El titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°32, Leonel Gómez Barbella, requirió el juicio oral para un ciudadano chileno acusado de integrar una banda que en julio de 2024 ingresó por la fuerza a un departamento del barrio porteño de Villa Crespo, donde redujo al propietario, lo amenazó con un picahielos y le sustrajo dinero y otros bienes. La clave para su individualización fue el hallazgo de una huella digital de su pulgar derecho, que se encontró en una caja de cartón, en la vivienda de la víctima.
El representante del Ministerio Público Fiscal presentó el requerimiento de elevación a juicio ante el juez Marcos Andrés Fernández, a cargo del Juzgado N°3 del mismo fuero, respecto de respecto de L.K.E.A.S. (o C.I.S.S.), de 22 años, como coautor del delito de robo agravado por haber sido cometido con arma, en poblado y en banda y con efracción.
El acusado se encuentra alojado en la Unidad 5 Colonia Penal Subprefecto Miguel Rocha del Servicio Penitenciario Federal, en General Roca, provincia de Río Negro, donde cumple una condena por dos robos en poblado y en banda y una tentativa de hurto, todos agravados por la intervención de menores de edad. Además, está procesado en otra causa por otros robos en Capital Federal, instruida por un Juzgado de Menores.
El robo
La investigación, delegada en la fiscalía, se inició el 26 de julio de 2024, cuando la víctima denunció el episodio ante personal de la Comisaría Vecinal 15B de la Policía de la Ciudad, que llegó a su domicilio tras un llamado al servicio de emergencias 911.
De acuerdo a lo reconstruido por la fiscalía en el dictamen, aquella tarde el imputado y otras tres personas aún no identificadas pero que, de acuerdo a lo indicado por la víctima, tendrían entre 20 y 30 años, vestían ropa oscura y tenían “tonada extranjera”, ingresaron por la fuerza a un departamento ubicado en la calle Antezana al 500.
“La fuerza incriminante de la huella no reside únicamente en la coincidencia técnica obtenida, sino particularmente en el contexto en el que el rastro fue hallado, esto es, en el interior del inmueble damnificado, sin que de las constancias reunidas surgiera vínculo o circunstancia objetiva alguna que permitiera justificar razonablemente la presencia del imputado en el lugar”, señaló el fiscal Gómez Barbella.
Tras violentar la cerradura, redujeron al propietario, lo golpearon y lo amenazaron con un picahielos. Luego lo ataron con cables de computadora y sustrajeron un millón de pesos; 700 euros; una billetera con documentación personal, tarjetas de crédito y 70 mil pesos; teléfonos celulares; una notebook y prendas de vestir.
Según la fiscalía, las imágenes registradas por las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) y de una heladería cercana, revelaron “la intervención coordinada de —al menos— cinco sujetos” algunos de los cuales ingresan al inmueble mientras “otro queda en el exterior cumpliendo funciones de vigilancia” para facilitar la huida de sus cómplices.
La identificación mediante una huella
Personal de la División Papiloscopía y Patronímica de la Policía de la Ciudad levantó rastros en la vivienda y encontró una huella dactilar correspondiente a un pulgar de la mano derecha, en una caja de cartón ubicada dentro del departamento.
El cotejo efectuado mediante los sistemas MBIS (Multibiometric Identification System) y SIBIOS (Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad) permitió determinar que ese rastro papilar pertenecía a L.K.E.A.S. Posteriormente, informes de la Dirección Nacional de Migraciones establecieron que el sospechoso utilizaba también como alias otro nombre con las iniciales C.I.S.S., era de nacionalidad chilena y se encontraba vinculado a otras investigaciones penales.
A partir de esa información, la fiscalía solicitó documentación al Juzgado Nacional de Ejecución Penal N°2 y realizó nuevas verificaciones con el Registro Nacional de Reincidencia, que confirmaron que se trataba de un hombre alojado en la unidad penitenciaria de General Roca, por delitos contra la propiedad similares al ocurrido en Villa Crespo.
Así, con las pruebas recabadas, el fiscal Gómez Barbella solicitó la detención del imputado en su investigación y, ahora presentó el pedido de elevación a juicio.
El acusado se encuentra alojado en la Unidad 5 Colonia Penal Subprefecto Miguel Rocha del Servicio Penitenciario Federal, en General Roca, provincia de Río Negro, donde cumple una condena por dos robos en poblado y en banda y una tentativa de hurto, todos agravados por la intervención de menores de edad. Además, está procesado en otra causa por otros robos en Capital Federal, instruida por un Juzgado de Menores.
Sobre esta prueba clave, el representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo en el requerimiento que “la fuerza incriminante de la huella no reside únicamente en la coincidencia técnica obtenida, sino particularmente en el contexto en el que el rastro fue hallado, esto es, en el interior del inmueble damnificado, sin que de las constancias reunidas surgiera vínculo o circunstancia objetiva alguna que permitiera justificar razonablemente la presencia del imputado en el lugar”.
Antecedentes y otras imputaciones
El 9 de mayo de 2025, el Tribunal Oral de Menores N°1 condenó a L.K.E.A.S. a una pena única de 3 años de prisión como autor de dos hechos de robo en poblado y en banda y de una tentativa de hurto, todos agravados por la intervención de menores de edad. Los episodios ocurrieron el 18 de noviembre de 2024 cuando ingresó a robar junto a otras personas a tres departamentos de ubicados en las calles Santiago del Estero al 600 y Juan Domingo Perón al 1400, en los barrios porteños de Monserrat y San Nicolás.
Esa pena unificó además una condena anterior de 1 año y 6 meses de prisión en suspenso dictada el 12 de abril de 2024 por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°18, por una tentativa de robo cometida en marzo de ese mismo año en un departamento del barrio de Palermo. En aquella ocasión, junto a otras dos personas, utilizó una barreta para intentar sustraer bienes de un departamento ubicado en Scalabrini Ortiz al 3500.
Por otra parte, el 18 de mayo pasado fue procesado por el Juzgado Nacional de Menores N°5 como coautor de un robo en poblado y en banda cometido con armas de fuego y mediante el uso de un instrumento semejante a llave falsa. En esa causa se le atribuye haber ingresado por la fuerza y con armas de fuego, a una vivienda de Camarones al 5000, en el barrio Vélez Sarsfield, donde maniataron a las víctimas y les sustrajeron sus pertenencias.
En su dictamen, el fiscal Gómez Barbella destacó las demás causas por las que fue imputado y condenado L.K.E.A.S., en las que “investigaron hechos posteriores atribuidos al nombrado con características compatibles con las aquí pesquisadas”, las cuales deben “ser ponderadas en forma conjunta con el resto de los elementos reunidos en autos”.
Asimismo, señaló que las pruebas reunidas permiten concluir que los intervinientes actuaron “con la voluntad y el conocimiento de la acción del apoderamiento y los medios comisivos típicos”. Respecto del picahielos utilizado durante el hecho, consideró que debía ser valorado como un “arma impropia”, por cuanto “aumenta el poder ofensivo del atacante y permite un mayor poder intimidatorio sobre la víctima, pues, posee aptitud suficiente para poner en peligro su integridad física”.