01 de diciembre de 2020
01 de diciembre de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Primera parte del alegato de los fiscales Santiago Eyherabide, Roberto Salum y Santiago Roldán
AMIA: “Telleldín siempre supo qué vehículo se usó en el atentado, nunca tuvo dudas”
El MPF comenzó su exposición en el juicio a Carlos Telleldín y adelantó que consideró probada su intervención en el acondicionamiento y entrega de la Trafic que explotó frente al edificio de Pasteur 633. Los fiscales destacaron la prueba nueva que se produjo en el debate y analizaron las circunstancias previas, posteriores y en que ocurrió la venta de la camioneta.

Carlos Telleldín “supo en el acto que su delito era tributario directo y fundamental de ese otro delito. Lo supo en el mismo instante, porque con toda la evidencia que había tenido ante sus ojos y reconocido, ya se lo había representado y no le importó. No decimos que haya habido deseo, integrado alguna célula dormida o sido parte de la organización, pero sí está claro que en el momento de la entrega, cuando debía detener su delito para no contribuir eventualmente a un hecho así, lo gobernó la codicia, no le importó el resultado: sólo vio el dinero y siguió adelante”. De esta manera, el Ministerio Público Fiscal adelantó hoy que considera acreditada la responsabilidad del ex doblador de autos en el acondicionamiento y la entrega de la camioneta Trafic utilizada en el atentado a la AMIA del 18 de julio de 1994, que provocó la muerte de 85 personas y más de un centenar de heridos.

La afirmación fue vertida por los fiscales Santiago Eyherabide y Roberto Salum, quienes junto a su colega Santiago Roldán expusieron hoy la primera parte de su alegato por medio de la plataforma ZOOM. Continuarán el miércoles próximo, jornada en la que se prevé realizarán el petitorio condenatorio para Telleldín como partícipe necesario del ataque, ante el Tribunal Oral Federal Nº3 que integran Andrés Fabián Basso, Javier Feliciano Ríos y Fernando Canero. 

La actividad delictiva de Telleldín y el uso de una Trafic en el atentado

El primer tramo estuvo a cargo de Eyherabide, quien realizó una introducción y explicó cómo estaría estructurado el alegato, a saber: el repaso del atentado, sus consecuencias, las pruebas en contra del único acusado en el juicio y su valoración jurídica. 

Tras enumerar a las víctimas una por una, desmenuzó los pasos por los que se llegó a Telleldín desde el hallazgo de restos de la camioneta entre los escombros y la zona de la voladura, entre ellos el block de motor izquierdo con el número grabado 2831467; y ahondó en su vínculo con Alejandro Monjo, quien el 4 de julio le vendió el vehículo siniestrado que había pertenecido a la firma Mesin SRL, cuya documentación “no fue dada de baja”, y a la que luego se le extrajo el motor en el taller de Alejandro Cotoras. Calificó a esa relación como “muy asidua”, en tanto Telleldín adquiría “cantidades por lotes” en el marco de la “organización delictiva que él lideraba, para revestir a los vehículos robados de apariencia regular”: la operación consistía en “insertar motores con papeles” en los sustraídos, y la adulteración de los números de chasis de éstos últimos. La operación podía incluir soborno a policías, y finalizaba mediante la venta tras la publicación de avisos clasificados. “Un vendedor de autos no hace nada de lo que él hacía. Ese aporte era en sí mismo un delito”, comparó el fiscal. De esa actividad delictiva dieron cuenta una variedad de testigos, incluso personas estafadas que denunciaron que les vendieron autos “mellizos”. 

"La Trafic que entregó Telleldín fue utilizada por los ejecutores como coche-bomba en el peor atentado de la historia de nuestro país”, reiteraron los fiscales

“Reafirmamos que la Trafic que entregó Telleldín fue utilizada por los ejecutores como coche-bomba en el peor atentado de la historia de nuestro país”, señalaron los fiscales en ese sentido. Eyherabide recordó que se secuestraron varias piezas o fragmentos, con deformaciones compatibles con la onda expansiva de la explosión, y que testigos la vieron cerca del edificio antes del hecho. Incluso representantes del holding CIADEA corroboraron que pertenecía a la producción de esa unidad entre 1987 y 1989, entre otros aspectos. 

Testimonios “fundamentales y novedosos”

Al momento de detenerse en el análisis de la entrega de la camioneta, Salum evaluó que durante este debate se produjeron “testimonios fundamentales y novedosos”, que “no habían sido expresados en otras instancias judiciales”, en referencia al contenido de lo declarado por Jésica Schiavone, hija de la ex pareja de Telleldín, Ana Boragni.

Para la fiscalía, el relato que dio la testigo, acerca de un hombre con “tonada árabe” y de “tez morena”, fue una “declaración clave, no pasible de los embates acerca de las credenciales que puedan tener testigos o personas con intereses en debates anteriores”. En esa línea, los fiscales consideraron que fue un elemento más que da cuenta de que el imputado se representó al atentado como un “resultado probable y siguió adelante” con la transacción, que se produjo entre el 9 y de 10 julio. Descartaron, por el contrario, que haya sido una entrega de buena fe.

La fiscalía descartó que el acusado haya actuado de buena fe: consideró que se representó al atentado como un “resultado probable y siguió adelante” con la entrega de la Trafic

Para ello repararon en una serie de aspectos: en primer lugar, que “no es cierto que haya vendido ese auto como otros. La entrega fue anómala. Concurrieron cuatros personas extranjeras: primero tres, y al otro día un cuarto. No fue una ‘transacción fugaz’. Las alarmas se expresaron un día antes, pero mucho a Telleldín no le interesaba”. Por el contrario, “hizo caso omiso de todas las llamadas de alerta que fueron apareciendo”.

