22 de enero de 2022
22 de enero de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
Décima jornada de alegato del Ministerio Público Fiscal
Campo de Mayo: la fiscalía continuó con la formulación de los cargos contra los imputados
La auxiliar fiscal Gabriela Sosti continuó con la exposición de las acusaciones hacia los imputados del Valle Arce, Tamini, Dominguez, Caballero, Rojas y Villanova. Resaltó la centralidad del Ejercito, la función que tenía el aparato de Inteligencia y describió cómo era la tortura con perros.

En la décima jornada del alegato del Ministerio Publico Fiscal, la auxiliar fiscal Gabriela Sosti continuó ayer frente al Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín con la exposición de las imputaciones contra seis acusados del juicio conocido como Megacausa Campo de Mayo, en el que se juzgan los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 350 víctimas entre 1976 y 1978, cuando ejercían funciones en la guarnición militar de Campo de Mayo.

Desde las 10.00 de la mañana hasta las 14.00, la representante del MPF formuló los cargos contra los imputados Luis del Valle Arce, Carlos Javier Tamini, Mario Ruben Domínguez, Bernardo Caballero, Carlos Alberto Rojas y Carlos Francisco Villanova.

Durante su exposición, que se realizó de forma virtual, Sosti resaltó la centralidad del Ejercito, la función que tenía el aparato de Inteligencia y describió cómo era la tortura con perros, a la cual calificó como una impronta marcada del centro clandestino El Campito.

Acusaciones

En el comienzo de la audiencia Nº 102 del debate iniciado en abril de 2019, la auxiliar fiscal comenzó con los cargos respecto del ex militar Luis del Valle Arce, quien se desempeñaba en el momento de los hechos como jefe del Departamento de Inteligencia de la plana mayor del Comando de Institutos Militares. En ese sentido, Sosti describió la importancia que tuvo el aparato de Inteligencia en el plan del terrorismo de Estado, ya que “fue el motor central que hizo funcionar cada engranaje” y agregó que “en este juicio la encarna y la lidera Luis del Valle Arce”.

Precisó que el ex militar se reunía con los dueños de las fábricas de la zona para confeccionar las listas para avanzar con el aniquilamiento. “Esa burocracia infernal estaba centrada y comandada por él”, señaló la representante del MPF.

“Los perros eran un instrumento de tortura terrorífico”, indicó la auxiliar fiscal. Explicó que “el protagonismo de estos animales en los tormentos constantes era un impronta marcada de El Campito”.

Luego se refirió a Carlos Tamini, quien fue jefe de Contrainteligencia del Departamento 2 del Comando de Institutos Militares. Al respecto señaló que “la inteligencia contrasubversiva, rama especial de la contrainteligencia, cubre las actividades de detección, identificación, explotación, manipulación, desinformación y represión de individuos, grupos, u organizaciones que conducen tales operaciones”. Además, remarcó que “la inteligencia no era un fin en sí misma, sino que sus informes debían transformarse en política y estrategia, en fin, en actos de poder”, y precisó que esa era la función que tenía Tamini en el CCD “El Campito”.

En cuanto a Mario Domínguez y Bernardo Caballero, Sosti sostuvo que eran “dos laderos de Tamini” y que se desempeñaban como enlaces entre “El Campito” y el Departamento 2 de Institutos Militares. Con respecto a Caballero, el único de los acusados que presenció la audiencia, indicó que él “estaba siempre en primera línea y eso, entre otras cosas, demuestra la empatía, la dedicación plena y a conciencia con los crímenes aberrantes que cometió, codo a codo con el resto de sus compañeros criminales”. “Por eso es violentamente inverosímil su descargo de que servía café”, expresó la auxiliar fiscal, en referencia a la defensa ensayada por el imputado en el juicio.

Por otra parte, formuló la acusación contra Carlos Alberto Rojas, quien cumplía funciones en la sección “Perros de Guerra”. Al respecto, Sosti señaló que “si algo caracterizaba de modo destacado la actuación de Rojas era el salvajismo de la tortura, que tenía como especialidad hacer destrozar los cuerpos con las feroces mordeduras de los perros que entrenaba”. “Los perros eran un instrumento de tortura terrorífico”, mencionó y agregó que “el protagonismo de estos animales en los tormentos constantes era un impronta marcada de El Campito”.

Finalmente, la auxiliar fiscal se refirió a Carlos Francisco Villanova, miembro del Batallón 601 del Ejército, que fue identificado por una testigo en una de las audiencias del juicio. “Fue uno de los más feroces”, indicó Sosti, y añadió que era quien “quemaba las bombitas del quirófano de tanto hundir la picana en los cuerpos de los torturados, que arrancaba los aullidos de las personas a las que masacraba con una destreza que genera repugnancia mencionar”.

Asimismo, señaló que se lo conocía bajo distintos apodos, como “gordo 1”, “doctor”, “tordo” o “Capitán Federico” y que “toda la prueba lo señala como el interrogador, torturador de El Campito y que ningún elemento de este juicio nos aparta de esa certeza”.

Por último, mencionó que “el torturador es la figura más emblemática de un centro clandestino de exterminio, si se quiere la más icónica, concentra en su accionar toda la oscuridad de lo siniestro” y agregó que “Villanova fue una pieza definitivamente vital para el funcionamiento de todos los engranajes del aparato de inteligencia que llevó el plan sistemático de aniquilamiento al objetivo final”.