15 de septiembre de 2019
15 de septiembre de 2019 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Interviene el fiscal Oscar Ciruzzi
Comenzó el juicio contra tres efectivos de la Policía Metropolitana por el desalojo de la Sala Alberdi
Los policías están acusados de disparar con balas de plomo a tres personas, que declararon y recordaron los detalles de la represión.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº7 comenzó ayer el juicio contra tres efectivos de la Policía Metropolitana que dispararon con balas de plomo contra tres personas durante el desalojo de la Sala Alberdi, en marzo de 2013. Miguel Antonio Ledesma, Gabriel Pereira de la Rosa y Maximiliano Nelson Acosta están acusados de “homicidio reiterado (en tres oportunidades) en grado de tentativa agravado por su carácter de miembros de una fuerza policial, en concurso ideal con el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Durante la audiencia de ayer, declararon los tres hombres que resultaron heridos y respondieron las preguntas de la Fiscalía, a cargo de Oscar Ciruzzi, la querella y las defensas. Al comienzo, se leyó la imputación que realizó el fiscal Justo Rovira en su requerimiento de elevación a juicio y luego el juez Gustavo Rofrano les preguntó si iban a declarar. Los tres se negaron. El Tribunal se compone, además, con los jueces Gabriel Vega y Gustavo Valle.

El primero en declarar fue Germán Darío De Los Santos, fotógrafo e integrante de la Red Nacional de Medios Alternativos. Contó que aquél día fue a uno de sus trabajos, ubicado sobre Avenida Corrientes y que luego, cuando salió, cerca de las 21, notó que “algo” sucedía en la zona, por lo que sacó una cámara que llevaba siempre consigo para cubrir lo que pasaba. Imaginó que el operativo policial se debía al desalojo de la Sala, que esa tarde del 12 de marzo de 2013 había sido ordenado por una fiscal de la Ciudad de Buenos Aires.

Indicó el camino que recorrió: primero fue hasta Sarmiento y Paraná, donde se encontró con un vallado. Dio la vuelta a la manzana y sobre Montevideo y Sarmiento vio manifestantes afuera del centro cultural Sala Alberdi y un cordón policial. “Fueron momentos de calma muy tensa, no sabíamos qué pasaba”, recordó. De repente, comenzaron a escucharse detonaciones y vio humo en la puerta del centro, por lo que se fue para el lado de la Avenida Corrientes.

Desde la esquina de Paraná, unos minutos después de las doce de la noche vio cómo un chico en bicicleta fue agredido con gas por la policía y cómo los efectivos, que estaban en la mitad de la avenida, avanzaron hacia donde estaba él y otras personas. Mientras sacaba una foto, observó por el visor que uno de ellos le apuntaba. Dijo que, como se estaban acercando, giró su cuerpo y trató de llegar a la vereda para protegerse de una agresión.

En ese momento, cuando estaba de espaldas, sintió un dolor intenso en la parte izquierda del muslo, debajo de la pelvis. “Hice unos metros como pude, no sabía si era una bala de goma o de plomo”, rememoró. Al doblar por Paraná en dirección a Lavalle, una mujer y un hombre lo auxiliaron. Este último fue quien lo acompañó primero a tomarse un taxi, después a su casa y, por último, al Hospital Durand.

De Los Santos aseguró que “tomó conciencia” de lo sucedido cuando entró a su vivienda y vio el pantalón lleno de sangre y dos orificios en su pierna, que no dejaba de sangrar. Por ello llamó a unos compañeros de trabajo que tenían auto para que lo pasaran a buscar y lo llevaran a un hospital, donde lo atendieron y le hicieron las primeras curaciones. Tanto su ropa como las fotos que sacó aquél día fueron incorporadas al expediente y exhibidas algunas durante la audiencia.

Esteban Ruffa también era fotógrafo de ANRED y llegó a las inmediaciones de la Sala Alberdi cerca de las diez de la noche. Tomó algunas fotografías de lo que ocurría, ya que le habían advertido otros compañeros que había una orden de desalojo del lugar. “Estaba todo muy tranquilo, no entendía el porqué de semejante operativo, la gente no estaba en actitud agresiva”, resaltó. Fue hasta Paraná y Corrientes para seguir con su trabajo y cerca de las doce de la noche comenzó a escuchar disparos, gritos y corridas.

Contó que vio entonces cómo avanzaba un grupo de oficiales, que se encontraban a la altura del Teatro San Martín, sobre la Avenida Corrientes. Él se acercó para sacar unas fotos. Cuando se dio vuelta, sintió desde atrás un golpe "como de una tabla” en la pierna. “Llegué como pude a la esquina y me tiré al piso porque no podía pisar, tenía un dolor desde la cintura hasta la planta del pie”, recordó. Allí fue auxiliado por dos o tres personas y se percató de la herida que tenía por debajo de la rodilla. Con esa ayuda, logró llegar hasta la Avenida 9 de Julio, donde una ambulancia lo trasladó hasta el Hospital Argerich. Los médicos le dijeron después de una radiografía que tenía plomo en el hueso de la tibia y que no podían sacárselo ya que podrían dañar alguna arteria o el mismo hueso.

También declaró Mario Ciro Fumaroni, quien era miembro del Movimiento Popular “Los Libros de la Esquina” y se acercó ese día para solidarizarse con los manifestantes que se oponían al desalojo y cierre de la Sala Alberdi. Luego de recorrer los alrededores del lugar, se quedó sobre Corrientes a la altura de Paraná, donde vio manifestantes y pensó que encontraría a sus compañeros de agrupación.

Al igual que De Los Santos, observó el episodio de la bicicleta y el avance de la policía por la avenida. Cuando escuchó los disparos, intentó refugiarse en un tacho de basura: “se veían contra nosotros, así que me escondí, pero de repente sentí un calor en la pierna”. Junto con un grupo de gente se dirigió rengueando hasta la 9 de Julio, donde compartió ambulancia con Ruffa. “El médico me sacó parte de una bala de plomo que tenía adentro y dijo que la iba a remitir a la fiscalía”, manifestó.

Los otros tres testigos de ayer fueron quienes auxiliaron a De Los Santos cuando fue herido. Uno de ellos lo ayudó a subirse a un taxi después de encontrarlo herido en la calle y lo llevó hasta la casa. Los otros dos hombres son amigos del damnificado, que fueron a llevarlo al hospital esa madrugada después del episodio. El juicio continuará el próximo viernes 12 de mayo, con la declaración de 17 testigos.