09 de febrero de 2023
09 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La fiscalía había solicitado prisión perpetua para la imputada
El veredicto en el juicio a la policía de la Ciudad acusada del crimen de un matrimonio en Parque Avellaneda se conocerá el próximo 5 de julio
En esa misma jornada se llevarán a cabo las últimas palabras de Sonia Soloaga y Diego Pachilla, los dos acusados en el expediente. La mujer policía está señalada como la autora de los dos homicidios mientras que su pareja fue considerada por la fiscalía como responsable del delito de "encubrimiento", por haberla ayudado a esconder su arma.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº7 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires estableció que el lunes 5 de julio la policía Sonia Soloaga, acusada por el crimen de un matrimonio ocurrido en junio de 2019, y su pareja, Diego Pachilla, un efectivo policial acusado de encubrimiento, tendrán el derecho a pronunciar las últimas palabras antes de que se conozca el resultado del juicio oral en el que los juzga desde el 12 de mayo. Luego, los jueces Alejandro Noceti Achaval, Gabriel Vega y Gustavo Rofrano darán a conocer el veredicto.

La semana pasada, el fiscal Oscar Ciruzzi había solicitado la pena de prisión perpetua para Soloaga por los delitos de “robo agravado por su comisión con arma de fuego, en concurso real con el delito de homicidio triplemente calificado por haber sido cometido con alevosía, y para consumar el otro delito y lograr la impunidad y por haber sido cometido con un arma de fuego, en concurso real con falsa denuncia”. En tanto, para Pachilla había pedido una condena de tres años de prisión en suspenso por considerarlo responsable de “encubrimiento doblemente agravado por tratarse el hecho precedente de un delito especialmente grave y por ser funcionario público”.

En la audiencia de hoy, las defensas de ambos acusados expusieron sus alegatos. El abogado de Soloaga cuestionó los relatos de los testigos y sostuvo que no se la había ubicado a la imputada en la escena del crimen en la franja horaria en que se cometieron los homicidios. Marcó que correspondía su absolución en cuanto a los asesinatos y que se debía fijar el mínimo de la pena correspondiente al delito de “falsa denuncia”. El mismo día de los homicidios, Soloaga denunció que la habían seguido y le habían robado su arma luego de un tiroteo con dos sospechosos, situación que después admitió haber inventado. La defensa de Pachilla consideró, por su parte, que no existieron elementos durante el debate que permitieran vincular al imputado con un encubrimiento.

La acusación

De acuerdo a lo expuesto en el alegato por el fiscal Ciruzzi, el 11 de junio de 2019 Soloaga ingresó a la casa ubicada en Eugenio Garzón al 3500 donde vivían María Delia Speranza (63) y Alberto Antonio Chirico (71). La policía solía tomar café con el dueño de la casa y varias veces pasó a usar el baño, tal como relató en el debate la hija del matrimonio, ya que la vivienda estaba ubicada en la cuadrícula donde cumplía sus funciones.

La fiscalía expresó que ese mediodía, entre las 12.30 y las 14.30, Soloaga golpeó a las víctimas para que les señalen donde tenían guardado el dinero, una suma que se calculó en alrededor de 80 mil dólares y entre 50 mil y 60 mil pesos. En la escena del crimen se encontraron objetos donde Chirico solía esconder la plata: una caja de leche, una caja de maicena, un caño de plástico y una caja de zapatillas. El fiscal resaltó que la única zona que estaba revuelta era la cocina y que el resto de la casa se encontraba bien.

Durante el alegato se tuvo en cuenta la cantidad de lesiones que presentaban las víctimas, especialmente María Delia: cuatro agresiones directamente en su cabeza. “Esas lesiones estaban directamente destinadas a producir un estado de indefensión absoluto”, sostuvo el fiscal. De acuerdo con la acusación, luego de los golpes y cuando ya tenía el dinero, Soloaga efectuó dos disparos dirigidos también a la cabeza de cada uno de los dos. Utilizó un almohadón para disminuir y amortiguar el ruido. La muerte de las víctimas fue inmediata. El fiscal repasó que los disparos fueron realizados por una única pistola coincidente con el arma reglamentaria policial pero como no fue hallada no pudo peritarse junto con las vainas que se encontraron en el departamento.