07 de julio de 2022
07 de julio de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Se investiga la importación de más de 14 mil kilos de la sustancia para desviarlos al mercado ilegal
Comercio ilegal de efedrina: el fiscal detalló el entramado de la maniobra
El representante del Ministerio Público requirió once años de prisión para Augusto Abraham, siete años y nueve meses para Alberto López y siete para Guillermo Manfredi, acusados de "comercialización de materias primas para la fabricación o producción de estupefacientes". Para Víctor Wendring Duarte, pidió seis años y ocho meses mientras que para Raúl Cores (ambos dueños de farmacias) requirió cinco años y ocho meses.

Tras más de siete horas de alegato, el fiscal Diego Luciani pidió hoy penas de prisión entre cinco y once años en el juicio que involucra a cinco personas en dos causas por la importación de 9800 y 4400 kilos de efedrina para desviarlos al mercado ilegal. La semana que viene deberán alegar las defensas de los imputados. Más temprano, la Aduana, que participa como querellante, había solicitado entre cinco y diez años para los acusados.

Ante el Tribunal Oral Federal Nº4, Luciani requirió once años de prisión para Augusto Abraham, siete años y nueve meses para Alberto López y siete años y cuatro meses para Guillermo Manfredi, acusados de "comercialización de materias primas para la fabricación o producción de estupefacientes", en calidad de "coautores" los primeros y "partícipe necesario" el último, agravado por el hecho de ser más de tres personas las que participaban del acto. Para Víctor Wendring Duarte, pidió seis años y ocho meses mientras que para Raúl Cores (ambos dueños de farmacias) requirió cinco años y ocho meses, por considerarlos también coautores del delito de comercialización.

Junto con el pedido de penas le solicitó a los jueces Pablo Bertuzzi, Nestor Costabel y Leopoldo Bruglia multas para todos los acusados, que van desde los nueve mil hasta veintidós mil pesos e inhabilitación especial para todos por el tiempo de la pena. Además pidió que, en caso de ser condenados, se proceda a la "inmediata detención" debido a varios factores: la gravedad de las imputaciones, los medios económicos de los acusados y el hecho de que hay en el causa un prófugo: Josué Fuks.

Al comienzo del alegato, el fiscal hizo una breve introducción sobre el uso de la efedrina. Explicó que es un precursor químico utilizado en la industria farmacéutica pero también es una de las materias primas necesarias para la elaboración de metanfetaminas. Se refirió también a la prohibición de importación de la sustancia (desde septiembre de 2008) para quienes no resulten titulares de una especialidad medicinal que resolvieron el Ministerio de Salud y Ambiente, del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, y de la Sedronar.

En ese momento exhibió un gráfico donde se observó el incremento en los valores de importación del químico. Mientras que en 2004 ingresaron al país 2.900 kilos; en 2006 fueron 9.900; en 2007 19.150 y finalmente en 2008, 12.665 kilos. Una de las testigos del juicio había explicado que un kilo de efedrina alcanzaba para un millón de pastillas antigripales.

Droguerías Prefarm y Fasa

Luciani describió las actividades de López y Abraham entre junio y diciembre de 2006. Sostuvo que para el Ministerio Público, ambos adquirían los estupefacientes para comercializarlo en la fabricación de metanfetaminas. Si bien en la droguería Prefarm figuraba como titular José Otero Rey, para la Fiscalía era tan sólo un "prestanombre" que permitía encubrir otros negocios.

Prefarm estaba inscripta en el Registro de Precursores Químicos del Sedronar para importar desde el 9 de junio de 2006. En julio, Otero Rey firmó un poder de administración a favor de Josué Fucks (prófugo de la justicia), López y Abraham, que les permitía manejar la empresa. Luego comenzaron las importaciones de efedrina desde la India. Allí, tuvo intervención otro involucrado: Guillermo Ascona.

En octubre de 2006, el Boletín Oficial informó que la droguería había entrado en quiebra. A partir de ese momento, tuvo suspendida la habilitación. Ascona, "un total desconocido dentro de la industria farmacéutica", había solicitado pocos días después que Prefarm la inscripción en el Registro.

"Ante la imposibilidad de adquirir efedrina por la quiebra, Lopez, Abraham y Fucks lo hicieron a través de Ascona, que sí estaba habilitado para importar", dijo el fiscal durante el alegato. Fue él quién logró ingresar 900 kilos de un pedido de la sustancia que había realizado la droguería. Para Luciani todas las conductas de López eran “engañosas” y con el fin de no figurar como responsable de esas actividades.

La segunda parte de la maniobra para valerse de la droga involucró a la droguería Farmaceuticos Argentinos S.A. (FASA); donde Manfredi era presidente de la empresa. FASA tenía autorización para la importación hasta diciembre de 2008 (luego de una primera renovación). Otro de los puntos de relación entre los tres es que Manfredi fue quién intervino para que Abraham adquiriera un inmueble de la drogueria. Meses después, se firmó el contrato de gerenciamiento y transferencia de capital entre la empresa y "Tryon Pharma", cuyos titulares eran Abraham y Fucks.

Las operaciones de venta se hacían fuera de la ley, "no había documentación" y quedó comprobado por diversos testigos a lo largo del juicio, que negaron cualquier vinculación con la droguería. También, se valieron en este caso de testaferros para lograr impunidad de sus actos. Para Luciani, los acusados "continuaron con su raid delictivo a través de FASA". "Son irrefutables las abrumadoras cantidades de efedrina (por un total de 9.800 kg)", especificó. Toda esta actividad fue realizada en menos de un año, entre junio de 2007 y abril de 2008.

Los farmacéuticos

Por otra parte, con lo que se refiere a los dueños de las farmacias Wendling Duarte y Cores, explicó que la maniobra involucró la comercialización de 4400 kilos de efedrina, también para la elaboración de estupefacientes entre el 18 de octubre de 2005 hasta el 8 de julio de 2008. Ambos se encargaron de desviarlo hacia el circuito legal e invocaron falsamente la representación de tres farmacias para "eludir el debido control de la autoridad de aplicación".

En el alegato el fiscal exhibió diversas facturas y documentos donde constan las compras. Una de las farmacias, inclusive, pareciera haberse inscripto en el Sedronar al solo efecto de efectuar las compras.