26 de mayo de 2022
26 de mayo de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El joven soldado revistaba en el Regimiento de Granaderos a Caballo
La Plata: buscan a un militar prófugo por la desaparición de un conscripto
José Ignacio Saravia Day no estaba en su casa de Salta capital cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria fue a detenerlo el 11 de junio pasado. Un juez de La Plata ordenó su captura nacional e internacional por el secuestro en 1976 de tres conscriptos, uno de ellos José David Aleksoski, desaparecido.

El ex teniente coronel del Ejército, José Ignacio Saravia Day (68 años), tiene desde el 12 de junio pasado pedido de captura nacional e internacional, imputado por la desaparición en octubre de 1976 de José David Aleksoski, un joven que fue secuestrado cuando realizaba la conscripción en el Escuadrón Ayacucho del Cuerpo de Granaderos a Caballo. Por orden del juez Federal de La Plata, Humberto Manuel Blanco, las fuerzas de seguridad buscan al militar prófugo luego de que se frustrara su detención en Salta capital el día anterior, cuando personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria se presentó en su domicilio y no lo encontró, pese a que se le venían realizando tareas de seguimiento.

Saravia Day fue imputado por la Fiscalía como partícipe necesario de la privación ilegal de la libertad, las torturas y el homicidio de Aleksoski y por la privación ilegal de la libertad y los secuestros de otros dos conscriptos que lograron sobrevivir.

La orden de detención de Blanco y la actual búsqueda del militar fue motorizada por los fiscales de la Unidad Fiscal de La Plata, Marcelo Molina, Hernán Schapiro y Gerardo Fernández, que en 2012 incluso llegaron hasta la Cámara Federal de La Plata para denunciar por retardo de justicia al entonces juez Federal (hoy jubilado) Arnaldo Corazza. Los fiscales acusan a Saravia Day de haber entregado a los conscriptos a personal de las mismas fuerzas armadas que los secuestraron y finalmente confinaron en centros clandestinos de detención.

El nombre de Saravia Day es conocido en La Plata desde que en 1999 declararon los hermanos de la víctima, Lázaro y Zivana, y denunciaron su desaparición en el marco del Juicio por la Verdad. Esa declaraciones fueron parte del interminable periplo de la familia, que no dejó de moverse para dar con su paradero en estos 38 años. Presentaron cuatro habeas corpus entre 1976 y 1979, denunciaron el caso en la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) y recurrieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Organización de las Naciones Unidas, más allá de otras gestiones, incluso, ante sacerdotes. Pese a sus esfuerzos, el caso no integró la acusación en el denominado Juicio a las Juntas militares de 1985.

El propio Saravia Day fue convocado a declarar en el Juicio por la Verdad platense el 3 de mayo de 1999. El militar, llamado a comparecer con la figura de declaración informativa -sin tener que prestar juramento como un testigo, dado que se presumía su responsabilidad, pero tampoco convocado a indagatoria, pues estaban vigentes las leyes de impunidad- se negó a declarar y tuvo un cruce en los tribunales platenses con Lázaro:

- Usted es una basura.
- No, soy teniente coronel.
- Teniente coronel basura.

Una diligencia de la que no regresó

José David Aleksoski, oriundo de Bahía Blanca, estudiaba Arquitectura en La Plata cuando salió sorteado para el Servicio Militar Obligatorio e ingresó, en febrero de 1976, a realizar la conscripción en el Regimiento de Granaderos a Caballo.

En la semana del 22 de octubre de 1976, fecha en la que fue visto por última vez en libertad, José debió asistir a realizar guardias a la Quinta Presidencial de Olivos. Pero aquél día, recibió un llamado de su jefe, el entonces teniente José Ignacio Saravia Day, quien le ordenó que se presentara en el Regimiento para realizar un diligencia. Según reseñó el entonces fiscal Federal Sergio Franco en su presentación del 16 de mayo de 2007, el joven debió dirigirse a "una calle cortada que daba sobre las vías del Ferrocarril Belgrano" y, cuando llegó al lugar, "Aleksoski advirtió que la dirección era inexistente".

"En el camino de regreso, fue interceptado por un grupo de individuos que circulaban en tres automóviles (un Torino, un Falcon y otro no identificado), quienes lo obligaron a subir a uno de los autos alegando que eran fuerzas de seguridad", describió el fiscal, en base al testimonio de Lázaro.

Desde el Regimiento de Granaderos, se comunicaron entonces con la novia de José "a fin de preguntarle si estaba con ella, ya que según le dijeron había desertado del Servicio Militar", prosiguió la Fiscalía.

La única información fehaciente del caso la brindaron sobrevivientes de centros clandestinos de detención en La Plata, entre ellos Jorge Julio López y otros dos conscriptos que fueron secuestrados y que estuvieron junto a Aleksoski privados ilegalmente de la libertad.

Esos dos jóvenes regresaron luego de su cautiverio al Regimiento de Granaderos, con signos de tortura. Les dieron licencia para que se recuperaran, y, si les preguntaron qué les había ocurrido, eso no consta en ningún expediente militar, pese a que habían faltado al servicio.

Lázaro declaró en la justicia que había podido hablar con los dos sobrevivientes y supo que habían compartido el cautiverio con José. Por eso, relató, fue a ver al jefe del Regimiento, el fallecido coronel Rodolfo Wehner, para solicitarle que -con los testimonios de los dos conscriptos- lograran ubicar a José. Pero Wehner le informó que no les habían tomado declaración porque los dos jóvenes habían recibido amenazas. En referencia a uno de los conscriptos, Wehner le dijo que en la amenaza le habían dicho que "si seguía hablando con ustedes (por los hermanos Aleksoski) lo iban a llevar de vuelta".

La Fiscalía hizo notar que sólo se instruyó sumario por la "deserción" de Aleksoski, "el único que continúa desaparecido, cuando en realidad los tres permanecieron secuestrados por más de cinco días, plazo a partir del cual se configura la deserción".

El paso de Aleksoski por el centro clandestino que funcionó en la comisaría 5ª de La Plata durante la última dictadura cívico-militar fue acreditado judicialmente por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de la capital bonaerense en la sentencia del juicio por los crímenes del denominado "Circuito Camps", el andamiaje represivo ilegal comandado por el ex coronel y jefe de la Policía bonaerense, Ramón Camps. En aquél debate, fueron juzgados y condenados una veintena de imputados.

El ex segundo jefe del I Cuerpo del Ejército, Jorge Olivera Róvere, fue procesado el 13 de junio pasado por su participación en el caso de José David Aleksoski y en el de otras personas que pasaron por el centro clandestino de la comisaría 5ª platense, en el marco de un expediente residual que continuó después del juicio las investigaciones sobre otros imputados. Desde su jerarquía, Olivera Róvere tuvo a su cargo el Regimiento de Granaderos a Caballo.

En una de las tantas gestiones para averiguar sobre el destino de su hermano, Lázaro concurrió a ver al sacerdote Emilio Graselli, secretario del Vicariato Castrense. El propio Graselli admitió ante la CONADEP que tuvo información sobre José David Aleksoski. En tercera persona, el acta con sus dichos señala: "Por una infidencia de un detenido supo que Aleksoski se encontraba en el centro de detención denominado 'Arana', cuando se efectuó el pedido por él al Ministerio del Interior a los pocos días recibió un llamado anónimo mediante el cual le dijeron que el nombrado se había ido al cielo" (sic).

Arana es una localidad de la periferia de la ciudad de La Plata, donde funcionaron varios centros clandestinos de detención. Está a diez minutos en auto desde la comisaría 5ª.