27 de febrero de 2024
27 de febrero de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El hecho ocurrió en diciembre de 2010
Robo de joyas a Mirtha Legrand: dos testigos identificaron a los posibles autores
Una de las mujeres aseguró que la llave para entrar al departamento se la dio “la sirvienta” de Legrand. Por pedido de la fiscal Dafne Palópoli, ambas tienen custodia policial.

La jueza Ana Dieta de Herrero continuó hoy con el juicio unipersonal que se le sigue a tres personas por el robo de las joyas a Mirtha Legrand, en diciembre de 2010. Dos de las testigos que se presentaron identificaron a los hombres que participaron del robo. Por el contenido de sus declaraciones, la fiscal Dafne Palópoli solicitó custodia para ambas, lo que fue concedido por la jueza del Tribunal Oral en lo Criminal Nº25.

Vanesa Rave fue pareja de Marcos Andrés Berón González, quién según un escrito anónimo recibido por la fiscalía la semana pasada fue uno de los autores del asalto. La mujer aseguró que, en un conversación, el hombre le admitió haber sido “la cabeza del robo” a la casa de Legrand. “Me dijo que quién les había entregado el trabajo a ellos era la sirvienta de Mirtha”, afirmó.

Rave dijo en la audiencia que siempre supo que robaba y que solía tener muchos autos y plata. Si bien aclaró que generalmente no le decía sobre sus actividades, recordó una conversación que tuvo luego de diciembre de 2010, donde él le admitió lo sucedido “por si le pasaba algo”. “Me contó que habían hecho un trabajo grande, que había organizado todo y que había conseguido que la empleada le diera la llave”, rememoró.

Luego, ante preguntas de Palópoli, manifestó haber escuchado una conversación telefónica de Berón González. En esa oportunidad, su ex pareja (con quién tuvo tres hijos) le decía que tenía problemas para reducir “las joyas de la vieja”. Después de eso, le admitió que tenía dificultades y que, en un allanamiento, le habían encontrado a alguien un objeto que pertenecía a Legrand. Cabe resaltar que en el anónimo recibido por la fiscalía, también se hacía referencia a la damnificada como “la vieja”.

“No hablé antes por miedo, mi vida es muy diferente a la que él llevaba”, expresó. Puntualizó cual era “el núcleo duro” de su ex: su novia en ese momento, su amigo Maximiliano Castany (señalado también por el robo) y la pareja de éste. Aclaró, además, que después de la muerte de Berón González los que manejaron todos los bienes de la familia fueron la novia, el padre y la hermana. Recordó que el hombre cambiaba de celulares casi todos los meses porque creía que los tenía “pinchados” y que, en el último tiempo, tenía miedo que lo mataran. “El viernes antes de la muerte me dijo que había visto una casa en Avellaneda para dejarle a nuestros hijos y que tenía la plata en el baúl del auto”, concluyó.

Al finalizar su declaración, la jueza ordenó que se le brindara custodia. Lo mismo sucedió luego del testimonio de Laura González, la joven que fue pareja de Castany. Primero, dijo que a su ex lo mataron hace tres años y que nunca se esclareció quién fue. “Él estaba muy nervioso cuando me dijo que había participado del robo a Mirtha Legrand y que las llaves se las habían dado desde adentro, alguien de la casa de la señora”, rememoró.

Aseguró que después de esa confesión lo echó de la casa, aunque continuaron con idas y vueltas su relación. Unos meses después, le comentó otro episodio: “me contó que se encontró con su abogado; era por algo que había salido en la televisión con respecto al robo y tenía miedo”. Sostuvo que no preguntó más nada, ni del asalto ni del botín.

En ese momento, la fiscalía solicitó que se le leyera la declaración que dio en la causa por la muerte de Berón González. Allí, la joven había dicho que a comienzos de 2011 su pareja había cambiado el auto y que el amigo tenía su Audi desde enero de ese año.

Otra de las testigos que habían sido solicitadas por la fiscalía fue la pareja, al momento del robo de las joyas, de Berón González. “Él me dijo que era como Robin Hood, que le robaba a los ricos para darle a los pobres”, dijo y agregó: “yo no le daba bola, sólo quería ir de shopping, no sabía lo que hacía o dejaba de hacer”. Manifestó que el auto Audi donde fue asesinado su novio está secuestrado y que eso le trajo muchas deudas, ya que estaba a su nombre. “El compraba y vendía autos, muchos los ponía a nombre mío y después yo firmaba”, recordó.

Como la testigo no recordaba sus dichos en declaraciones anteriores, la fiscal pidió leerle varios extractos. En esas exposiciones, aseguró que su ex robaba con Castany y que incluso le había comentado de un robo en una caja fuerte y que ambos robaban en casas y departamentos. Tras otra lectura de Palópoli, dijo no recordar haber manifestado que asaltaban casas con las llaves que conseguían aunque sí reconoció su firma en la declaración. También, declararon en el juicio el encargado diurno del edificio y otra empleada de Legrand. El debate continuará el próximo jueves 23 de marzo.

El hecho

Según el requerimiento de elevación a juicio, realizado por la Fiscalia de Instrucción Nº7 en octubre de 2015, Díaz, Jorge Petrak y Orlando Jiménez (esposo e hijo respectivamente de la ex empleada) “prestaron colaboración indispensable” en el robo del 5 de diciembre de 2010, dentro de 4º piso del edificio de Avenida Del Libertador 2802.

Esa noche, tres hombres que no pudieron ser identificados aún, maniataron al encargado y subieron hasta el departamento de Legrand. Sin prender las luces, robaron del vestidor del cuarto de la damnificada una caja de seguridad, que estaba empotrada y que contenía aproximadamente 20 mil dólares, 500 mil pesos y joyas por valor cercano al millón de dólares. También, se llevaron varios anteojos de sol, pañuelos con las iniciales de la diva y papeles varios.

La colaboración proporcionada por los tres imputados consistió, según el escrito de la fiscalía, en proporcionarle las llaves a los ladrones; suministrarle información relativa a la ubicación de la caja de seguridad y del dinero, así como también le dieron detalles sobre los movimientos de las personas que vivían en el lugar y del lugar donde se almacenaban las grabaciones de las cámaras de seguridad.