Entre esas circunstancias, anómalas incluso para su actividad ilegal, advirtieron que la persona que se presentó a retirar la camioneta pretendía ocultar su rostro con boina y anteojos, según declaró Boragni; que no se interesó por las condiciones en que se encontraba el rodado - “dieron una vuelta, pero ni levantaron el capot”-; que pagó con dólares en efectivo que tenía en fajos y lo retiró sin ninguna documentación en absoluto. Pero para Salum lo más grave fue que Telleldín y Boragni advirtieron que el DNI que exhibió no era de quien estaba ahí, ya que ni siquiera coincidía la foto allí inserta. “Con la expertise que tenía en estos negocios, Telleldín ya había advertido que el DNI era falso, pero no tuvo ningún problema y la transacción continuó”, sintetizó al respecto el fiscal. En definitiva, “el sujeto no se identificó nunca”. No obstante esas irregularidades, su decisión fue “aceitar esa transferencia. Hace un boleto de compraventa [incorporado a la causa, a nombre de “Ramón Martínez” y con datos de un conocido del doblador de autos] sabiendo de la falsedad ideológica, toma el dinero y entrega sin más el vehículo que luego fue utilizado como coche-bomba”. 

“Aunque Telleldín intente sostener que esta fue una ‘venta más’, él mismo nos hace saber que esto es falso. Sí supo que esa Trafic podía ser utilizada para una finalidad como la que tuvo. En su indagatoria en este juicio, al referirse a la venta de autos, dijo que la vendió como a cientos de vehículos. Y que no fue una Trafic, sino cinco. Falta a la verdad”, comparó Salum. Y agregó:  “Me atrevo a decir que ningún testimonio en 26 años da cuenta de que Telleldín haya tenido siquiera una mínima duda de qué vehículo se usó en ese atentado. Siempre supo qué vehículo se usó, nunca tuvo dudas”. 

Para el MPF también es una prueba determinante que Telleldín le expresó al abogado Juan Alberto Bottegal, a su socio y mecánico Ariel Nitzcaner y al ex policía bonaerense Diego Barreda -quien declaró aquí como testigo, luego de haber estado falsamente acusado en el primer juicio-  su “preocupación” por el destino delictivo de la camioneta, al comentarle lo llamativo de la operación.  

"Ningún testimonio en 26 años da cuenta de que Telleldín haya tenido siquiera una mínima duda de qué vehículo se usó en ese atentado", expresó el MPF en su alegato

Atentado

Sin embargo, de acuerdo al alegato de los fiscales, Telleldín entró en un estado de nerviosismo al enterarse del atentado: “Supo en el acto que su delito era tributario directo y fundamental de ese otro delito. Lo supo en el mismo instante, porque con toda la evidencia que había tenido ante sus ojos y reconocido, ya se lo había representado y no le importó. Quizás sí le importó cuando confirmó esa sospecha. No decimos que haya habido deseo, integrado alguna célula dormida o sido parte de la organización, pero sí está claro que en el momento de la entrega de la camioneta, cuando debía detener su delito para no contribuir eventualmente a un hecho así, lo gobernó la codicia, no le importó el resultado: sólo vio el dinero y siguió adelante”, aseveraron.

Acerca de ese punto reseñaron testimonios de acuerdo a los que Telleldín decía “estos hijos de puta me cagaron la vida”. “Cuando se producen los resultados debe haber primado la desesperación: barajó opciones, desistió de algunas y después finalmente emprendió otras. Hace tratativas en una inmobiliaria de Ramos Mejía para mudarse, se fuga a Posadas y finalmente se entrega”, describieron los representantes del MPF. Al respecto, resaltaron que la huida a Misiones se produjo antes del hallazgo del motor entre los escombros, con la particularidad de que la investigación aún no había llegado hasta él. “En su indagatoria dijo que se fue por sus negocios ilícitos y problemas con la policía, pero no es cierto señores jueces: el viaje fue realizado dentro del contexto del nerviosismo que le produjo la comisión del atentado”, advirtió Salum. “Telleldín tenía experiencia y en esos casos sabía qué hacer: entregaba dinero a la policía, llamaba a abogados, renegociaba los términos”, contrastó.

Ese escenario se integra además con los testimonios de Barreda, Schiavone y Miriam Salinas.“Tuvo algo que ver y nos quiere enroscar a todos”, dijo el también socio del acusado Hugo Pérez acerca de una supuesta búsqueda del comprador de la Trafic; Salinas expresó que “Nitzcaner estaba histérico y decía ‘el enano tuvo algo que ver, porque se escapó’”; Schiavone, a su vez, relató que después del atentado Telleldín “enseguida se fue. Discutían con mamá y decía de cruzar el límite del país, pero no lo llegó a hacer”. Para Salum “la prueba es más que contundente: la huida estaba relacionada con el atentado, no con otra cuestión”.

Asimismo, la fiscalía mencionó los aspectos por los que Telleldín sabía el destino que se le podía dar a la camioneta “vendida”. Además de la proliferación de atentados a nivel mundial, citaron el de la Embajada de Israel en Argentina en 1992, que conocía. Indicaron que además “tenía conocimientos especiales”: desde ser experto en negocios de automóviles, por aproximaciones lícitas y criminales, “que él mismo reconoció”; y ser un ex agente de inteligencia durante la última dictadura cívico-militar, ya que revistó entre 1977 y 1981 “nada menos en la D2 -el Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba-, una repartición tristemente célebre en la represión ilegal”. “Todo esto le daba herramientas más sofisticadas para detectar cuestiones que eran obvias para cualquier persona”, completaron los fiscales.