16 de julio de 2024
16 de julio de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Interviene el fiscal federal Enrique Senestrari
Córdoba: solicitaron la elevación a juicio de un caso de abuso sexual dentro de la Fuerza Aérea
Los hechos tuvieron lugar en la escuela de Aviación Militar de la Fuerza Aérea Argentina ubicada en la capital provincial. De acuerdo a la investigación, el único imputado ejerció una “presión intimidante” sobre sus dos víctimas, utilizando para ello la superioridad jerárquica que detentaba, para concretar los abusos. Un equipo de la Dovic se trasladó a la provincia mediterránea para colaborar con las mujeres durante el proceso penal.

El titular de la Fiscalía Federal N°1 de Córdoba, Enrique Senestrari, solicitó la elevación a juicio de las actuaciones que tienen como procesado a un cadete de la escuela de Aviación Militar de la Fuerza Aérea Argentina ubicada en la capital provincial, por dos casos de abuso sexual perpetrados contra dos estudiantes de esa institución militar. De acuerdo a la instrucción desarrollada por la Fiscalía, los hechos tuvieron lugar en noviembre de 2014.

En sendas oportunidades, el imputado Fernando Ariel Moyano Martínez, por entonces cadete de tercer año, habría propuesto a las víctimas la realización de un video “besándose como si fueran novios”, para luego enviar esas imágenes a un grupo de personas que tenía como contacto de whatsapp. El argumento era que esas personas eran amigas de una chica a la que él “no le había prestado atención”, y que por esa razón habían dirigido amenazas de muerte a su novia. Es así que, para “proteger” a su pareja, el acusado debía enviarles un video demostrando que su verdadera novia era una compañera de estudios de la misma fuerza.

El 10 de noviembre de 2014, una cadete de primer año intimidada por la relación jerárquica entre ellos –además de la mayor antigüedad el imputado desempeñaba el cargo de oficial de semana- accedió a los reiterados requerimientos del acusado, quien le ordenó acompañarlo hasta un cuarto oscuro. Una vez allí, tras cerrar la puerta con llave, comenzó a filmar el abuso.

El otro hecho tuvo lugar el 22 de noviembre cuando, bajo la misma historia falsa e insistentes presiones, el imputado abusó sexualmente de una cadete de su misma promoción, a quien previamente había amenazado con denunciar ante sus superiores por faltas disciplinarias, aprovechando que la misma contaba con bajas calificaciones en conducta.

En los dos casos, tras cometer los abusos, “el imputado Moyano ejerció una presión intimidante sobre su víctima, usando para ello su superioridad jerárquica mediante gestos que la hacían sentir humillada delante de sus compañeros”, consignó Senestrari.

“Soy el violador de la 81”

Entre las pruebas recolectadas durante la instrucción, sobresale el relato coincidente brindado por las damnificadas en relación a las circunstancias que rodearon al hecho. Otros indicios relevantes tienen que ver con los testimonios de otras cinco cadetes de la Escuela, que de manera coherente y coincidente atestiguaron haber recibido la misma propuesta por parte de Moyano Martínez, “con similares argumentos e idéntica modalidad”, no habiendo logrado llevarse a cabo con alguna de ellas. En tanto, otro cadete indicó durante su declaración testimonial que, tras lo sucedido, el imputado le comentó de manera irónica “soy el violador de la 81…”; “me vas a matar”; “no sé, me la re mandé”.

En los dos casos, tras cometer los abusos, “el imputado Moyano ejerció una presión intimidante sobre su víctima, usando para ello su superioridad jerárquica mediante gestos que la hacían sentir humillada delante de sus compañeros”, consignó Senestrari.

Asimismo, de las pericias sobre los celulares secuestrados que realizó la Policía Judicial de Córdoba surge que efectivamente los registros fílmicos habían sido realizados por Moyano Martínez y que la captura de las imágenes son “concluyentes y suficientes” para documentar el ilícito. Asimismo, los psicólogos del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial concluyeron que no se encontraron indicadores de fabulación en ninguna de las víctimas, a una de las cuales el hecho le generó secuelas emocionales.

Un equipo de trabajo de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Atención a las Víctimas (DOVIC), a cargo de Malena Derdoy, se trasladó a la provincia mediterránea para brindar asesoramiento y contención a las víctimas durante el proceso judicial.

Calificación legal

El representante del Ministerio Público Fiscal indicó que las conductas descriptas encuadran en la figura de abuso sexual simple para el primer hecho, y abuso sexual agravado por sometimiento sexual gravamente ultrajante para el segundo, siempre en carácter de autor.

Protección a las víctimas

En el tramo final de su presentación, Senestrari llamó la atención respecto a la situación traumática que deben atravesar las víctimas de los delitos contra la integridad sexual, ya que primero sufren el ataque físico del abusador y luego el maltrato emocional de otros. En este sentido, el fiscal federal advirtió que en el caso existen elementos que demuestran “la intención reduccionista” de la defensa del imputado, al tratar de descubrir alguna falta en la conducta de las víctimas como argumento defensivo.

“Las actitudes e imágenes equívocas que hay en torno de los delitos sexuales, resultan en que las sospechas recaigan sobre la víctima. Los partícipes de ese proceso, policías, psicólogos, jueces y otros actores sociales que deberían ayudar a la víctima pueden compartir tales ideas equivocadas y herir a la víctima casi tan profundamente como el propio violador. Algunos han llamado a este problema ‘la segunda violación’”, señaló Senestrari.