31 de enero de 2023
31 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El hecho ocurrió en julio de 2015
Continúa el juicio por el femicidio de Micaela Gaona
Ante las preguntas de la fiscal Dafne Palópoli, una de las testigos aseguró que la joven estaba amenazada por el imputado Alexis Arzamendia y que tenía miedo por lo que pudiera pasarle a su hijo.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº25 continúa con el juicio por el femicidio de Micaela Gaona, ocurrido en julio de 2015. Durante la audiencia de hoy declararon cuatro personas, una de las cuales aseguró haber visto cómo Alexis Manuel Arzamendia golpeaba a la víctima cuando ella estaba embarazada. El debate donde interviene la fiscal Dafne Palópoli continuará el próximo 18 de mayo. Asimismo, la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (Dovic) del MPF colabora en el proceso asistiendo a familiares de la víctima.

Según el requerimiento de elevación a juicio realizado por la Fiscalía de los barrios de Nueva Pompeya y Parque de los Patricios, entre la madrugada y la mañana del día jueves 23 de julio de 2015, en el interior de una casa dentro del barrio Loma Alegre de la Villa 21-24. Arzamendia aprovechó que la víctima se encontraba en la habitación, acostada en la cama y le disparó con un arma de fuego calibre 32 en la cabeza, a una distancia superior a los 50 centímetros. Micaela Gaona y el acusado mantenían una relación desde hacía dos años y tenían un hijo en común.

En el escrito judicial realizado por el fiscal Marcelo Munilla Lacasa, también se le imputa a Arzamendia el homicidio de un joven de 18 años ocurrido el 20 de enero de 2013 en California y Luna, también en la Villa 21-24, junto a un hombre que permanece prófugo. Por lo sucedido con Micaela, Arzamendia está acusado del delito de “homicidio calificado por haber sido cometido en perjuicio de una mujer con la que mantenía una relación de pareja, por mediar violencia de género y mediante el uso de un arma de fuego”.

El primero en declarar ante los jueces Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Gustavo Goerner fue el cabo de Gendarmería Nacional que halló el cuerpo de la víctima el viernes 24 de julio, cerca de las 14:30 horas. Recordó que fue a buscarlo la dueña de la habitación que alquilaba Micaela para decirle que hacía días que no veía a la chica y que había olor “raro” en el lugar. Para ingresar a la casa que estaba cerrada con llave tuvo que utilizar una barreta. Al encontrar el cuerpo de Micaela, llamó a la Policía científica y luego llevó los elementos que se secuestraron en el lugar a la comisaría.

Luego, se presentó la mujer que le alquiló la habitación a la víctima. “Micaela era muy amable, muy buena”, manifestó y recordó que vivía allí con su hijo y con el imputado. Después, habló una testigo que conocía a Micaela desde sus diez años. Al comienzo, recordó una agresión de Arzamendia hacia la joven cuando estaba embarazada: “la golpeó, la tiró en la calle y ella estaba ensangrentada”. Dijo que eran habituales las peleas, discusiones y agresiones.

“Le preguntaba siempre por qué no se separaba y ella me decía que se quería separar pero que él la tenía amenazada”, indicó ante las preguntas de la Fiscalía. Y para finalizar, agregó: “unos días antes del hecho le dije que porque no se separaba antes de vivir así y ella me dijo que tenía miedo por su hijo”.

Arzamendia está detenido desde el 26 de julio de 2015, cuando fue capturado en Paraná, Entre Ríos.  El hombre de 22 años está alojado actualmente en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. Por su parte, la familia de Micaela está representada por los abogados Gabriela Carpinetti y Nahuel Berguier.

“Ella me decía que se quería separar pero que él la tenía amenazada”, indicó una testigo ante las preguntas de la Fiscalía.

En el requerimiento de elevación a juicio, el fiscal Munilla Lacasa enumeró los elementos que lo llevaron a sostener que el hombre mató a la joven: “la violencia que Arzamendia venía exteriorizando reiteradamente a la víctima, tanto física como verbal; las amenazas que le profería a la misma para el caso de que ella lo dejara o denunciara; el hecho que la muerte de Gaona se habría producido casi sobre el fin de esa semana en la que, según habría comentado ella misma, el procesado se iría de la habitación”.

Agregó, además, que era habitual que Arzamendia tuviera armas de fuego y resaltó la circunstancia de que el mismo jueves a la noche la madre del prevenido buscó ayuda para su hijo. “Fue quien se mostró, al día siguiente, preocupada por él y la víctima frente a la madre de ésta última”, aclaró.