino Domínguez y Lorenzo Carabajal, detenidos en los alrededores de Plaza de Mayo y trasladados a la Comisaría 4ª. Ernesto Tito, herido en el codo por una bala de plomo, fue bastante escueto: "Tenía miedo de quedar preso por no acordarme". Yanina Goldblum, una joven de 30 años que vivía en Bernardo de Yrigioyen y Alsina, recordó que debió cerrar las ventanas de su casa por los gases.