06 de febrero de 2023
06 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Interviene el fiscal federal subrogante Leandro Ardoy
Paraná: comenzó el juicio correccional por el encubrimiento del homicidio de Victorio Erbetta
El ex inspector de la Policía Federal, Emilio Romero, está acusado de ocultar las verdaderas causas de su asesinato, ocurrido en el marco de tormentos, apremios y vejámenes mientras estuvo secuestrado ilegalmente en el Batallón de Comunicaciones de Paraná, en agosto de 1976.

El martes pasado, con la intervención del fiscal federal subrogante Leandro Ardoy, comenzó ante el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Paraná, a cargo de Daniel Alonso, el juicio correccional seguido contra el ex inspector de la Policía Federal Argentina Emilio Romero. El ex efectivo está acusado como coautor de encubrir el homicidio agravado de Victorio José Ramón Erbetta, ocurrido en agosto de 1976, cuando se encontraba privado ilegalmente de su libertad en el Batallón de Comunicaciones de Paraná.

En la audiencia inicial, además de la lectura del requerimiento de elevación a juicio, declararon siete testigos. El debate continuó el miércoles con la declaración de otras siete personas, tres de las cuales lo hicieron a través de videoconferencia.  Tras ello, el juez Alonso dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo martes 15 de febrero, a partir de las 16 horas.

Los hechos

Según la investigación, el 16 de agosto de 1976, Erbetta fue privado ilegítimamente de su libertad, en la Facultad de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Católica Argentina de Paraná, por dos personas que vestían de civil, que lo trasladaron a las dependencias de la Policía Federal Argentina en esa ciudad entrerriana.

Posteriormente, la víctima fue alojada en uno de los calabozos del Escuadrón de Comunicaciones 2, donde los que los ejecutantes del terrorismo de Estado de dicha ciudad mantuvieron ilegítimamente cautivos a decenas de personas, en especial durante el segundo semestre del año 1976.

La última vez que Erbetta fue visto con vida por otros detenidos en ese Centro Clandestino de Detención fue el 22 de agosto de 1976. Según el relato de algunos testigos, vieron a través de los agujeros de las puertas de los calabozos en los que permanecían secuestrados, cómo durante la noche de aquel día los custodios sacaban un cuerpo sobre una camilla.

De acuerdo con la acusación, Romero y otras personas -agentes y oficiales de la Policía Federal Argentina- encubrieron la muerte de Erbetta, presentando los hechos como si hubieran sido consecuencia de un intento de fuga cuando, en realidad, se trató de un homicidio ocasionado en el marco de los tormentos, apremios, vejámenes y severidades a las que fue sometida la víctima.

En el marco de la investigación, se demostró que luego del asesinato de Erbetta, durante la noche del 24 de agosto de 1976, se orquestó y desarrolló un simulacro de su fuga. Para ello, el imputado y otras personas ingresaron a tres personas detenidas -que estaban vendadas, encapuchadas y con las manos atadas- a un automóvil tipo furgón, mientras decían que Erbetta también iba con ellos. Luego los trasladaron a las inmediaciones de la estación de ferrocarril, donde detuvieron la marcha, realizaron disparos y gritaron que la víctima se escapaba.

También se estableció que quienes realizaron el simulacro eran funcionarios de la Policía Federal Argentina, entre los cuales se encontraba Emilio Romero. El encubrimiento del homicidio de Erbetta se consumó dentro del plan sistemático de persecución ilegal que se desató en Argentina entre finales de 1975 y hasta el 29 de octubre de 1983.