30 de enero de 2023
30 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El hecho ocurrió en julio de 2015
Comienza el juicio por el femicidio de Micaela Gaona
Mientras que en la investigación intervino la Fiscalía de los barrios de Nueva Pompeya y Parque de los Patricios, el juicio lo llevará adelante la fiscal Dafne Palópoli.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº25 comenzará este jueves el juicio contra Alexis Manuel Arzamendia, acusado por el femicidio de Micaela Gaona, ocurrido en julio de 2015. Antes del hecho, la joven fue víctima de diversos episodios de violencia de género. El hombre de 22 años está detenido actualmente en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. La causa fue llevada adelante por la Fiscalía de los barrios de Nueva Pompeya y Parque de los Patricios y en el juicio intervendrá la fiscal Dafne Palópoli.

Según el requerimiento realizado por Marcelo Munilla Lacasa, el hecho tuvo lugar entre la madrugada y la mañana del día jueves 23 de julio de 2015, en el interior de una casa dentro del barrio Loma Alegre de la Villa 21-24. Arzamendia aprovechó que la víctima se encontraba en la habitación, acostada en la cama y le disparó con un arma de fuego calibre 32 en la cabeza, a una distancia superior a los 50 centímetros. Micaela Gaona y el acusado mantenían una relación desde hacía dos años y tenían un hijo en común.

En el escrito judicial, también se le imputa a Arzamendia el homicidio de un joven de 18 años ocurrido el 20 de enero de 2013 en California y Luna, también en la Villa 21-24, junto a un hombre que permanece prófugo. Por lo sucedido con Micaela, Arzamendia está acusado del delito de “homicidio calificado por haber sido cometido en perjuicio de una mujer con la que mantenía una relación de pareja, por mediar violencia de género y mediante el uso de un arma de fuego”.

Según el requerimiento de elevación a juicio, Arzamendia aprovechó que la víctima se encontraba en la habitación, acostada en la cama y le disparó con un arma de fuego calibre 32 en la cabeza, a una distancia superior a los 50 centímetros.

Amenazada de muerte

La Fiscalía de los barrios de Nueva Pompeya y Parque de los Patricios tuvo en cuenta la declaración del cabo de Gendarmería Nacional que halló el cuerpo de la víctima el viernes 24 de julio, cerca de las 14:30. Para ingresar a la casa, tuvo que utilizar la fuerza ya que la puerta estaba con llave.

La madre de la joven declaró que la última vez que tuvo contacto con su hija fue a las 13 del 22 de julio, cuando se fue al trabajo después de almorzar. El fiscal destacó que, al día siguiente, Micaela no fue hasta la casa de su mamá como hacía todos los días para dejar a su hijo sino que lo hizo el acusado. En ese momento, le dijo que la chica se había ido a la obra social. Resaltó la Fiscalía que Arzamendia no regresó nunca a buscar al nene sino que fue detenido el 26 de julio en Paraná, Entre Ríos.

La ausencia de Micaela también le llamó la atención a su amiga, que la esperaba porque debía pasar a buscar una mochila con cosas del trabajo que había dejado la noche anterior. Más allá de esto, el requerimiento destaca las declaraciones de varios testigos que remarcaron el maltrato verbal y físico que sufría Micaela desde hacía varios años. Su madre recordó varios episodios que le relató su hija: golpes mientras estaba embarazada de ocho meses; que Arzamendia había amenazado con matarla; que era muy celoso y le había dicho que si lo denunciaba, le iba a hacer algo a su familia.

En esa misma línea, la amiga detalló lo que hablaron la noche del 22 julio. Según su relato, Micaela le dijo que se iba a separar; que quería que termine el mes para poder alquilar otra vivienda; que él estaba muy celoso porque ella “se arreglaba más”; y que incluso la seguía al trabajo. Puntualizó la testigo que presenció un episodio violento: Arzamendia la insultó y le arrojó una piedra hacia el rostro de la joven unos días antes del femicidio.

La amiga agregó que la víctima estaba cansada de “toda la situación de violencia” y que ella “lo aguantaba” por el bien de su hijo; que la había golpeado durante su embarazo, tal como dijo la madre y que estaba amenazada. En su declaración, la tía de Micaela aseguró que Arzamendia le tiró una botella de vidrio a su sobrina y que ella siempre le aconsejaba separarse pero que la joven tenía miedo por su hijo.

Otras testigos coincidieron con el relato de las tres mujeres: los episodios de violencia física, los insultos, las amenazas de muerte. “Micaela Gaona soportaba física y psicológicamente el maltrato del procesado desde mucho tiempo antes del episodio, como así también que ella no podía denunciarlo ni interrumpir esa relación porque estaba amenazada de muerte por el mismo”, sostuvo Munilla Lacasa.

“Llama la atención que el homicidio ocurre el día en que Arzamendia se iba a ir de la vivienda, según había dicho la propia Micaela Gaona”, marcó la Fiscalía. Hizo hincapié en que sólo el acusado y la víctima tenían llave de la puerta y que la misma estaba cerrada cuando ingresó la Gendarmería.

Para concluir, el representante del Ministerio Público enumeró los elementos que lo llevaron a sostener que el hombre mató a la joven: “la violencia que Arzamendia venía exteriorizando reiteradamente a la víctima, tanto física como verbal; las amenazas que le profería a la misma para el caso de que ella lo dejara o denunciara; el hecho que la muerte de Gaona se habría producido casi sobre el fin de esa semana en la que, según habría comentado ella misma, el procesado se iría de la habitación”.

Agregó, además, que era habitual que Arzamendia tuviera armas de fuego y resaltó la circunstancia de que el mismo jueves a la noche la madre del prevenido buscó ayuda para su hijo. “Fue quien se mostró, al día siguiente, preocupada por él y la víctima frente a la madre de ésta última”, aclaró.