26 de noviembre de 2021
26 de noviembre de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Día Internacional de las Mujeres - La otra faceta de un histórico proceso penal por crímenes de género
Caso Cristian Aldana: la importancia de escuchar a las denunciantes y el rol del acompañamiento de la DOVIC
Convocadas por Fiscales.gob.ar, la trabajadora social Laura Di Bella y la psicóloga Susana Larcamon y las denunciantes Carolina Ariell Luján y Charlie Di Palma reflexionan sobre las implicancias de transitar un extenso proceso judicial que aún no culminó. La escucha, la contención y el asesoramiento de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas del MPF.

Una situación colectiva. Algo que lograron juntas. La sentencia a 22 años de prisión que recibió Cristian Aldana en 2019 por delitos contra la integridad sexual parte de la construcción que pudieron hacer y llevar adelante las víctimas que lo denunciaron. Para atravesar todo el proceso judicial, que aún no finalizó, contaron con el apoyo de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas (DOVIC). La causa se encuentra ahora en la Cámara de Casación Nacional, encargada de revisar el fallo. Fiscales.gob.ar habló con dos de las profesionales de DOVIC que formaron parte de este proceso histórico y también con dos de las damnificadas que presentaron sus denuncias contra Aldana

La trabajadora social Laura Di Bella y la psicóloga Susana Larcamon fueron dos de las personas de DOVIC que intervinieron en la causa que comenzó en 2016, primero con una denuncia ante ATAJO y después con presentaciones realizadas en UFEM. Algunos meses antes se había hecho pública la denuncia de una joven por abuso sexual contra otro músico de rock, lo que llevó a que en muchos ámbitos sociales se comenzara a discutir y a reflexionar sobre violencias que habían permanecido invisibilizadas a lo largo de muchos años.

Ambas integrantes de DOVIC hicieron foco en las diferencias y complejidades que tuvo la causa. Es importante destacar la forma en que se tomó esa primera denuncia ante la sede de ATAJO ubicada en el barrio de La Boca, como las siguientes denuncias que fueron recibidas en UFEM, momento en el que comenzó el acompañamiento de DOVIC: “El tiempo que se dedicó a tomar la denuncia, las formas, fueron absolutamente distintas al formato de un lugar no especializado”, remarcó Di Bella.

A medida que la causa avanzaba, las denunciantes contra Aldana tejieron una red para afrontar de manera conjunta el develamiento de los abusos y la resignificación posterior. “Una de las claves es que antes no había herramientas ni sociales ni colectivas para enfrentar la situación, todo fue una construcción en conjunto, recién se había iniciado el movimiento ni una menos”, remarcó la psicóloga Larcamon.

“Identificar que fueron parte de un proceso de violencia; poner en palabras lo que les pasó no solo a ellas sino a muchas mujeres durante muchos años y hacerlo público con un fin claro: que otras puedan también identificarse”.

“El proceso fue intenso: duró mucho más de lo que esperábamos y fue bastante duro”, relató Charlie Di Palma, una de las mujeres que se presentó en la causa para denunciar lo que había sucedido con Aldana. “El proceso es violento y muy injusto, está pensado y organizado para la revictimización”, sostiene Carolina Ariell Luján. “Creo que si no hubieran existido otras personas que yo amo mucho y que les pasó lo mismo que a mí y con la misma persona, no sé si hubiera tenido el valor para atravesar lo que atravesé”, considera Ariell. En esa línea, las profesionales de DOVIC hacen foco en la forma en que acompañaron las decisiones que tomó el grupo de denunciantes de cara a la situación que las tenía como protagonistas. “Identificar que fueron parte de un proceso de violencia; poner en palabras lo que les pasó no solo a ellas sino a muchas mujeres durante muchos años y hacerlo público con un fin claro: que otras puedan también identificarse”, sostuvieron.

“Es difícil atravesar un proceso judicial, puede ser tenso, angustiante y a la vez se tienen ciertas expectativas de cómo va a avanzar”, resaltaron las dos profesionales de DOVIC. “Hicimos hincapié en cómo iba a ser el paso por el Cuerpo Médico Forense para que se entienda cuál era el objetivo de la pericia y con qué podían encontrarse”, recordaron. En eso coincide Charlie: “es muy difícil atravesar un proceso y hacer una pericia, por eso tener a las profesionales de DOVIC fue como sentir que había un respaldo, muy significativo”.

Otro de los momentos vitales en el acompañamiento fue el paso a la etapa de juicio: algunos casos pasaron a debate (Aldana fue condenado por los abusos a cuatro denunciantes pero siete llegaron a esa instancia) y otros fueron considerados testimonios, sin que eso significara minimizar la violencia a la que habían estado expuestas.

“En la etapa de juicio nuestro rol fue poder anticiparles, en la medida de lo posible, cómo se iba a llevar adelante el caso, qué rol tenía cada parte y qué podía requerir de ellas como testigos/víctimas cada una de esas partes”, indicaron. El debate oral se prolongó por 14 meses, por un lado por la complejidad del caso y también por una defensa del acusado que no solo se tornó muy agresiva hacia las víctimas sino que llevó adelante una serie de maniobras para dilatar el final del juicio.

“Es difícil atravesar un proceso judicial, puede ser tenso, angustiante y a la vez se tienen ciertas expectativas de cómo va a avanzar”.

El acusado también tuvo una actitud agresiva hacia aquellas mujeres que lo habían denunciado como reflejo de la violencia y la manipulación con la que se había manejado en su vínculo con ellas. De acuerdo al fallo dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº25, Aldana se aprovechó de ellas no solo por su edad (él tenía entre 30 y 37 mientras que las chicas tenían entre 13 y 18 años) sino que también “seleccionó” a las que creía más vulnerables. Los jueces sostuvieron que se aprovechó de la adoración e idolatría que las adolescentes sentían por él debido a que era el cantante de “El Otro yo”.

“Era mi historia de la que se estaba hablando y fueron muchísimos años hasta llegar a esa instancia. Desde que conocí a esta persona, desde que entró en mi vida a los 13 años hasta los 20 que hice la primera denuncia y hasta mis 27 que se me movió mi cuarta denuncia. El activismo me sostuvo, si no no hubiera podido ponerle tanta onda ni exponerme tanto”, remarcó Charlie.

“Se trabajó en cómo afrontar la situación, cuáles podían ser las posiciones ante las violencias desplegadas por el acusado y las respuestas técnicas de los otros actores (tribunal, fiscalías, querellas ) que podían surgir en el transcurso del debate”, marcó la trabajadora social Di Bella y agregó: “fue un proceso muy largo y tratamos de contenerlas, acompañarlas a ellas, de transmitirles información concreta y real que pudiera servirles como herramienta”.

“DOVIC estuvo muy presente: fue muy gratificante sentir que había algo que aportaba el Estado de forma gratuita para acompañarnos y que ante cualquier dificultad, más que nada el último tiempo, íbamos a estar informadas y organizadas”, marca Charlie.

“A veces un amigo te puede abrazar, te puede entender, te puede acompañar pero alguien con herramientas precisas es indispensable”.

Tras la sentencia histórica, el contacto siguió entre DOVIC y las denunciantes. “El Ya No Nos Callamos Más fue algo colectivo, una grupalidad y una visibilización de que lo que habían afrontado estas mujeres cuando eran adolescentes también les había sucedido a muchas otras”, marcó la psicóloga Larcamon. “Es incluirse dentro de algo mucho mayor, pensarse en su rol de víctimas o denunciantes, reconocer la manipulación con la que operaba su agresor”, reflexionaron las integrantes de DOVIC.

Durante 2020, la causa tuvo algunos movimientos: Aldana reclamó en más de una ocasión su excarcelación o la prisión domiciliaria debido a la pandemia por covid-19. Sus planteos fueron rechazados. La condena a 22 años aún no fue revisada por la Cámara Nacional de Casación. El Ministerio Público Fiscal presentó un recurso para que se consideren los casos que el Tribunal dejó fuera de la sentencia mientras que la defensa de Aldana reclamó su absolución.

Muchas de las denuncias que luego se presentaron en los juzgados y en las fiscalías tuvieron como referencia ese primer paso que dieron las denunciantes de Cristian Aldana. “Para DOVIC significó que se piensen otras formas de intervención, otro tipo de acompañamientos, fue la primera experiencia en un colectivo de mujeres en un caso de esta magnitud”, remarcaron tanto Larcamon como Di Bella.

“DOVIC tiene algo muy importante que es la perspectiva de la empatía y del hablar de igual a igual, una cosa de romper con el lugar de víctima. Nos trataron como personas inteligentes, autónomas y que no estábamos heridas de por vida por lo que nos pasó”, considera Ariell. “El trabajo de empatía que hacen es fundamental, eso sí es reparador. El trabajo de horizontalidad, de no colocarnos en el papel de víctimas”, manifesta.

“Ojalá que ese acompañamiento se replique en todos los espacios necesarios: sostienen, acompañan, te hacen sentir que no estás sola”, marcó Charlie y agregó: “a veces un amigo te puede abrazar, te puede entender, te puede acompañar pero alguien con herramientas precisas es indispensable”.